Casi tres décadas después de que Tupac Shakur fuera asesinado a tiros en Las Vegas, uno de los crímenes más célebres y controvertidos de la historia de la música estadounidense finalmente llegó a juicio. El acusado es Duane “Keffe D” Davis, antiguo integrante de los South Side Compton Crips, a quien la Fiscalía de Nevada acusa de haber organizado el ataque contra el rapero en septiembre de 1996. Davis, de 63 años, se declaró no culpable.
Davis no está acusado de ser quien disparó, pero la Fiscalía sostiene que organizó el ataque, consiguió el arma y participó en la planificación, mientras que su sobrino Orlando Anderson habría efectuado los disparos desde el Cadillac. Anderson murió en 1998 sin haber sido acusado por el asesinato.
La versión sostenida por la Fiscalía en Las Vegas es que el 7 de septiembre de 1996, Tupac, Suge Knight y su entorno tuvieron una pelea con Orlando “Baby Lane” Anderson en el MGM Grand de Las Vegas. Anderson era sobrino de Keffe D. Horas después, un Cadillac blanco siguió al BMW de Tupac y Knight. Desde el Cadillac se efectuaron los disparos.
Davis ha contado diferentes versiones a lo largo de los años. En determinados momentos señaló a otras personas y llegó incluso a sugerir que Suge Knight o Diddy podían estar involucrados. En 2008, sin embargo, proporcionó a los investigadores una versión mucho más incriminatoria para él mismo: reconoció que estaba en el Cadillac y señaló a Orlando Anderson como el tirador.
La defensa está utilizando precisamente esas contradicciones para argumentar que Davis es un narrador poco fiable que exageró su papel para obtener fama y dinero. La Fiscalía, por el contrario, está utilizando sus declaraciones, entrevistas y su libro Compton Street Legend de 2019 para demostrar que sus diferentes relatos contienen elementos que se corroboran entre sí, donde Davis describe su participación en los acontecimientos. Para los fiscales, esas declaraciones constituyen una especie de confesión prolongada.
Para la defensa, en cambio, demuestran exactamente lo contrario: que Davis era un hombre que inventaba y exageraba historias para conseguir notoriedad y dinero.
Una teoría muy concreta —y bastante antigua— decía que los asesinatos de Tupac Shakur y de The Notorious B.I.G. seis meses después fueron parte de una cadena de represalias entre los entornos de Death Row Records y Bad Boy Records. El juicio de Duane “Keffe D” Davis está haciendo que esa teoría vuelva al centro de la escena.
La hipótesis más explosiva sostiene que Sean “Diddy” Combs habría ofrecido dinero para eliminar a Tupac y Marion “Suge” Knight, mientras que posteriormente el entorno de Death Row habría respondido con el asesinato de Christopher Wallace, The Notorious B.I.G., donde Knight utilizó a una mujer que lo visitaba en prisión como intermediaria, ya que él estaba en prisión en marzo 1997. Esta versión fue defendida públicamente durante años por el ex detective de LAPD Greg Kading.
La mujer posteriormente habría contactado con Wardell “Poochie” Fouse, un miembro de los Bloods y presunto sicario vinculado al entorno de Death Row. Fouse habría ejecutado el ataque. Según Kading, un miembro de los Southside Crips habría confesado que existió un acuerdo con Combs por US$1 millón para matar a Tupac y Knight. Pero incluso Kading reconoció que se trataba de confesiones obtenidas durante investigaciones que no terminaron en procesamientos.
Durante el actual juicio, antiguos investigadores volvieron a declarar sobre una entrevista de 2008 con Keffe D. Según documentos y testimonios presentados en el proceso, Davis afirmó que Combs había dicho que necesitaba “deshacerse” de Tupac y Suge Knight y que habría ofrecido un millón de dólares.
El dinero supuestamente nunca habría llegado a Davis. El nombre que aparece como intermediario es Eric “Zip” Martin, un asociado del mundo criminal que, según la investigación, habría conectado a Davis con Combs. Los investigadores intentaron precisamente corroborar esa historia durante la investigación de los asesinatos de Tupac y Biggie.
El 9 de marzo de 1997, apenas seis meses después del asesinato de Tupac, Christopher Wallace —The Notorious B.I.G.— fue asesinado en Los Ángeles.
La coincidencia fue explosiva. Tupac era el gran rostro de Death Row; Biggie era el gran rostro de Bad Boy. Tupac había muerto en Las Vegas y ahora Biggie moría en Los Ángeles. Ambos fueron víctimas de ataques desde vehículos.
Una de las investigaciones más famosas señaló al exagente de LAPD David Mack y a personas relacionadas con Death Row. The Los Angeles Times informó en 1999 que investigadores sospechaban que Mack podía haber conspirado con Suge Knight para organizar el asesinato de Wallace.
