El 30 de agosto el presidente Donald Trump afirmó en Truth Social que EEUU utilizará petróleo venezolano, tras un acuerdo con Delcy Rodríguez, para reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo, calificándola de «regalo» para los estadounidenses, al tiempo que culpaba a Joe Biden de haber agotado las reservas.
Añadió: «El proceso de ‘finalización de la estructura’ comenzará muy pronto, y es un regalo de Venezuela para el pueblo de los Estados Unidos».
Trump además había presentado el acuerdo del 28 de agosto como una operación extraordinaria: dijo que EEUU tendría acceso/control sobre reservas venezolanas estimadas en 65.000 millones de barriles, que la operación no tendría costo para el contribuyente estadounidense y que permitiría aumentar considerablemente el suministro de petróleo estadounidense.
EEUU había llegado así a un acuerdo con Venezuela para obtener el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo.
El acuerdo contempla 17 campos petroleros venezolanos, con unas reservas probadas estimadas en aproximadamente 65.000 millones de barriles. El proyecto pretende movilizar alrededor de US$100.000 millones en inversiones para recuperar la industria petrolera venezolana.
Pero el mecanismo es extraordinario, ya que EEUU obtendría una participación del 35% en North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt. Esa compañía obtuvo concesiones de largo plazo por increíbles 100 años sobre esos campos y EEUU tendría acceso preferencial al petróleo producido. Según los términos divulgados, EEUU tendrá derecho a recibir aproximadamente 20% de la producción y prioridad para comprar parte del resto.
Trump afirmó que el acuerdo podría fortalecer las relaciones entre EEUU y Venezuela, impulsar la seguridad energética y ayudar a reducir los precios de la gasolina, ya que el precio promedio de la gasolina en EEUU alcanzó aproximadamente los 4,09 dólares por galón.
Para muchos venezolanos, resulta extremadamente sensible que EEUU obtenga una posición dominante sobre una porción enorme de los recursos petroleros del país. Por ello el cual se percibe como una especie de cesión de soberanía económica, incluso aunque formalmente no signifique que EEUU sea propietario directo de todo el petróleo venezolano.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, superiores a 300.000 millones de barriles según OPEC.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que un acuerdo energético de 25 años con EEUU tiene como objetivo aumentar la producción de crudo a 1,5 millones de barriles diarios, preservando al mismo tiempo la propiedad nacional de sus recursos.
Así mismo, este acuerdo que Trump llama «regalo» venezolano, termina por implementar su filosofía económica que planteó hace 10 años, un 7 de septiembre de 2016, durante el foro presidencial Forum Commander-in-Chief organizado por la cadena NBC, donde Trump criticó abiertamente la gestión de la guerra de George W. Bush en la guerra de Irak, diciendo: «Entramos, gastamos 3 billones de dólares, perdemos miles de vidas y luego no obtenemos nada. Antes, al vencedor le pertenecían las riquezas. Yo siempre dije: ¡Tomen el petróleo!».
Mientras tanto, según informes, Venezuela estaba considerando abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a medida que se estrechaban sus lazos energéticos con Washington.
Actualmente, el país bombea aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios, un tercio de lo que producía a finales de la década de 1990. Años de mala gestión y sanciones han dejado a la industria necesitada de enormes cantidades de capital solo para recuperar lo perdido.
Los analistas estiman que recuperar la producción hasta su máximo histórico podría requerir una inversión de aproximadamente 180.000 millones de dólares hasta 2040. A modo de comparación, las estimaciones posteriores a la invasión de Irak en 2003 situaban la inversión necesaria para restaurar el sector petrolero de ese país a los niveles anteriores a 1990 entre 5.000 y 6.000 millones de dólares.
Independientemente de lo que el acuerdo finalmente conlleve, es poco probable que la gasolina más barata sea un beneficio inmediato. Muchos de los yacimientos petrolíferos incluidos en el nuevo acuerdo se encuentran en la Faja Petrolífera del Orinoco, en Venezuela, donde la infraestructura es limitada o inexistente. Los expertos en energía estiman que extraer una cantidad sustancial de petróleo de esos yacimientos para su comercialización podría llevar entre cinco y siete años.
