Los ejércitos secretos de la OTAN: la Operación Gladio

El 2 de agosto de 1990, el entonces presidente de Italia, Giulio Andreotti, reconoció ante el Senado italiano la existencia de una red de ejércitos secretos a lo largo de la Europa occidental.

Está resurgiendo ante nosotros la Red Gladio, la estructura secreta que permitió a la OTAN – a través de atentados, asesinatos políticos y golpes de Estados perpetrados en Europa – impedir que los países de Europa occidental se acercaran a la URSS. Sin embargo, ya no existe la «amenaza comunista», sólo Rusia..
Lo peor es que en toda Europa occidental los partidos de izquierda han renunciado a tratar de salir de la OTAN para restaurar la soberanía de sus países.

La Operación Gladio fue ideada después de la Segunda Guerra Mundial por la CIA y el MI6, tenía como objetivo prepararse ante una eventual invasión soviética de Europa occidental por medio de fuerzas armadas paramilitares secretas de élite dispuestas en diversos países capitalistas.

Todos los países capitalistas de dicho continente poseían contingentes secretos, generalmente sin el conocimiento del gobierno correspondiente, aunque sí con su consentimiento.

Gladio habría sido una red clandestina de servicios secretos a la sombra de la OTAN que consistía que, en plena guerra fría, la CIA fomentaría operaciones de falsa bandera culpando tanto a grupos de extrema derecha como de izquierda según creyese necesario para luchar contra la extensión del comunismo, especialmente en Europa.

Es una premisa muy vinculada a las teorías de la conspiración, pero concretamente Bélgica fue uno de los pocos países que investigó este asunto, y una Comisión de investigación parlamentaria de 1990 confirmó la existencia en Bélgica de una red de inteligencia internacional clandestina dirigida por servicios secretos extranjeros. La “red Stay Behind” (el Gladio) belga se componía de personal del SDRA8, una rama secreta de la inteligencia militar belga y de algunos miembros de la gendarmería.

Curiosamente entre 1984 y 1985 también operó en Bélgica la CCC, o Célula de Combatientes Comunistas, que mataron a dos bomberos e hirieron a decenas. También los periodistas afirmaron que se trató de una manipulación mediática provocada por los servicios de seguridad belgas.

También entre 1981 y 1984 estuvo activa la pequeña organización de ultraderecha Westland New Post. El WNP reclutaba a desencantados de la sociedad, muchos de ellos soldados, y les entrenaba en técnicas de combate y camuflaje para prepararse ante una “posible invasión de la Unión Soviética”.

Años después el fundador y líder del WNP, Paul Latinus, afirmó haber trabajado para agencias gubernamentales en las mismas condiciones que Gladio, pero se desechó la idea pensando que eran declaraciones falsarias para ganarse el prestigio de los seguidores ultras de la organización. En 1983 se encontraron papeles de la OTAN en casa de Latinus, pero éste declararía que eran propiedad del número dos de la organización, Michel Libert, un hombre que trabajó como militar voluntario militar en el Centro de Transmisión de la OTAN en Evere poco antes.

En 1984 se encontró el cuerpo de Latinus en un presunto suicidio, aunque el cadáver tenía señales de estrangulamiento.

Entre 2014 y 2018 Libert vuelve a la escena policial, aunque nunca es arrestado. Se le lleva para declarar si tuvo relación con los asesinatos de los Brabantes, y negó estar vinculado, pero afirmó que la organización realizaba en la época acciones de reconocimiento a cargo de los cuerpos especiales belgas en las mismas tiendas que días después serían atacadas por los asesinos de Brabante. Después, interrogado por la policía, un antiguo miembro del WNP confiesa que las tácticas que aprendían en 1981 eran las mismas que ejecutaron los asesinos de Brabante.

Eso y que le sorprendía la enorme semejanza física entre Libert y el asesino identificado como “el gigante”.

Las palabras que Chris Bonkoffsky, alias ‘Bonno’ y ex gendarme le dijo a su hermano en su lecho de muerte en 2015, un hombre que es idéntico a las descripciones que se hacían de la época de este personaje, compartiendo incluso gafas con la misma montura que las que llevó el auténtico “gigante” en uno de sus atracos.

Bonno era miembro del Grupo Diane, pero en 1981 le expulsaron por “idiota” al descargar su arma cuando no debía. Según sus allegados, a partir de entonces mantuvo un gran resentimiento hacia el sistema. Sus exparejas lo han definido como un hombre violento, con ideas de extrema derecha, que a veces hablaba de dar un golpe de Estado. Antes de morir también implicó a otros compañeros suyos del cuerpo como parte de la banda terrorista. Su hermano mantuvo la confidencialidad, pero en octubre de 2018 se animó a declarar todo esto ante los investigadores.