Posteriormente, el FBI investigó una versión similar: que Mack habría utilizado a su amigo Amir Muhammad como sicario. Sin embargo, Mack, Knight y Muhammad negaron las acusaciones, y el FBI cerró su investigación en 2005 sin resolver el homicidio.
En esta versión, Tupac habría muerto principalmente por una represalia de los Crips después de la pelea con Anderson, mientras que el asesinato de Biggie habría sido una operación relacionada con Suge Knight y elementos corruptos del LAPD. Esta segunda hipótesis fue investigada seriamente por detectives, aunque nunca produjo cargos contra Knight.
La oscura teoría que vincula a élites de poder
Tupac habría pasado de ser simplemente un rapero exitoso a convertirse en una figura política y cultural demasiado influyente. Sus canciones hablaban de racismo, pobreza, brutalidad policial, desigualdad, manipulación social, drogas, cárceles y corrupción. Según la teoría, estaba empezando a comprender que detrás de esos fenómenos existía una estructura de poder mucho mayor.
Los conspiracionistas colocan en esa estructura a los Illuminati, grandes corporaciones, bancos, gobiernos, servicios de inteligencia y determinados sectores de la industria musical.
La hipótesis entonces dice que Tupac habría llegado a ser considerado peligroso porque podía utilizar su enorme popularidad para difundir ideas antisistema entre millones de jóvenes.
Su asesinato el 7 de septiembre de 1996 sería, según esta versión, presentado deliberadamente como una disputa entre pandillas para ocultar un asesinato político.
Y aquí aparece el primer punto que hace que la historia resulte atractiva: el asesinato efectivamente ocurrió en un contexto extremadamente conveniente para que cualquier investigación se desviara hacia una explicación puramente criminal.
Tupac utilizó el término «Killuminati», especialmente asociado con The Don Killuminati: The 7 Day Theory, publicado después de su muerte para criticar a los medios y a la industria musical. El álbum está obsesionado con la traición, la vigilancia, los enemigos y la muerte.
En 1994 había sobrevivido al tiroteo de Quad Recording Studios en New York. Posteriormente desarrolló una enorme desconfianza hacia varias personas de la industria.
Tupac murió solamente seis días después de terminar de grabar The Don Killuminati: The 7 Day Theory.
La canción Against All Odds, por ejemplo, acusa directamente a personas concretas de haber participado en conspiraciones contra él. Menciona a Haitian Jack a quien acusa de trabajar para los federales, Jimmy Henchman, Bad Boy Records y otros individuos de la escena neoyorquina. Además, Tupac construye deliberadamente la imagen de que sus enemigos lo están escuchando. Y después habla de haber sido atacado, traicionado y de que intentaron silenciarlo.
En la portada del álbum aparece Tupac en la cruz al igual que Cristo, simbolizando como los medios de comunicación le han crucificado.
También existe una frase muy citada de Tupac relacionada con los Illuminati en la canción «They Don’t Give a Fuck About Us»: Tupac dice “I don’t give a fuck about the Illuminati”. La referencia a los Illuminati sí es explícita en esa canción, después de hablar de policías corruptos, conspiraciones contra jóvenes negros y opresión: “Some say they expect Illuminati take my body to sleep” («Algunos dicen que esperan que los Illuminati se lleven mi cuerpo a dormir»).
Tupac también decía que Killuminati significaba, en esencia, “matar” la idea de los Illuminati, porque consideraba que ese tipo de teorías podían hacer que la gente creyera que no tenía ningún poder sobre su propia vida.
El propio concepto de su seudónimo artístico Makaveli (inspirado en el filósofo y estratega político italiano Nicolás Maquiavelo y obra que leyó mientras estuvo en prisión) también alimentó las teorías ya que adoptó el nombre porque admiraba la visión táctica, el realismo político y la supervivencia ante rivales de Maquiavelo.
La canción «Hail Mary» y su videoclip están cargados de imágenes religiosas, muerte, juicio, resurrección y simbolismo parecen conectados con la idea de que Tupac estaba preparando una especie de «renacimiento».
Durante las décadas de 1960-1990, las autoridades estadounidenses sí habían vigilado y perseguido a organizaciones políticas negras radicales. El caso de la familia Shakur hacía que Tupac estuviera inserto en un ambiente que ya había sido objeto de vigilancia.
Su madre, Afeni Shakur, había pertenecido a las Panteras Negras y había sido encarcelada en el célebre caso de los Panther 21. Tupac creció, por tanto, dentro de una tradición política radical negra.
Tupac hablaba de poderes ocultos, pero también de algo mucho más tangible: el Estado.




