Tiene más de 80 km de caminos internos, posee varios cursos y manantiales, incluye una montaña de unos 5.000 metros, ya hay viviendas prefabricadas y estructuras tipo domo, se instaló infraestructura de energía solar, y existe una pista de aterrizaje dentro de la propiedad.
El propio sitio de Wamani presenta actualmente el lugar como un destino de campo y montaña y confirma las 32.000 hectáreas. Ocupa un terreno accidentado que Financial Times describe como cinco veces más grande que Manhattan.
Wamani, según se describe en su web, es una palabra del mundo andino. En quechua puede significar territorio o provincia, pero su sentido más profundo es otro: el espíritu protector de la montaña. El nombre honra al Pico Wamani, que alcanza los 5.000 metros y se alza dentro de la propiedad como una presencia real del paisaje.
El proyecto fue adquirido por Martín Varsavsky junto con otros cinco socios. Entre los nombres publicados aparecen:
- Martín Varsavsky, empresario tecnológico argentino radicado en España.
- Alec Oxenford, fundador de OLX y actualmente embajador argentino en EEUU.
- Dan Lubetzky, empresario estadounidense fundador de KIND.
- Mike Santos, empresario tecnológico.
- Matías Nissenbaum, inversor/emprendedor.
- David Kamenetzky, empresario germano-estadounidense.
Varsavsky compró en diciembre de 2023 junto con cinco coinversores para convertirla en un refugio autosuficiente. La compra fue justo después de las asunción de Milei, de quien es un fuerte partidario y a quien ha acompañado en viajes vinculados al sector tecnológico. El plan incluye construcciones, paneles solares, una pista de aterrizaje, cría de ganado y el estudio de sistemas de inteligencia artificial desconectados de los servidores globales para operar en un escenario extremo.
Incluso propuso crear una especie de «Visa de la tranquilidad», destinada a atraer personas con patrimonio al país bajo la idea de que Argentina sería un refugio frente a guerras y crisis internacionales.
Varsavsky tiene el 50% de Wamani, mientras que el otro 50% se divide entre los cinco socios restantes. Según el Financial Times, el grupo había invertido casi US$10 millones en el proyecto hasta agosto de 2026.
Varsavsky definió el proyecto como una respuesta a un escenario geopolítico que considera ya en marcha. “Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas”, dijo a Financial Times. Ante una guerra nuclear entre las grandes potencias del hemisferio norte, Argentina y el Cono Sur tendrían ventajas geográficas extraordinarias:
- Distancia de los principales blancos militares.
- Baja densidad de población.
- Producción de alimentos.
- Disponibilidad de agua.
- Producción energética.
- Recursos naturales.
- Distancia respecto de los grandes centros industriales y militares de EEUU, Europa y Asia.
Varsavsky nació en Argentina y su familia emigró del país durante la dictadura de 1976-1983. Ha vivido buena parte de su vida entre España y EEUU. Su razonamiento sobre Argentina como refugio se conecta con una observación histórica: Argentina quedó muy lejos de los principales escenarios de destrucción durante las dos guerras mundiales.
Incluso escribió un ensayo llamado Santuario en el Sur y está trabajando en una novela distópica llamada Último Hemisferio, basada en un escenario de guerra nuclear y supervivencia en Argentina.
Varsavsky incluso sostiene que no pretende construir simplemente un bunker donde un pequeño grupo permanezca encerrado, sino desarrollar una comunidad capaz de continuar funcionando después de una catástrofe global. Pero también se planea utilizarlo como destino turístico y eventualmente alquilarlo para ayudar a financiar el mantenimiento del lugar.
El concepto de Varsavsky es prácticamente un experimento de resiliencia civilizatoria, “toda Argentina y la región del Cono Sur” podrían sostener “sociedades complejas”. La idea incluye:
-Energía: Paneles solares y sistemas autónomos para reducir la dependencia de la red eléctrica.
-Agua: La propiedad tiene cuatro manantiales/cursos de agua, alimentados en buena medida por el ambiente cordillerano.
-Alimentos: Varsavsky pretende introducir ganado y desarrollar agricultura. Incluso se estudia adquirir otra propiedad cercana de mayor superficie para producción agrícola.
-Comunicaciones: Una idea particularmente curiosa es almacenar modelos de inteligencia artificial en computadoras alimentadas por energía solar para disponer de una especie de «internet local» aunque colapsen los grandes servidores mundiales.
Otra de las ideas bajo análisis consiste en descargar grandes modelos de lenguaje en computadoras alimentadas con energía solar. Varsavsky dijo que eso serviría “para crear tu propio internet limitado” si los servidores globales dejaran de funcionar.
Algunas de las desventajas es que en la zona hay fuertes vientos asociados a los cambios de temperatura de los Andes, que pueden hacer muy difícil permanecer en el exterior. Además, el agua podría convertirse en un problema creciente debido al cambio climático y al estrés hídrico de los Andes. Por eso Wamani no es una especie de Fort Knox inexpugnable. Es una apuesta.
El Financial Times sitúa el proyecto dentro de un interés más amplio de figuras adineradas por lugares alejados de las grandes potencias y menciona compras de tierra de Peter Thiel en Nueva Zelanda, un refugio de Mark Zuckerberg en Hawái y una antigua estimación de Reid Hoffman sobre multimillonarios de Silicon Valley con “seguro apocalíptico”. “Casualmente llegamos a la misma conclusión: que, de todos los lugares a los que podrías ir en caso de una Tercera Guerra Mundial, Argentina es el mejor”, afirmó Varsavsky.
El gobierno argentino también prepara un esquema de ciudadanía por inversión, según consultores que asesoran a la administración. Eric Major, fundador de Latitude Group, dijo a Financial Times: “Todo ese grupo californiano del día del juicio final, que teme a la Tercera Guerra Mundial, aprovechó el programa en masa, y le dijimos al gobierno de Milei que posicionaremos a Argentina de la misma manera”.




