El documento era una traducción de la CIA de 1978 de un artículo de revista soviética por el investigador V. Sergeyev., quien expresó que «Uno podría decir que el cerebro, incluso todo el cuerpo humano, no es más que un cristal líquido».
Exploraba ideas muy especulativas acerca de la naturaleza eléctrica y electromagnética del cuerpo.
¿Qué quería decir con «cristal líquido»?: Hoy asociamos los cristales líquidos con las pantallas LCD, pero en física el concepto es más amplio.
Los cristales líquidos son materiales que poseen propiedades intermedias entre un líquido común y un sólido cristalino.
Muchas estructuras biológicas muestran cierto grado de organización similar, como membranas celulares, proteínas, ADN, fibras de colágeno.
De hecho, actualmente se sabe que varios componentes biológicos presentan fases de cristal líquido. Esto es un hecho aceptado en biofísica.
Lo especulativo comenzaba cuando Sergeyev sugería que esa organización podía permitir fenómenos electromagnéticos mucho más complejos.
Los «campos de energía»
El artículo proponía que las células producen señales eléctricas que podrían coordinarse. El organismo actuaría como un sistema electromagnético integrado donde quizá pudiera existir intercambio de información mediante campos débiles.
Hasta aquí, algunas partes tienen relación con fenómenos reales. Por ejemplo: el cerebro genera ondas eléctricas (EEG); el corazón produce un campo magnético medible (magnetocardiografía); las neuronas funcionan mediante impulsos eléctricos.
En la URSS era muy popular el estudio de la llamada fotografía Kirlian. Una técnica para crear fotografías por contacto mediante alto voltaje. El proceso consiste en colocar una película fotográfica sobre una placa de descarga metálica. El objeto a fotografiar se coloca directamente sobre la película. Se aplica momentáneamente alto voltaje a la placa metálica, creando así una exposición. La descarga de corona entre el objeto y la placa de alto voltaje queda registrada en la película. El resultado es una fotografía Kirlian del objeto, revelada posteriormente.
Kirlian creía que las imágenes creadas con su técnica podrían representar un hipotético campo de energía o aura que rodea a todos los seres vivos. Kirlian y su esposa estaban convencidos de que sus imágenes mostraban una fuerza vital o un campo de energía que reflejaba los estados físicos y emocionales de los sujetos retratados. Pensaban que estas imágenes podrían utilizarse para diagnosticar enfermedades.
Las imágenes mostraban una especie de «aura» luminosa alrededor de objetos.
Muchos investigadores soviéticos pensaban que era una manifestación del «campo bioplásmico».
Actualmente se entiende que esas imágenes se producen principalmente por descargas eléctricas de alta tensión (efecto corona) y dependen de factores como la humedad, la presión y la conductividad del objeto, sin constituir evidencia de un campo vital desconocido.
Lo que no ha sido demostrado es que esos campos permitan habilidades extraordinarias como telepatía, visión remota, psicokinesis, proyección consciente de energía.
La Unión Soviética invirtió mucho dinero entre los años sesenta y ochenta en investigar fenómenos «psicotrónicos».
Los científicos estudiaban cuestiones como telepatía, hipnosis, percepción extrasensorial, efectos biológicos de campos electromagnéticos e influencia mental sobre sistemas electrónicos.
Los soviéticos temían que EEUU estuviera desarrollando «armas psíquicas», mientras que en EEUU existía el temor inverso. Ese clima llevó a ambos países a financiar investigaciones que hoy se consideran muy especulativas. CIA y KGB seguían de cerca estos trabajos.
Aun así, terminó en los archivos STARGATE, donde la CIA pasó años y millones explorando la visión remota, el espionaje psíquico y otras afirmaciones relacionadas con la mente.