El secretario de Energía, Chris Wright, viajó a Venezuela el miércoles para supervisar la firma de acuerdos entre Caracas y la petrolera Chevron, GE Vernova —una filial de General Electric— y la italiana ENI.
En declaraciones a la AFP y otros medios de comunicación, insistió en que EEUU no estaba «robando petróleo venezolano».
«Lo único que estamos haciendo es tomar un activo subterráneo inactivo que no aporta nada al pueblo venezolano y traer el dinero y la tecnología para desarrollarlo», dijo Wright.
El acuerdo se opone a los argumentos económicos que la propia Corina Machado ha defendido desde el derrocamiento de Maduro. En marzo, dirigiéndose a ejecutivos del sector energético en Houston, reconoció que la reconstrucción de la infraestructura petrolera de Venezuela era una prioridad nacional, pero, según su planteamiento, el cambio político —un gobierno democrático y la seguridad jurídica necesaria para atraer inversión privada— era el primer paso.
Petróleo sí, elecciones no
Al celebrar el pacto «histórico», tanto el presidente estadounidense Donald Trump como la líder interina venezolana Delcy Rodríguez dejaron de lado la idea de celebrar elecciones en un futuro próximo.
En declaraciones desde el Despacho Oval, el republicano ha asegurado que el país sudamericano todavía “no está preparado” para unos comicios, aunque sí espera que puedan celebrarse pronto. Según ha precisado, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, “quiere” que tengan lugar y él también.
Trump hablaba después del anuncio de un acuerdo que cede a EEUU el control sobre una quinta parte de las reservas de petróleo de Venezuela durante un siglo.
Tras ese acuerdo las críticas llovieron y, entre ellas, una sensible: la posibilidad de que pueda constituir un incentivo para mantener al gobierno interino en el poder y se retrase o se deseche el proceso de transición democrática.
“No creo que estén preparados todavía. Es [un gobierno venezolano] muy nuevo, los sacamos de una dictadura y nos llevamos muy bien con el Gobierno. Delcy, como saben, está haciendo un trabajo muy, muy bueno. Es muy respetada y nosotros queremos eso [elecciones] y ellos también lo quieren. Delcy lo quiere, pero todavía no están preparados”, dijo el mandatario a la prensa.
#ULTIMAHORA
🚨 SE QUEDA @MariaCorinaYA COMO EL PERRO DE LAS 2 TORTASDice Trump que Venezuela no está lista para tener elecciones y habló maravillas de @delcyrodriguezv, por lo que María Corina se quedó sin su premio Nobel y sin la presidencia en Venezuela… pic.twitter.com/GwlfPDq731
— La Catrina Norteña (@catrina_nortena) September 2, 2026
En declaraciones a la prensa el martes, un alto cargo de la Administración estadounidense que habló a la prensa bajo la condición del anonimato descartó fijar un plazo para la celebración de comicios en Venezuela. “Sería un plazo artificial”, apuntó el alto cargo. “Pero queremos que sea lo antes posible, una vez que se den las condiciones para ello”…
Luego del revuelo tras el acuerdo y las declaraciones de Trump, la única figura de la oposición venezolana, María Corina Machado, pidió este jueves una transición democrática en su país después de que el gobierno interino firmara un acuerdo petrolero multimillonario con EEUU.
Venezolanos,
Mi mensaje para ustedes a propósito del acuerdo energético anunciado entre Estados Unidos y el régimen:https://t.co/eXZBrqpXHg pic.twitter.com/Sd3048Kwgk— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) September 3, 2026
«El sector petrolero es solo una parte de la inmensa reconstrucción que debemos emprender en Venezuela», dijo en la declaración en video.
El país sudamericano «requiere inversiones colosales», dijo, «pero necesita mucho más que dinero. Ningún desarrollo es posible sin instituciones sólidas y un gobierno elegido por voto popular», añadió Machado.
La exiliada tuvo cuidado de no criticar demasiado duramente a EEUU, centrándose en cambio en el gobierno interino, al que considera «enemigo de EEUU».
«La riqueza que yace en nuestro subsuelo no pertenece a un régimen ilegítimo; pertenece al pueblo venezolano», afirmó, y añadió que «por supuesto, EEUU es el principal socio que Venezuela necesita para desarrollar plenamente su valor estratégico».




