En medio de una profunda convulsión social y política en Bolivia, el expresidente Evo Morales ha vuelto a protagonizar un encendido cruce diplomático, esta vez arremetiendo contra la administración argentina liderada por Javier Milei. Morales, quien enfrenta graves acusaciones judiciales en su país por presunta trata agravada de personas y se encuentra bajo presión institucional, ha optado por una estrategia de victimización y confrontación que, según analistas, busca desviar la atención de sus propios problemas legales.
La reciente acusación del líder del MAS (quien denunció un supuesto envío de material antidisturbios, bombas y personal militar desde Argentina para reprimir a sus seguidores) carece, hasta el momento, de cualquier respaldo documental o prueba fehaciente. Para sectores críticos, esta narrativa se inscribe en un patrón de conducta ya conocido: el uso de la denuncia internacional como herramienta de propaganda ante el desgaste de su influencia interna.
Las declaraciones de Morales no han sido tomadas con ligereza por la administración argentina. Desde la Cancillería, el ministro Pablo Quirno fue tajante al desmentir las acusaciones, calificándolas de «falsas y sin asidero». Para muchos observadores, el objetivo de Morales es claro: intentar instalar la idea de una «coordinación represiva regional» o un supuesto «Plan Cóndor 2026», una retórica que le permite aglutinar a su base política bajo un discurso de resistencia contra el «neoliberalismo».
Sin embargo, esta táctica enfrenta un escepticismo creciente. La realidad política en Bolivia hoy está marcada por la urgencia del presidente Rodrigo Paz de estabilizar la nación frente a lo que su propio gobierno define como un plan orquestado por Morales para desestabilizar la democracia boliviana. La insistencia del exmandatario en vincular a terceros países con la crisis interna boliviana es interpretada por diversos sectores como un desesperado intento por internacionalizar un conflicto que, en esencia, es el resultado de su propia pérdida de legitimidad.