Así, se da aún más credibilidad a la teoría que decía que se trataba de un grupo de militares o paramilitares de extrema derecha que buscaban provocar un endurecimiento del aparato policial del estado. Sin embargo, la declaración no ayuda demasiado ya que no aporta pruebas irrefutables. Las pruebas de ADN de Bonno no lo vinculan a ninguna escena del crimen, pero hay que tener en cuenta que se perdieron y borraron muchas pistas de los legítimos asesinos durante todo el proceso.

Este mismo martes también se ha arrestado a Philippe V., otro ex gendarme que dirigía la investigación de los asesinatos en los 80 bajo la dirección del magistrado Freddy Troch. La banda terminó su actividad en 1985 y para entonces el Canal Charleroi ya había sido inspeccionado a fondo en busca de pruebas, pero un año después, en 1986 V., dijo que había que volver a rastrear la escena. Se encontró una importante parte del arsenal de los de Brabante.

Una investigación forense de 2013 determinó que las armas se habían colocado apenas una semana antes de que se encontrasen, con lo que no habrían sido abandonadas al poco de que la banda terminase las operaciones, sino días antes de que la policía volviese a mirar ahí. Ahora se le ha acusado de manipulación de pruebas, y se espera que colabore con la justicia y cuente todo lo que sepa sobre el caso que traumatizó a toda una generación.

LA OTAN, MAFIAS Y FRANCMASONES:

En una intervención del fallecido juez Ferdinando Imposimato, ex Presidente Honorario de la Suprema Corte de Casación, ante la conferencia internacional realizada en Roma, el 26 de octubre de 2015, por el Comité No a la Guerra No a la OTAN.

El juez Imposimato señala:

«En las investigaciones que he realizado sobre las masacres, desde la masacre de la *Piazza Fontana hasta las de Capaci y Via d’Amelio, se ha demostrado que el explosivo utilizado venía de las bases de la OTAN.»

*El 12 de diciembre de 1969 se produce el atentado de la Piazza Fontana en Milán que ocasionaron la muerte de 16 personas además de resultar heridas 90 . Las autoridades en un primer momento culpabilizaron a grupos anarquistas del atentado.

Era además en las bases de la OTAN,

«donde se reunían miembros del terrorismo negro, oficiales de la OTAN, mafiosos, políticos italianos y francmasones, la víspera de los atentados. Y eso sucede a partir del inicio de los años 1960 sin interrupción.»

«Hubo complicidad del Estado con la mafia, el terrorismo y la francmasonería que armonizaron a través de una organización denominada “Gladio” o “Stay Behind”, una organización internacional manejada por la CIA […] ese documento dice que el Grupo de Bilderberg es uno de los responsables de la “estrategia de la tensión” y, por lo tanto, es también responsable de los atentados… ese Grupo de Bilderberg… ¡es responsable de las masacres! […] Es imposible que alguno de ellos (Estado Italiano) no estuviese al corriente. Pero ese es el tipo de cosas que hace el Grupo de Bilderberg, dirige el mundo y las democracias de forma invisible para condicionar el desarrollo democrático de esas democracias.».

Ferdinando Imposimato sobre la Operación Gladio

También afirmó -citando un documento del ex terrorista del Nuevo Orden Giovanni Ventura- que exponentes del grupo Bilderberg habrían sido los instigadores de las masacres cometidas durante la estrategia de tensión en Italia, utilizando a los «neofascistas», algunos masones y agentes de la Organización Gladio; también afirma que los atentados en los que murieron Giovanni Falcone y Paolo Borsellino se llevaron a cabo porque habían «descubierto quién gestionaba los contratos de las grandes infraestructuras, incluida la Tav. Por lo tanto, los políticos en connivencia con el crimen organizado supuestamente acusaron a los asesinos de la mafia de los dos ataques (la masacre de Capaci y la masacre de Via D’Amelio ) y las otras bombas de 1992-1993.

El 2 de agosto de 1990, el entonces presidente de Italia, Giulio Andreotti, reconoció ante el Senado italiano la existencia de una red de ejércitos secretos a lo largo de la Europa occidental. Noticia era terrible y confusa en términos iguales. Terrible debido a que habían existido tropas paramilitares no controladas por el poder civil; confusa porque no se sabía ni cuáles eran los objetivos de estas tropas stay behind, ni quiénes la formaban, ni qué acciones habían llevado a cabo.

