La Cancillería colombiana justificó la decisión fundamentalmente por razones de seguridad israelí y estabilidad regional, señalando que el Golán constituye un componente esencial de la defensa de Israel frente a amenazas externas. Esto coloca a Colombia en una posición diplomática extraordinariamente particular.
Hasta ahora, EEUU era el único Estado que había reconocido formalmente la soberanía israelí sobre el Golán. Donald Trump lo hizo mediante una proclamación presidencial el 25 de marzo de 2019, convirtiéndose en el primer gobierno extranjero en adoptar esa posición.
Bajo la administración posterior del presidente Joe Biden, el informe anual del Departamento de Estado de EEUU sobre violaciones de derechos humanos en todo el mundo volvió a referirse a Cisjordania, la Franja de Gaza, Jerusalén Este y los Altos del Golán como territorios ocupados por Israel. Sin embargo, en junio de 2021, la administración Biden afirmó que mantendría la política de la administración anterior de reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán
Israel capturó aproximadamente 1.200 km² del Golán sirio durante la Guerra de los Seis Días de 1967. En 1981, Israel aprobó la denominada Ley de los Altos del Golán, extendiendo allí su legislación, jurisdicción y administración.
El Consejo de Seguridad de la ONU respondió mediante la Resolución 497 aprobada unánimemente en 1981, declarando que la decisión israelí de modificar el estatuto jurídico del territorio era nula y sin efecto jurídico internacional.
Durante la conquista israelí de 1967, gran parte de la población siria del Golán fue desplazada. Posteriormente Israel estableció asentamientos y ofreció ciudadanía a parte de la población que permaneció, particularmente entre los drusos.
Muchos habitantes drusos del Golán rechazaron durante décadas la ciudadanía israelí y mantuvieron su identificación siria.
La ONU y la mayoría de los Estados continúan considerando el Golán territorio sirio ocupado por Israel, independientemente de quién lo controle militarmente. Por ello es que el nuevo gobierno de De la Espriella está realizando un giro muy profundo de la política exterior colombiana respecto de Israel.
Hace apenas unos días, el canciller israelí Gideon Sa’ar se reunió con De la Espriella y habló explícitamente de una nueva etapa en las relaciones bilaterales, incluyendo cooperación política, económica y de seguridad.
Además, Colombia anunció prácticamente al mismo tiempo un cambio igualmente importante respecto del Sáhara Occidental: retiró el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática y reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio. Todo lo cual va en consonancia con la alineación ahora con EEUU e Israel.
Israel considera que los Altos del Golán son vitales para su seguridad nacional, afirmando que el control de la región es necesario para defenderse de las amenazas de Siria y de los grupos afines a Irán. Sostiene que puede conservar la zona, ya que el texto de la Resolución 242 exige «fronteras seguras y reconocidas, libres de amenazas o actos de fuerza».
Colombia no está simplemente tomando una posición controvertida entre muchas posiciones equivalentes. Está colocándose del lado de una posición que hasta ahora tenía un respaldo internacional extremadamente reducido.
Durante décadas, Israel fue prácticamente el único Estado que consideraba el Golán parte de su territorio.
En diciembre de 2024, la Asamblea General volvió a aprobar una resolución que afirma que las medidas destinadas a modificar el carácter y estatuto jurídico del Golán ocupado son nulas y carecen de efecto jurídico. También pidió a los Estados no reconocer esas medidas.
El mismo sistema internacional que intenta impedir que las guerras modifiquen fronteras puede terminar aceptando esas modificaciones si transcurre suficiente tiempo y aparecen suficientes reconocimientos diplomáticos.




