JD Vance, Marco Rubio y otros lo han planteado en la Oficina Oval y la Sala de Situación, advirtiendo que Teherán puede seguir absorbiendo el bloqueo, dicen funcionarios estadounidenses.
Vance y Rubio son los dos nombres más vinculados a 2028, y ambos se enteraron de que la guerra podría seguir en marcha cuando comiencen las primarias para las presidenciales.
Rubio dijo el miércoles que no tiene planes personales «en este momento». Vance no la llama guerra y se niega a fijar un cronograma.
Hegseth ya ha extendido los despliegues hasta 2027, las unidades de defensa aérea se mantienen sin fecha de finalización firme, y una tercera Unidad Expedicionaria de Marines se despliega este otoño.
Mientras tanto, Trump dijo a los reporteros hoy que la guerra termina inmediatamente después de noviembre porque Irán no puede resistir. La misma que alguna vez afirmó que terminaría en solo unas semanas.
Trump empezó hablando de unas cuatro semanas, después pasó a “muy pronto”, luego a “dos o tres días”, llegó a decir que la guerra ya estaba ganada y, finalmente, terminó proyectando su final para después de las elecciones legislativas de noviembre.
Cronología de las múltiples previsiones de Trump
28 de febrero — comienzo de la guerra
Trump anunció el inicio de la llamada Operation Epic Fury. Ese día no dio un número concreto de semanas. Su formulación fue que las operaciones continuarían hasta alcanzar los objetivos estadounidenses.
Es importante porque la primera estimación temporal explícita apareció al día siguiente.
1 de marzo — “cuatro semanas, o menos”
Esta es probablemente la declaración más importante de toda la cronología.
Al día siguiente del comienzo de los ataques, Trump habló con The Daily Mail y dijo:
“It’s always been a four-week process. We figured it will be four weeks or so.”
Y añadió:
“It’ll take four weeks — or less.”
Es decir, la expectativa inicial era aproximadamente un mes, y Trump incluso dejaba abierta la posibilidad de que terminara antes.
Además explicó que Irán era un país muy grande y que por eso llevaría aproximadamente cuatro semanas.
Si se hubiera cumplido literalmente esta predicción, la campaña habría terminado aproximadamente entre el 28 de marzo y comienzos de abril.
Duración que realmente llevaba: 1 día.
2 de marzo — “cuatro a cinco semanas”, pero “podemos ir mucho más allá”
Al día siguiente Trump modificó ligeramente la previsión.
En una ceremonia en la Casa Blanca dijo:
“Right from the beginning, we projected four to five weeks, but we have the capability to go far longer than that.”
Y agregó:
“Whatever the time is, it’s OK. Whatever it takes.”
Esto es importante porque aparece por primera vez una especie de doble mensaje:
- planificación inicial: 4–5 semanas;
- capacidad militar: mucho más tiempo si fuera necesario.
Trump también dijo que ya estaban “sustancialmente adelantados” respecto de las previsiones iniciales.
Por tanto, su horizonte inicial pasó de:
4 semanas → 4–5 semanas → posibilidad de duración indefinida.
5 de marzo — “muy por delante del calendario”
Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses e israelíes estaban destruyendo las capacidades iraníes “far ahead of schedule”, es decir, muy adelantadas respecto del calendario previsto.
Todavía no abandonaba formalmente la estimación de cuatro-cinco semanas, pero empezaba a construir la idea de que la operación podía terminar antes.
7 de marzo — “una excursión corta”
Una semana después del inicio, Trump cambió considerablemente el tono.
Después de asistir a la ceremonia por los militares estadounidenses muertos en Kuwait, describió la guerra como:
“a short excursion”
—“una excursión corta”—.
También dijo que EEUU estaba ganando “por mucho” y que continuaría “for a little while”, es decir, “por un tiempo más”.
Cuando le preguntaron directamente cuánto durarían los ataques, no dio una cifra concreta. Pero el mensaje político era claro: ya no hablaba como si quedaran necesariamente cuatro o cinco semanas completas.
Duración real: 7 días.
9 de marzo — “terminará muy pronto”
Aquí el cambio fue todavía más evidente.
Trump dijo:
“We’re very proud to be involved in this and it’s going to be ended soon.”
Cuando le preguntaron si terminaría la semana siguiente, respondió que no esperaba que acabara la semana siguiente, pero insistió en que terminaría “soon”, pronto.
Reuters señaló que estaba prediciendo un final rápido incluso mientras amenazaba con intensificar la guerra.
