¿Conexión entre las matanzas en EEUU y el programa MK ULTRA?

¿Es posible que los programas de control mental continúen vigentes y puedan llevar a una persona a actuar de acuerdo a las instrucciones recibidas a través de distintos mecanismos de hipnosis? Algo curioso ocurre en EEUU donde nuevos asesinatos altamente violentos a través de ataques pareciera que instalan en la política una agenda fundamental para el desarme de la población, el control de armas.

La posibilidad de hipnotizar a alguien para que cometa un asesinato, bien sea con un objetivo criminal o político, se convirtió en tema recurrente del cine casi desde su nacimiento. Piénsese en el malvado Doctor Mabuse de Fritz Lang o en el hipnotizador David Korvo de la película Vorágine de Otto Preminger. La Guerra Fría proporcionó un nuevo contexto donde insertar esta temática en películas de espionaje y política nacional. Tanto es así, que lo reflejado por Hollywood no era fruto solo de una fuente literaria sino de todo un programa de investigación científica que contaba con el apoyo de los servicios de inteligencia norteamericanos.

En 1962, se estrenó El mensajero del miedo, película dirigida por John Frankenheimer y que contaba con actores de la talla de Frank Sinatra, Laurence Harvey o Angela Landsbury. En plena Guerra Fría, y estrenada al mismo tiempo que se producía la crisis de los misiles, la película cuenta cómo un soldado de la Guerra de Corea, regresa a casa para recibir la máxima condecoración del Congreso por su heroísmo. Poco a poco se va dando cuenta que tanto él como sus compañeros sufren pesadillas y tienen extraños comportamientos. Fruto de esas pesadillas se inicia una investigación donde poco a poco se descubre que el protagonista ha sido sometido a un lavado de cerebro, siendo víctima de una conspiración internacional con el objetivo de que cometa un acto criminal que pueda influir en la política de los EEUU.

En 2003, se estrenó Control Factor. Una película sueca dirigida por Nelson McCormick y que es una de las preferidas por los amantes de las conspiraciones. Se le ha hecho tantos análisis que se ha considerado como un auténtico film visionario. Recién entrado el nuevo siglo se habla acerca de individuos que realizan tiroteos en lugares públicos sin razón aparente, o que de la nada, se lleven a cabo revueltas sociales que dividan a la sociedad cada vez más y más. ¿La razón? Nos enteramos, por nueva cuenta, que el gobierno –uno no muy bien definido- realiza experimentos a la población con armas psicotónicas capaces de modificar el comportamiento de los individuos de formas extremas.

La película incluso insinúa que estos experimentos nos transforman a todos como seres alienados y apáticos, incapaces de revelarnos contra el sistema. O bien, como armas de destrucción fácilmente manipulables. Otros dicen que el film hacía alusión a hechos trágicos como la Masacre de Columbine en 1999, que significó un parte aguas en EU con hechos similares por el resto de nuestro siglo. Sea como fuera, es una excelente película.

Una de las películas más recientes es ‘Hipnótico‘ (2021), y que hace referencia a la CIA y un estudio de control mental ultra secreto llevado a cabo bajo un programa llamado MK-ULTRA. Aunque el personaje del Dr. Xavier Sullivan, quien se revela como el mentor del Dr. Meade y ex CIA, es ficticio, el programa de alto secreto es real. La protagonista, Jenn, que siente detenida su vida personal y profesional, acude a un misterioso hipnoterapeuta, pero termina atrapada en un juego mental con consecuencias fatales.

Y si hablamos ahora de series debemos referirnos a Los Expedientes X y su capítulo «Pusher». En este episodio, se solicita la ayuda de Mulder y Scully para un caso que involucra a un hombre, que se conoce con el seudónimo de «Pusher», aparentemente capaz de doblegar a las personas a su voluntad. El sospechoso usa sus misteriosas habilidades para manipular a Mulder en un peligroso juego final. Mulder cree que Modell tiene la habilidad psíquica de «presionar» a las personas para que hagan su voluntad.

Existen muchas más obras referidas al programa de control, pero por último nombraremos a El Mago de Oz (1939).Es una película referente tanto para la fantasía como para el género de los musicales, que también resulta una alegoría total al MK ULTRA. El libro, -que algunos han considerado más que sólo una novela infantil- escrito por el estadounidense Frank Baum, ha sufrido exactamente lo mismo que el Alice in The Wonderland de Lewis Carroll: un sinfín de análisis.

Algunos han logrado interpretar el libro como una alegoría directa a la lucha política y económica que vivió EU a finales del siglo XIX con el bimetalismo, -sistema monetario basado en el patrón oro y plata- razón por la cual el Mago de Oz representaría a la Onza. Pero otros aseguran que Dorothy representa a una víctima del control mental, y que el torbellino, junto a su aventura por el fantástico camino amarillo, la insana transición como una esclava MK ULTRA, al igual que sus acompañantes: el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata, que además van en busca de un Mago, similar al Big Brother de Orwell, que pueda ayudarles a conseguir lo que carecen.

