Las fuerzas del movimiento Ansar Allah, alineado con Irán, han conseguido tomar la estratégica ciudad portuaria de Moca (Al-Mukha), en el Mar Rojo, y han avanzado hacia las islas Hanish, acercándose peligrosamente al estrecho de Bab el-Mandeb. La ofensiva representa uno de los mayores avances territoriales hutíes desde la tregua de 2022 y vuelve a colocar a Yemen en el centro de la crisis energética internacional.
Moca tiene un enorme valor estratégico. La ciudad se encuentra a menos de 80 kilómetros de Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por donde circula una parte fundamental del comercio entre Europa, Asia y Oriente Medio. Su captura permite a los hutíes consolidar posiciones en la costa y proyectar su poder hacia el estrecho. Reuters señala que las fuerzas hutíes también han alcanzado las islas Hanish, mientras las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita han retrocedido hacia Dhubab, una zona situada directamente frente a la isla de Perim, en la entrada del estrecho.
Despite loss of ground to Yemeni government forces along their northern axis of advance, in a notable move, the Houthis have taken the coastal Yemeni city of Mocha overnight, as reports indicate they are now closing in on key island holdouts that put control of the strategic… pic.twitter.com/CWe7FHUKMN
— OSINTdefender (@sentdefender) September 10, 2026
La ofensiva también supone un duro golpe para las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita. Durante los combates se han producido retiradas de unidades gubernamentales y de fuerzas aliadas desde distintas posiciones de la costa occidental. En las últimas horas circularon además informaciones sobre una supuesta rendición masiva de combatientes pro-saudíes en el campamento Khalid bin Walid. Sin embargo, esa rendición masiva todavía no está suficientemente confirmada por fuentes independientes, por lo que debe diferenciarse de los avances territoriales que sí han sido documentados.
📍🇾🇪🇸🇦 NEW:
Mass Surrender of Pro-Saudi Forces to Yemen’s Houthis in Khalid Bin Walid Military Camp. pic.twitter.com/EdwXtNTgpo
— Jackson Hinkle 🇺🇸 (@jacksonhinkle) September 10, 2026
El objetivo estratégico de los hutíes va más allá de conquistar una ciudad. El control de Moca, junto con el avance hacia Hanish y la presión sobre Dhubab y Perim, podría permitirles amenazar directamente una de las principales arterias marítimas del planeta. Los hutíes aseguran que la navegación internacional continúa siendo segura y que sus operaciones están dirigidas contra objetivos específicos, aunque mantienen un bloqueo naval contra buques saudíes.
La consecuencia inmediata se ha trasladado a los mercados energéticos. El petróleo Brent llegó este jueves a aproximadamente 107,63 dólares por barril, con una subida cercana al 6,3%, mientras el WTI alcanzó los 102,48 dólares, su nivel más elevado desde mayo. Otros registros intradía situaron al Brent por encima de los 108 dólares. El mercado está incorporando una prima de riesgo ante la posibilidad de que la guerra termine afectando simultáneamente las rutas del estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb.
La situación tiene una particularidad especialmente peligrosa para Arabia Saudita. Debido a las dificultades existentes en Ormuz, Riad ha recurrido cada vez más a su infraestructura del Mar Rojo, especialmente al puerto de Yanbu, para transportar petróleo evitando el estrecho situado entre Irán y Omán. Si los hutíes consiguieran amenazar seriamente Bab el-Mandeb, esa ruta alternativa también quedaría expuesta. Reuters describe precisamente el riesgo de que el conflicto genere un segundo cuello de botella para las exportaciones energéticas saudíes.
Informes recientes dicen que incluso estarían más cerca, exactamente a unos 15 Km de distancia.
15 Km to Bab el-Mandeb 🇾🇪 https://t.co/JJ5TQUL14N
— @Suriyak (@Suriyakmaps) September 10, 2026
De esta manera comienza a tomar forma un escenario de “doble estrangulamiento” energético: por un lado, la crisis en Ormuz limita las rutas de salida del petróleo del golfo Pérsico; por otro, la expansión hutí en la costa occidental de Yemen amenaza la salida sur del mar Rojo. Ambos puntos son geográficamente diferentes, pero están conectados por una misma cadena logística mundial.
El mercado petrolero está reaccionando no solamente ante barriles que ya hayan desaparecido del mercado, sino ante el riesgo de que desaparezcan en el futuro. Si Bab el-Mandeb se convierte nuevamente en una zona de navegación extremadamente peligrosa, los buques podrían verse obligados a evitar el mar Rojo y rodear África por el cabo de Buena Esperanza. Eso añadiría miles de kilómetros a determinadas rutas, incrementaría los costos de transporte y seguros y reduciría la eficiencia del sistema mundial de distribución energética.
Otros informes recientes dicen que los hutíes parecen haber atacado el Oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, que transporta crudo desde Abqaiq en la costa del Golfo hasta Yanbu en el Mar Rojo. Se detectaron múltiples puntos calientes de fuego en seis lugares a lo largo de la ruta del oleoducto aproximadamente al mismo tiempo, alrededor de las 17:56 UTC. También se observaron grandes columnas de humo en las imágenes satelitales adjuntas de NOAA-20 y MODIS.
Si esto se verifica y resulta efectivo para desactivar o destruir secciones del oleoducto, será un golpe importante para las exportaciones de petróleo saudí, ya que el oleoducto transporta 5 millones de barriles por día (BPD) para exportación. Maneja otros 2 millones de BPD directamente a refinerías para procesar y luego exportar o usar internamente.
A su vez, EEUU se está involucrando mucho más en la lucha de Arabia Saudita contra los hutíes. Más de 100 asesores militares estadounidenses están ahora en el terreno en el reino, con un funcionario estimando el número más cercano a 200.
Están proporcionando inteligencia y apoyo en tiempo real para el targeting desde un nuevo mando conjunto creado. Pero aún hay una línea que Washington no está cruzando. Las tropas estadounidenses no están llevando a cabo los ataques ellas mismas ni reabasteciendo de combustible a los aviones de guerra saudíes.
Washington teme que en última instancia quieran cerrar el estrecho de Bab-el-Mandeb, abriendo otra gran crisis marítima mientras Ormuz ya es un desastre.