Por tanto, aproximadamente 10 días después del comienzo, Trump ya estaba hablando de un final próximo.
13 de marzo — “durará lo necesario”
Aquí encontramos una especie de retroceso.
Cuando le preguntaron cuánto duraría la guerra, Trump respondió:
“I can’t tell you that. I mean, I have my own idea. But what good does it do? It’ll be as long as it’s necessary.”
Y en Fox News Radio añadió que no pensaba que fuera a durar mucho y que sabría cuándo había terminado porque lo sentiría “in my bones”.
15–16 de marzo — “podría terminar esta semana”
El 16 de marzo llegó una de las predicciones más optimistas.
Le preguntaron directamente si podía terminar la guerra esa misma semana.
Trump respondió:
“Yeah, sure. We could.”
Pero cuando le preguntaron si realmente lo haría, contestó:
“I don’t think so.”
Y añadió:
“It’ll be wrapped up soon.”
Por tanto, el 16 de marzo, cuando habían transcurrido unos 16 días desde el comienzo, Trump decía que militarmente podía terminarla esa misma semana, aunque no pensaba hacerlo.
17 de marzo — “en dos o tres días”
Esta es probablemente la declaración más extrema de toda la primera etapa.
Trump dijo que, desde el punto de vista militar, Irán estaba prácticamente acabado:
“Iran is something that was essentially largely over in two or three days.”
Explicó que la marina había sido destruida casi inmediatamente, después la fuerza aérea y posteriormente las defensas antiaéreas.
También dijo que EEUU se iría en un futuro “muy cercano”.
Esto significa que, 17 días después de iniciar la guerra, Trump describía retrospectivamente la parte esencial de la guerra como algo que había quedado prácticamente decidido en sólo 2–3 días.
Naturalmente, eso no significaba que los combates hubieran terminado en dos o tres días. Era una descripción de lo que Trump consideraba la fase decisiva militar, no de la duración física de las hostilidades.
20 de marzo — “estamos muy cerca” de terminar
El 20 de marzo Trump dijo que EEUU estaba:
“getting very close to meeting our objectives”
y que estaba considerando “winding down” —reducir o terminar— las operaciones militares.
También sostuvo que el estrecho de Ormuz debería ser protegido por otros países y no por EEUU.
Era el día 21 de la guerra.
24 de marzo — “esta guerra ha sido ganada”
Aquí Trump dio un paso todavía mayor.
Dijo:
“We’ve won this — this war has been won.”
También afirmó que se había producido un cambio de régimen y que Irán quería desesperadamente llegar a un acuerdo.
En otras palabras, Trump pasó de predecir el final a declarar que la guerra ya estaba ganada, aunque continuaban los ataques, Irán seguía combatiendo y todavía no existía un acuerdo de paz.
Duración real: 24 días.
26–27 de marzo — vuelve a “4–6 semanas”, pero “adelantados”
Aquí aparece otra contradicción interesante.
Trump y su equipo volvieron a utilizar el horizonte de cuatro a seis semanas. Trump sostuvo que se había estimado que la misión requeriría aproximadamente cuatro a seis semanas y que estaban “way ahead of schedule”.
Es decir, aunque el 24 de marzo había dicho “the war has been won”, pocos días después su administración seguía describiendo la operación mediante una ventana temporal de 4–6 semanas.
31 de marzo — “dos o tres semanas más”
Esta fue otra predicción concreta.
Trump dijo:
“We’ll be leaving very soon.”
Cuando le preguntaron cuándo, respondió:
“Within two weeks, maybe two weeks, maybe three.”
Es decir, 31 de marzo + 2–3 semanas, aproximadamente entre mediados y finales de abril.
También dijo que no era indispensable que Irán llegara a un acuerdo: EEUU podría retirarse una vez alcanzados sus objetivos.
Pero aquí aparece una diferencia importante: Trump ya no estaba diciendo necesariamente “la guerra terminará”, sino que EEUU terminaría su participación militar.
7 de abril — tregua de dos semanas
Finalmente se alcanzó una tregua.
Trump anunció que EEUU suspendería los bombardeos durante dos semanas, condicionándolo a la apertura del estrecho de Ormuz.
Dijo que la pausa permitiría finalizar un acuerdo de paz y que prácticamente todos los puntos importantes estaban encaminados.
Pero esto tampoco significó el final definitivo de la guerra. Reuters describió el acuerdo como una tregua de 14 días.
En ese momento habían pasado 38 días desde el 28 de febrero.
Por tanto, la primera predicción de Trump de 4–5 semanas ya había quedado superada.
