Los ataques iniciales comenzaron cerca de Marib, Yemen, con importantes bajas y heridos reportados. Marib, el principal objetivo de la ofensiva, es el último gran bastión del gobierno yemení reconocido internacionalmente en el norte de Yemen y es hogar de infraestructura crítica de petróleo y gas. Arabia Saudita ha apoyado a las fuerzas gubernamentales allí durante años para evitar que los hutíes consoliden el control sobre el norte de Yemen.
Además, fueron atacados los campamentos militares de Ar Rawiyah y Hadramaut, donde se encontraban fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita. Esos ataques fueron realizados con misiles balísticos y drones, causando decenas de bajas militares, siendo la acción hutí más importante contra fuerzas gubernamentales desde la tregua de 2022.
Las primeras cifras hablaron de al menos 30 muertos y decenas de heridos, aunque algunos medios cercanos al gobierno elevaron inicialmente el número a unos 45 fallecidos, por lo que el balance sigue cambiando.
El gobierno yemení informó de decenas de muertos y heridos, mientras que los hutíes afirman haber causado «cientos» de bajas, una cifra que no ha sido confirmada por fuentes independientes.
Las consecuencias militares podrían ser importantes porque Marib alberga el principal centro logístico del gobierno, las instalaciones petroleras y gasíferas, los depósitos de armas y municiones, y la puerta de acceso hacia Saná, capital de Yemen.
Perder Marib supondría un enorme revés militar y económico para el gobierno y para Riad.
Por otro lado, el ataque contra un campamento en Hadramaut sorprendió a muchos analistas porque esta provincia está mucho más al este y lejos del frente tradicional.
La gobernación de Hadramaut se consideraba relativamente más estable que otras zonas del conflicto. Alcanzar un campamento allí demuestra que los hutíes pueden golpear objetivos muy alejados de la línea principal del frente.
Esto demuestra que los hutíes mantienen capacidad para atacar objetivos a gran distancia mediante drones y misiles, obligando al gobierno a dispersar sus defensas y reforzar bases que antes se consideraban relativamente seguras.
Marib y Hadramaut son importantes objetivos militares porque concentran buena parte del «corazón energético» de Yemen.
En el caso de Marib es probablemente la zona más importante en disputa ahora mismo porque combina petróleo, gas natural, infraestructura energética, y una ubicación militar clave.
Allí está el complejo de Safer, uno de los principales centros de producción y procesamiento de hidrocarburos de Yemen. La gobernación de Marib alberga importantes campos petroleros y fue históricamente uno de los primeros grandes polos petroleros del país.
Además, tiene un valor político enorme: desde que los hutíes tomaron Saná en 2014, Marib se convirtió en el principal bastión del gobierno reconocido internacionalmente en el norte. Perder Marib significaría para ese gobierno perder una fuente clave de ingresos y un símbolo de supervivencia.
En Hadramut está la cuenca Masila, considerada una de las áreas petroleras más importantes de Yemen. Algunas estimaciones señalan que la cuenca contiene una gran parte de las reservas conocidas de petróleo del país.
También es la gobernación más extensa de Yemen, tiene enormes zonas desérticas con poca población, posee campos petroleros, especialmente alrededor de la zona de Say’un/Masila, y tiene salida hacia el mar Arábigo, lo que le da valor estratégico para exportaciones.
Yemen no es una superpotencia petrolera. Sus reservas son pequeñas comparadas con sus vecinos del Golfo. Pero para un país empobrecido por más de una década de guerra, controlar esas zonas es como controlar la caja fuerte del Estado.
Además del ataque a las bases militares, Arabia Saudita informó que proyectiles hutíes impactaron cerca de Najran, dejando 11 civiles heridos, incluido un niño. Riad calificó el ataque como una violación del derecho internacional.
Diversos analistas consideran que estos ataques podrían ser el comienzo de una campaña más amplia. Los objetivos probables serían aumentar la presión sobre Marib; impedir que Arabia Saudita concentre tropas para una ofensiva terrestre; degradar la capacidad logística del gobierno; mantener la iniciativa antes de que el enemigo reorganice sus fuerzas.
Reports are emerging of a significant Houthi assault on the Saudi backed Yemen Emergency Forces encampment near Marib, Yemen with several casualties reported. This video purports to show the aftermath of one of the attacks, though it has not been verified.
Marib is the… pic.twitter.com/6LmQyHkhW2
— OSINTdefender (@sentdefender) August 6, 2026
Los hutíes anunciaron instantes después los ataques contra concentraciones de fuerzas saudíes en Al-Rawik, Al-Abr, Al-Thaniah y otras posiciones asociadas con las 1ª y 3ª Brigadas de Emergencia respaldadas por Arabia Saudita, utilizando misiles balísticos y drones.
Esto marca otro paso en la reciente escalada entre los hutíes y Arabia Saudita. Hasta hace poco, gran parte de la campaña de presión del grupo se había centrado en su autoproclamado bloqueo marítimo —obligando a los buques comerciales a cambiar de ruta o dar media vuelta y llevando a cabo ataques contra el transporte marítimo que atraviesa el Mar Rojo—.
The Houthis have announced strikes against concentrations of Saudi forces in Al-Rawik, Al-Abr, Al-Thaniah, and other positions associated with the Saudi-backed 1st and 3rd Emergency Brigades using ballistic missiles and drones.
This marks another step in the recent escalation… pic.twitter.com/n8daWuWjXj
— OSINTdefender (@sentdefender) August 6, 2026
Estos ataques llegan pocos días después de que aparecieran informes sobre preparativos sauditas para una posible ofensiva terrestre de mayor escala contra los hutíes. Diversas fuentes habían señalado movimientos de tropas y refuerzos en varias provincias.
De acuerdo con informes publicados en las últimas horas, los servicios de inteligencia sauditas creen que existe un plan para lanzar un ataque coordinado contra Arabia Saudita desde dos direcciones: Desde el sur, mediante los hutíes en Yemen, y desde el norte, mediante milicias iraquíes respaldadas por Irán. Si esto se consolida, Riad tendría que defender simultáneamente dos direcciones geográficas muy distintas.
Ciudades como Najran (una provincia del suroeste de Arabia Saudita y una de las principales puertas de entrada entre Yemen y Arabia Saudita), Jizan o sectores cercanos a la frontera podrían verse sometidos a fuertes combates si coincidieran ataques terrestres limitados con un intenso bombardeo de misiles y drones.

La evaluación saudita sostiene que ambas fuerzas estarían actuando de forma coordinada y bajo orientación de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) iraní.
En los próximos días será clave observar si los hutíes limitan sus acciones a ataques de precisión contra bases militares o si intentan lanzar una ofensiva terrestre para recuperar posiciones alrededor de Marib, un escenario que podría desencadenar una respuesta militar saudita de mayor escala.




