La oración mariana más antigua que conocemos ahora es el Sub tuum praesidium —«Bajo tu amparo» o «Bajo tu protección». La oración más antigua conservada en un manuscrito refiere al Papiro Rylands Greek 470, conservado actualmente en la John Rylands Library de Manchester, en Inglaterra. Procede de Egipto y está escrito sobre papiro. La biblioteca lo adquirió en 1917, procedente de la colección de James Rendell Harris. Fue publicado por el papirólogo C. H. Roberts en 1938.
Es una oración dirigida directamente a María.
El texto griego conservado comienza:
Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν
καταφεύγομεν, Θεοτόκε·
τὰς ἡμῶν ἱκεσίας μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων ῥῦσαι ἡμᾶς,
μόνη ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.
Una traducción bastante literal sería:
«Bajo tu compasión nos refugiamos,
Madre de Dios;
no desprecies nuestras súplicas en la dificultad,
sino líbranos de los peligros,
tú sola pura, tú sola bendita.»
La reconstrucción del texto tiene pequeñas diferencias según el editor, porque el papiro está fragmentado.
La versión latina que posteriormente se hizo tradicional dice:
Sub tuum praesidium confugimus,
Sancta Dei Genetrix.
Nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus,
sed a periculis cunctis libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.
Es decir:
«Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no desprecies nuestras súplicas en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
Virgen gloriosa y bendita.»
El papiro llama a María Θεοτόκε — Theotóke, que es el vocativo de Theotokos (Θεοτόκος). Literalmente significa algo parecido a «la que da a luz a Dios», «Madre de Dios» o «Portadora de Dios». Y esto es históricamente fascinante porque el Concilio de Éfeso (el Tercer Concilio Ecuménico), en el año 431, confirmó solemnemente el título Theotokos aplicado a María.
Si realmente el papiro es del siglo III, significaría que encontramos a cristianos llamando a María Theotokos aproximadamente dos siglos antes de Éfeso. La propia Biblioteca John Rylands señala que sería la evidencia más antigua conservada del uso cristiano de ese título para María.
El Concilio de Éfeso no inventó necesariamente el título Theotokos, lo convirtió en una formulación doctrinal solemnemente aprobada dentro de la controversia cristológica. Que existiera anteriormente como expresión devocional o teológica es otra cuestión.
De hecho, estudios sobre la piedad mariana del siglo III muestran que el título y conceptos relacionados con María ya estaban en circulación antes de Éfeso. Stephen Shoemaker, por ejemplo, analiza el Sub tuum precisamente como evidencia de que la devoción mariana estaba emergiendo hacia finales del siglo III.
El griego era la lengua fundamental del cristianismo primitivo, especialmente en el Mediterráneo oriental. El cristianismo de los primeros siglos produjo una enorme cantidad de literatura en griego: Evangelios, cartas, apologías, homilías, tratados teológicos y textos litúrgicos.

El fragmento mide aproximadamente 180 mm de alto, 94 mm de ancho, una sola columna con aproximadamente diez líneas conservadas, escrito con tinta marrón. El reverso está en blanco.
Algunos investigadores incluso han estudiado la posibilidad de que haya tenido una función relacionada con un formulario de protección o amuleto cristiano, algo que encajaría bastante bien con el contenido de la oración:
«Nos refugiamos bajo tu compasión/protección». Es una oración de súplica y protección.
La bibliografía papirácea lo relaciona con los llamados amuletos y formularios cristianos egipcios.
Cuando C. H. Roberts publicó el papiro en 1938, lo dató tentativamente en el siglo IV mediante comparación paleográfica. Otros especialistas, particularmente Edgar Lobel, defendieron una datación más temprana, y de ahí surgió la famosa fecha del siglo III.
El investigador Hans Förster, por ejemplo, cuestionó la datación temprana y propuso una fecha considerablemente posterior. Otros estudiosos han situado el ejemplar en los siglos VI–VII o incluso VIII–IX.
El Sub tuum no aparece de la nada. Ya encontramos referencias importantes a María en autores cristianos de los siglos II y III. Por ejemplo, Ireneo de Lyon, en el siglo II, desarrolla la famosa comparación entre Eva y María: Eva participa en la caída mediante su desobediencia, mientras que María aparece asociada a la obediencia que participa en la economía de salvación. También encontramos reflexiones marianas en autores como Tertuliano, Clemente de Alejandría y Orígenes. Aunque este papiro nos muestra una oración exclusiva dirigida directamente a ella.
Shoemaker estudia precisamente la evidencia de la piedad mariana durante el siglo III y considera el Sub tuum una pieza importante para demostrar que la veneración de María ya estaba adquiriendo una forma más definida hacia finales de ese siglo.
El lenguaje final del papiro también presenta ecos bíblicos. El texto termina con:
μόνη ἁγνή, μόνη εὐλογημένη
«tú sola pura, tú sola bendita».
La palabra εὐλογημένη (eulogēménē) recuerda inevitablemente el lenguaje de Lucas 1:42:
εὐλογημένη σὺ ἐν γυναιξίν
«Bendita tú entre las mujeres».
El estudio filológico publicado en Estudios Clásicos señala precisamente esta relación lingüística y contextual con el relato de la Anunciación.
El Sub tuum praesidium sobrevivió en diferentes tradiciones cristianas. Existen versiones antiguas o desarrollos relacionados en griego, copto, siríaco, armenio y latín. Y posteriormente pasó a formar parte de distintas tradiciones litúrgicas orientales y occidentales.
Si la datación del siglo III fuera correcta, estaríamos ante un testimonio excepcionalmente temprano de que la piedad mariana ya había alcanzado una forma bastante elaborada. Por eso el documento es tan importante para historiadores del cristianismo. El cristianismo del siglo III era mucho más diverso, regional y litúrgicamente distinto del cristianismo medieval o moderno.