21 de abril — extensión indefinida de la tregua
Cuando la tregua estaba a punto de expirar, Trump decidió extenderla indefinidamente para permitir que continuaran las negociaciones.
Reuters describió el conflicto en ese momento como una guerra de siete semanas.
Esto significa que la estimación inicial de “cuatro semanas” ya había sido excedida aproximadamente en tres semanas.
20 de mayo — “puede ser cuestión de días”
Trump volvió a amenazar con reanudar los ataques si no se alcanzaba un acuerdo.
Cuando le preguntaron cuánto esperaría, respondió:
“It could be a few days, but it could go very quickly.”
Y dijo que EEUU estaba en las etapas finales.
Para entonces habían pasado más de 11 semanas desde el inicio.
Aquí se ve nuevamente el patrón: cuando una fecha límite se acerca, Trump tiende a reducir verbalmente el horizonte del conflicto a “días” o “muy pronto”.
17 de junio — acuerdo para terminar la guerra, pero con una ventana de 60 días
En junio se produjo un acuerdo marco entre EEUU e Irán que contemplaba un final permanente de las hostilidades, pero abría un período de 60 días para negociar cuestiones más complicadas, particularmente el programa nuclear iraní.
Reuters describió el acuerdo como destinado a poner fin a una guerra de casi cuatro meses.
En otras palabras, para junio Trump ya no estaba hablando de “semanas de bombardeos”, sino de un proceso diplomático de hasta dos meses.
Pero tampoco sería el final definitivo: las hostilidades volverían posteriormente.
7 de julio — “terminemos el trabajo”
Después de nuevas hostilidades, Trump volvió a amenazar con continuar los ataques.
La fórmula fue:
“Let’s just finish the job.”
Es decir, si no había acuerdo, EEUU terminaría militarmente lo que había empezado.
Para entonces la guerra llevaba más de cuatro meses.
27 de julio — pausa después de dos semanas de ataques
Trump volvió a suspender los ataques después de aproximadamente dos semanas de intensos bombardeos y dijo que había conversaciones que podían producir un acuerdo.
Reuters describió en ese momento el conflicto como una guerra de cinco meses.
1 de agosto — “cancelamos el ataque”
Trump anunció que había cancelado un ataque planeado contra Irán porque, según dijo, Irán y otros países habían solicitado una pausa y se habían acordado los parámetros de un posible acuerdo.
La condición incluía la reapertura completa del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní.
De nuevo, no era una declaración de que la guerra hubiese terminado definitivamente: era una suspensión condicionada a un acuerdo.
4 de septiembre — Trump empieza a minimizar la guerra
Para septiembre el lenguaje había cambiado radicalmente.
Trump calificó el conflicto de:
“small potatoes”
y respaldó la idea de que técnicamente no se trataba de una guerra, sino de acciones militares intermitentes.
Esto es particularmente interesante porque habían transcurrido más de seis meses desde el comienzo.
AP señala que Trump defendía esta caracterización argumentando que no había tropas estadounidenses combatiendo en tierra y que la campaña consistía principalmente en ataques aéreos.
9 de septiembre — finalmente aparece una fecha mucho más lejana: después de las elecciones
Y llegamos a la declaración más reciente, que cambia completamente el horizonte original.
El 9 de septiembre, Trump dijo que la guerra terminaría “immediately after” las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
Es decir, después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre de 2026.
AP informó además que Trump reconoció que el conflicto llevaba ya siete meses y que el precio del petróleo probablemente seguiría elevado hasta después de las elecciones.
La guerra ya lleva aproximadamente 5,5 a 7 veces más tiempo que la primera ventana temporal de cuatro semanas que Trump dio el 1 de marzo.
Gasolina y petróleo disparados
Lo preocupante para el público estadounidense sigue siendo la inflación y el precio de la gasolina que alcanzó los U$S4.22 el miércoles, frente a U$S3.19 hace un año.
A fecha de 10 de septiembre, el petróleo volvió a superar los US$100 por barril, y hoy llegó a subir alrededor de un 5% en una sola jornada. El factor dominante es la guerra entre EEUU e Irán y, sobre todo, el temor a que el conflicto termine afectando de manera prolongada al tráfico petrolero del Golfo.
El mercado no está valorando solamente el petróleo que se pierde hoy, sino el riesgo de que desaparezca mucho más en las próximas semanas.
La guerra ha reducido drásticamente el tráfico en el Estrecho de Ormuz y algunos buques están atravesándolo con los sistemas de identificación apagados, en lo que Reuters describe como auténticas «travesías oscuras».
