A pocos días de que el Perú defina su futuro político en la segunda vuelta electoral del próximo 7 de junio, el escenario político se encuentra en su punto de máxima ebullición. Tras un inicio de campaña donde las fuerzas se mostraban en un estricto empate técnico, las encuestas más recientes del mes de mayo evidencian un cambio de tendencia: la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha logrado revertir la tendencia inicial y posicionarse a la cabeza de las preferencias, desplazando ligeramente a su contendiente de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez.
El último estudio de opinión pública de la firma Ipsos revela que Fujimori lidera la intención de voto con un 39%, mientras que Sánchez capta el 35%. Este vuelco en las cifras marca una diferencia respecto a los sondeos de fines de abril publicados por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), los cuales ubicaban al candidato de Izquierda un punto por encima de la lideresa del fujimorismo (32% frente a 31%).
Más allá de las cifras globales, el análisis detallado de los datos sociodemográficos expone, una vez más, un mapa político profundamente fragmentado y polarizado en términos geográficos:
- El bastión de la capital: Keiko Fujimori consolida un dominio indiscutible en Lima Metropolitana, donde alcanza el 54% de respaldo frente a un rezagado 23% de Roberto Sánchez.
- La fuerza del interior: El candidato de Juntos por el Perú compensa la distancia capitalina con un arraigo mayoritario en el interior del país, particularmente en el sector rural y en el sur andino, zonas geográficas donde concentra picos de intención de voto del 44%.
Esta marcada división refleja cómo ambos candidatos logran interpelar a dos realidades socioeconómicas y culturales distintas dentro del territorio nacional, repitiendo dinámicas de polarización vistas en procesos electorales previos.
A pesar del repunte de Fuerza Popular en los últimos días, los analistas coinciden en que la moneda sigue en el aire. La clave del triunfo no reside en los núcleos duros de cada partido, sino en el masivo bolsón de ciudadanos que aún no definen su voto.
De acuerdo con las mediciones actuales, el porcentaje de peruanos que planea votar en blanco o viciar su sufragio se sitúa en un 14%, mientras que un 12% afirma que todavía «no precisa» su voto.




