NO ES AQUÍ, ES ALLÁ

  1. Principio:

El libro es un fusil, un arma que dependiendo de quien la use, impactará más o menos. Puede dañar más o dañar menos. El libertario es muy bueno cuestionando a la clase política en cuanto a las decisiones económicas que toma (como imprimir dinero, controlar precios o agregar más impuestos y castigar el trabajo privado) y también las acciones estatales que promueven la disminución de libertades individuales. Pero aquí quiero hace un hincapié. La cultura es también determinante en cuanto a la batalla cultural contra todo tipo de estatización de la conducta humana o la capitalización de la misma. Y en esto los libertarios, tanto de los años 90’ como en la actualidad (no me refiero a todos), descuidan la parte de la cultura y la reemplazan por conductas progresistas (aborto despenalizado, estatización de las drogas (un tema del que me gustaría abordar en otro momento) o la eutanasia), como lo señalan autores como Murray Rothbard en su artículo “Populismo de Derecha” o Hans-Hermann Hoppe en su ensayo “Un libertarismo racional es un Libertarismo de derecha”. O en el peor de los casos termina por tratar con laicidad la cultura. Desconociendo que la cultura es donde se construyen los valores de una sociedad. Donde se generan conductas de convivencia mutua, valores de carácter religioso (relativizada por el libertarismo progresista) y el respeto a la vida (en la concepción y en el desarrollo posterior a la misma). Los conservadores en cambio tienen para ofrecer la batalla cultural de una forma más eficiente de combatir porque tienen objetivos claros en este aspecto (A Dios, a la Vida y a la Tradición). Hay que apuntar claro al blanco de ataque. Al progresismo (a los políticos de izquierda, a los tibios centristas y a las empresas que utilizan su arsenal “privado” en contra del hombre conservador, el hombre blanco, el hombre heterosexual y el padre de familia), el cual ha sido adoptado por muchas compañías “capitalistas” que solo quieren lucrar con la vida privada de cada persona y si pueden dividirla para ser rentable, mucho mejor para sí mismas. Estos empresarios progresistas y políticos de izquierda saben que publicitando la homosexualidad y más aún, el aborto y la penalización radical sin sentido al “hombre blanco heterosexual capitalista” fragmentan la familia tradicional, la capacidad de ahorro de los padres de familia que buscan el bien más para sus hijos y esposas que para sí mismos, discriminación a un hombre por condiciones no elegidas como su sexo o su color de piel, lengua o condición física. Esto está muy bien descrito en “El libro negro de la nueva izquierda” y gran parte de la literatura de Hans-Hermann Hoppe, el mayor exponente del Paleolibertarismo (Liberalismo Conservador) en la actualidad. Mayormente en su libro “Libertad o Socialismo”. Donde podemos ver que la naturaleza humana está constituida tanto por Dios, la tradición del trabajo y la familia, junto al respeto a la vida.

  1. Conclusión:

El revisionismo histórico, no descuidar la parte cultural y mayormente, fomentar no ver canales estatales o privados que promuevan narrativas que fomenten el odio hacia el hombre mismo y defender formas de progreso económico individuales a costa del respeto, la demanda sincera junto a la solidaridad como valor de decisión individual y no impuesto, como en estados socialistas o que defiendan “el mercado”, pero por otro te digan “no te olvides de pagar tus impuestos”. Con el enemigo no se dialoga, se combate.