Cuando se comienza a investigar sobre los ejércitos secretos de la OTAN lo primero que se puede observar es la falta de información al respecto. De hecho, sólo ha habido un autor que haya tratado el tema en profundidad, Daniele Ganser. Por otro lado, es tal el vacío existente que una de las principales fuentes a la hora de trabajar el tema continúa siendo el documental de Alan Francovich, el cual fue emitido por la BBC en 1992.

La principal razón sobre la falta de investigaciones en relación con este proceso es la opacidad de los estados que se vieron involucrados. Cuando todo el asunto salió a la luz, el Parlamento Europeo trató este proceso, llegando a una resolución en la que se condenaba esta estructura stay behind y se demandaba una investigación por parte de los diferentes estados implicados. Sin embargo, Italia, Bélgica y Suiza fueron los únicos países en llevar a cabo investigaciones parlamentarias sobre la cuestión, mientras los demás países se limitaron a reconocer la existencia del operativo sin dar más detalles.

¿Cuál era la finalidad de esta estructura stay behind? Los ejércitos secretos de la OTAN tenían como objetivo luchar contra el comunismo. En un primer momento, esta amenaza procedería desde el otro lado del telón de acero. Sin embargo, cuando las esferas de influencia en Europa se consolidaron y se comprobó que la URSS tenía más interés en mantener su esfera de influencia que en expandir la revolución mundial, los objetivos del operativo fueron reconfigurados. Así, el enemigo ya no estaba fuera de las fronteras, sino dentro de ellas. Estos insiders eran las agrupaciones comunistas, aunque también se incluían entre los enemigos agrupaciones políticas y/o sociales relacionadas a la izquierda política.

Otro elemento importante al tratar la estructura stay behind es esclarecer si estuvieron relacionados con actos de terrorismo o no. Es difícil dar una respuesta completa a esta cuestión, ya que mucha información primaria se encuentra aún clasificada o ha sido directamente destruida. No obstante, si se presta atención a las palabras de Vinciguerra, la estructura, al menos en su rama italiana, sí estuvo involucrada en este tipo de actos.

El tabú de la OTAN sigue dominando a la izquierda italiana y europea.

En Italia, ningún partido tiene en su programa la salida de la OTAN. En Grecia, Syriza de hecho borró de su programa el objetivo de,

«cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN», al igual que el de «abolir los acuerdos de cooperación militar con Israel»,

…acuerdos que – al contrario – fueron reforzados con el que suscribió  Panos Kammenos, fundador del partido de derecha ANEL, a quien el gobierno de Alexis Tsipras confió el ministerio de Defensa.

Lo mismo sucede en España, donde ‘Podemos‘, que había incluido en su programa la realización de un referéndum sobre la salida de España de la OTAN, modificó ese objetivo al poner en su programa electoral,

«mayor autonomía estratégica de España y de Europa en el seno de la OTAN».

Sergio Pascual, un diputado de Podemos en Sevilla, declara ahora que, «respetaremos hasta la última coma de los acuerdos suscritos por nuestro país».

Y el general Julio Rodríguez, un ex candidato de Podemos como futuro ministro de Defensa, reafirmó que, «la OTAN es necesaria».

ALGUNAS OPERACIONES DE GLADIO

Además de prepararse ante una posible invasión, estas fuerzas de retaguardia han sido utilizadas por la CIA para influir en la política de algunos de estos países. Un caso singular fue la implicación de Licio Gell, jefe de Propaganda Due (P2), Stefano Delle Chiaie o Vincenzo Vinciguerra en la estrategia de la tensión en Italia.

En Grecia, las fuerzas de Gladio estuvieron involucrados en el golpe de estado de 1967.

En Turquía, la Contraguerrilla (Counter Guerilla), nombre de la rama turca de Gladio, se relacionó con la masacre de la plaza de Taksim, en 1977 en Estambul, y también con el golpe militar de 1980.

En España, algunos autores indican que el Caso Scala (montaje policial-judicial desatado contra las organizaciones anarquistas españolas) en enero de 1978.

En Mozambique el jefe del FRELIMO, Eduardo Mondlane, fue asesinado por Aginter Press, al brazo portugués de Gladio.

En Francia la OAS fue creada por miembros del equivalente local de Gladio.

En Bélgica las masacres de Brabante (en los ochenta) fueron atribuidos al brazo belga de Gladio.

En Alemania la red fue constituida primero por Reinhard Gehlen, que era jefe de los servicios secretos alemanes. El acto terrorista del Oktoberfest, en 1980 en Múnich, fue protagonizado por agentes vinculados a Gladio.