Empeora la crisis energética de Europa que también se avecina en el resto del mundo

Compartir en...
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Email this to someone
email

Este invierno, el mundo luchará por algo que es invisible, pero que rara vez es tan vital, y que la oferta es alarmantemente escasa. Y para entender la situación actual, es necesario relacionar distintos factores analizados, como la inflación en general, las paralizaciones en las cadenas de suministros y la necesidad de las élites de terminar con el sistema actual, amoldándolo a la Agenda 2030, lo cual generará una mega crisis.

Las naciones dependen más que nunca del gas natural para calentar hogares e industrias eléctricas en medio de los esfuerzos por dejar el carbón y aumentar el uso de fuentes de energía más limpias. Pero no hay suficiente gasolina para alimentar la recuperación posterior a la pandemia y recargar las existencias agotadas antes de los meses fríos.

Los países están tratando de superarse entre sí por los suministros a medida que exportadores como Rusia se mueven para mantener más gas natural en casa. La crisis empeorará mucho cuando bajen las temperaturas.

La crisis en Europa presagia problemas para el resto del planeta, ya que la escasez de energía en el continente hace que los gobiernos adviertan sobre apagones y que las fábricas se vean obligadas a cerrar.

Los inventarios en las instalaciones de almacenamiento europeas se encuentran en niveles históricamente bajos para esta época del año. Los flujos de oleoductos desde Rusia y Noruega han sido limitados. Eso es preocupante, ya que el clima más tranquilo ha reducido la producción de las turbinas eólicas, mientras que las antiguas plantas nucleares de Europa se están eliminando gradualmente o son más propensas a interrupciones, lo que hace que el gas sea aún más necesario. No es de extrañar que los precios europeos del gas subieran casi un 500% el año pasado y se estén negociando cerca de un récord.

El repunte ha obligado a algunos productores de fertilizantes en Europa a reducir la producción, y se espera que sigan más, lo que amenaza con aumentar los costos para los agricultores y potencialmente aumenta la inflación mundial de los alimentos. En el Reino Unido, los altos precios de la energía han obligado a varios proveedores a cerrar.