Fuentes vinculadas al Servicio de Seguridad de Polonia han declarado que podría tener lugar un «ataque híbrido en la región fronteriza», que Moscú podría calificar de accidente o de respuesta a «hostilidades» por parte de la OTAN. El medio polaco Onet ha indicado que el objetivo del posible asalto de Moscú, que podría lanzarse en cuestión de meses, sería provocar tensiones con Europa, con la esperanza de que EEUU no dispare contra tropas rusas y obligue a negociaciones sobre Ucrania por parte de la OTAN y Polonia.
Los escenarios que manejan los servicios de inteligencia incluyen una breve incursión de tropas rusas o bielorrusas desde Kaliningrado o Bielorrusia, ataques con drones o misiles contra infraestructura crítica, sabotajes contra instalaciones energéticas o ferroviarias y operaciones de «bandera falsa», intentando atribuir el incidente a Ucrania u otro actor para sembrar confusión.
Si un aliado responde con dudas o demora, Rusia obtendría información muy valiosa sobre la cohesión de la alianza. Además le serviría a Rusia para presionar puntualmente en reducir el apoyo occidental a Ucrania. Una crisis en territorio de la OTAN obligaría a Europa y EEUU a dividir recursos militares y políticos, y explotar diferencias políticas entre EEUU y algunos aliados europeos sobre el grado de implicación en la guerra.
Polonia lleva meses reforzando su frontera oriental mediante el proyecto denominado «Escudo Oriental» (Eastern Shield), con fortificaciones, sensores, sistemas antidrones y un importante incremento del gasto militar. También ha aumentado la presencia de tropas cerca de las fronteras con Bielorrusia y Kaliningrado.
La amenaza es considerada plausible, pero no existe evidencia pública de que ya se haya tomado la decisión política en Moscú de ejecutar esa provocación.
El Primer Ministro de Polonia expresó públicamente sus propias preocupaciones: «Compartimos, sin excepción, la opinión de que la situación es muy inestable y que cabe esperar diversos tipos de escalada en las próximas semanas y meses», declaró Donald Tusk en una rueda de prensa tras la cumbre del Flanco Oriental en Gdansk. «Queremos prepararnos como grupo de países directamente expuestos a este riesgo».
Los servicios de inteligencia letones afirmaron que Rusia no era capaz de abrir un segundo frente, pero que estaba considerando «ataques híbridos, como misiles, drones u otras acciones diseñadas para enviar un mensaje: dejen de apoyar a Ucrania o tendrán sus propios problemas».
Aunque las advertencias parecen estar relacionadas, solo se ofrecían detalles de apoyo limitados, a diferencia de las advertencias detalladas publicadas por la CIA y el MI6 antes de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022.
Pero estas medidas se producen en un momento en que el avance de Rusia en Ucrania se ha estancado, lo que plantea interrogantes sobre si el Kremlin recurrirá a estrategias alternativas para romper el punto muerto o cambiar la dinámica a su favor.
Keir Giles, experto en Rusia del centro de estudios Chatham House, afirmó: «Moscú buscará maneras de interrumpir la tendencia actual, ya sea mediante una escalada horizontal [extendiendo el conflicto a otros países] o actuando en otros frentes. No debemos esperar que Rusia se rinda pasivamente».