Según estimaciones de Vortexa recogidas por Reuters, los países del Golfo todavía están exportando unos 10 millones de barriles diarios menos que antes de la guerra. Goldman Sachs estima que los flujos actuales rondan apenas 15–16 millones de barriles diarios, aproximadamente dos tercios del nivel previo al conflicto.
Los hutíes, aliados de Irán, intensificaron sus ataques y tomaron durante la noche el puerto yemení de Moca (Mocha), aumentando el riesgo sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, la otra gran vía marítima que conecta el Golfo y el océano Índico con el Mar Rojo.

Además, bombardearon sitios civiles en la zona de al-Haql en Jabal Habashi, al oeste de Taiz en el suroeste de Yemen, según declaran las Fuerzas Conjuntas de Yemen.
Así, los hutíes se están acercando a reductos insulares clave que ponen en duda el control del punto de estrangulamiento marítimo estratégico, el estrecho de Bab al-Mandeb, al mismo tiempo que el portavoz de los hutíes, Yahya Sarea, dice que la libertad de navegación y el comercio internacional en el Mar Rojo siguen seguros e ininterrumpidos.
El informe del IPC de EEUU de agosto del viernes podría ser uno de los datos de inflación más trascendentales en meses, con el resultado que podría inclinar la balanza sobre si la Fed sube las tasas en la reunión del FOMC de la próxima semana.
Las expectativas de consenso apuntan a que el IPC general suba alrededor del 0.4% MoM, una aceleración marcada desde el 0.1% de julio.
La aceleración esperada en la inflación general es en gran medida una historia de energía. Los precios de la energía se ven rebotando aproximadamente un 2.5% MoM después de caer un 1.5% en julio, impulsados en parte por un aumento ajustado estacionalmente de más del 4% en los precios de la gasolina. Se espera que la inflación alimentaria esté alrededor del 0.2%, aunque los riesgos se inclinan hacia una lectura ligeramente más fuerte del 0.3%, que representaría una sorpresa significativa al alza y podría fortalecer notablemente el caso para un aumento de 25pb.
Irán listo para resistir, producción militar reanudada y escalada del conflicto se es necesario
Irán se prepararía para ESCALAR MASIVAMENTE la guerra y atrapar a EEUU en un conflicto prolongado, utilizando como arma los crecientes costos militares, económicos y políticos de América contra Trump, según evaluaciones de inteligencia de EEUU citadas por el NYT.
Tras seis meses de guerra, Teherán cree que comprende los LÍMITES DEL PODER DE EEUU y puede superar a los interceptores y municiones agotados de Washington.
Irán también apuesta a que el Estrecho de Ormuz y los precios disparados del gas convertirán la guerra en un lastre político para Trump de cara a las elecciones de medio término de noviembre.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria también declaró este 10 de septiembre que Ormuz sigue bloqueado y bajo control iraní, advirtiendo que los buques hostiles serán objetivo.
Washington ya no está dictando el ritmo. Irán apuesta a que el agotamiento político quebrará a EEUU antes de que el agotamiento militar quiebre a Irán.
Irán además ha reanudado la producción de misiles balísticos, utilizando componentes almacenados y instalaciones subterráneas, según funcionarios estadounidenses y de Oriente Medio citados por el WSJ.
A pesar de los intensos ataques a su infraestructura de misiles, se informa que Irán está ensamblando misiles tanto de propelente líquido como sólido, lo que podría restaurar capacidades que EEUU e Israel habían buscado degradar.
¿Ataques a Israel próximamente?
Si bien podría ser un hecho improbable, en base al comportamiento de cuidado y calculado que tienen Irán y sus proxys en la región, Israel se estaría preparando ahora para un posible ataque iraní multifrente en los próximos días, coincidiendo con Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, entre el 11 y el 13 de septiembre, según el Jerusalem Post.
Nueva inteligencia israelí advierte que Irán está preparando un ataque simultáneo desde múltiples frentes, potencialmente desatando a Hezbolá, Hamás (totalmente desarticulado), los hutíes de Yemen (destinando sus recursos contra el frente interno) y milicias iraquíes alineadas con Irán contra Israel al mismo tiempo.
En respuesta a la inteligencia, el Jefe del Estado Mayor de las FDI Zamir lanzó el 6 de septiembre un ejercicio sorpresa a nivel nacional que prueba el funcionamiento de la sede de alto nivel del ejército israelí durante un «escenario repentino multifrente», con el Ministro de Defensa israelí Katz advirtiendo que Irán «gusta de atacar durante las festividades judías».