¿Se puede lavar el cerebro a una persona para que cometa todo tipo de actos, incluso un asesinato? 

¿Se puede programar el cerebro de una persona por medio de la hipnosis para que cometa cualquier acto de forma involuntaria?

Después de la Segunda Guerra Mundial distintas investigaciones se aceleraron culminando en el proyecto MK-ULTRA realizado cerca de Palo Alto. Pero los principios del método no son nuevos. Los ejercicios espirituales de los jesuitas corresponden al mismo tiempo de modificación del comportamiento. Algunos autores han llegado a manifestar que el propio Marx sufrió un lavado de cerebro con la mismas técnicas mientras estudiaba en Berlín.

A principios de los años 50, millones de americanos empezaron a hacerse estas preguntas cuando pudieron ver al cardenal húngaro József Mindszenty, con una cara que parecía hipnotizado, confesar imperturbable todos los crímenes de los que se le acusaba por el gobierno estalinista. Lo siguiente fue ver a cientos de soldados norteamericanos que habían sido capturados por el ejército norcoreano firmar declaraciones en donde se auto inculpaban de todo tipo de crímenes además de solicitar la retirada de las tropas americanas de la guerra y la denuncia del uso de armas bacteriológicas. La opinión pública en los EEUU no salía de su asombro, más si cabe cuando muchos de estos soldados seguían manteniendo las mismas opiniones después de haber regresado a sus hogares. «¿Qué les han hecho a nuestros muchachos?», se preguntaron muchos.

Esta primera operación de control mental, de la que derivan las actuales investigaciones en este campo, duró de 1952 a 1965, costó 1.500 millones de pesetas e involucró a 185 sabios que en estricto secreto llevaron a cabo 149 experimentos diferentes en 44 universidades e institutos, 15 fundaciones y laboratorios, 12 hospitales y 3 penitenciarías.

Comenzó en 1949, cuando el cardenal Midszenty, ante la sorpresa general, reconoció los cargos que le fueron imputados por los jueces de Budapest. El primado de Hungría había sido sometido a un lavado de cerebro.

«Al principio —declaró el director de la CIA Stanley Turner el 3 de agosto de 1977 ante el Congreso— el proyecto MK-Ultra fue un programa defensivo para saber cómo habían conseguido los soviéticos y sus aliados controlar el cerebro humano mediante drogas o el lavado de cerebro. Pero ya en los años 50 los objetivos convirtieron el proyecto en ofensivo».

Un psiquiatra de la Cornell University, amigo del entonces director de la CIA Allen Dulles, creó la Society for Investigation of Human Ecology (Sociedad para la Investigación de la Ecología Humana), tapadera de la CIA y en cuyo marco se experimentaron todas las técnicas posibles del programa MK-Ultra.

Se buscaba ahora la provocación de la amnesia a voluntad, para conseguir interrogar a un espía enemigo sin que él ni sus superiores advirtieran que había revelado sus secretos, al tiempo que se lograría suprimir datos comprometedores de la memoria de los agentes propios antes de enviarlos a misiones en países enemigos. Lo mismo valdría para borrar la información acumulada cuando cesaran en el servicio activo.

Entre los documentos que se dieron a conocer en 1977 figura la contratación de un mentalista profesional, John Mulholland, fallecido en 1970.

Un portavoz de la CIA declaró que, «recurríamos a él cada vez que un acontecimiento rebasaba los límites de nuestro entendimiento y podía tratarse e un recurso de magia».

Mulholland lograba desviar la atención de un sujeto, obligándole a mirar en la dirección que él deseaba, gracias a sus poderes hipnóticos. En 1953 se le pagaron 3.000 dólares por redactar un manual de manipulación para la CIA. De acuerdo con los términos del contrato de este Subproyecto N.º 4 o MK-Ultra, el manual serviría para, «administrar inadvertidamente a cualquier individuo no importa que sustancia sólida, líquida o gaseosa».

En 1950, un periodista vinculado a la CIA, Edward Hunter empezaría a publicar toda una serie de artículos y libros sobre las técnicas empleadas en los regímenes estalinistas para conseguir el lavado de cerebro de una persona, expresión que empezó a usarse por primera vez entonces.

En 1951 se había creado el proyecto ARTICHOKE que se convertiría, bajo el mando de Allen Dulles, director de la CIA, en la Operación MK Ultra, con el objetivo de obtener métodos que lograsen el control de la mente humana. Desde el principio, se financiaron numerosas investigaciones en distintas Universidades y Centros de Investigación para lograr, casi siempre mediante la hipnosis, las descargas eléctricas y el uso de drogas como el LSD, fines relacionados con el espionaje en la Guerra Fría.

Básicamente tenían tres objetivos: conseguir obtener todo tipo de información de espías capturados, poder crear espías incapaces de revelar secretos y, finalmente, crear soldados programados capaces de ejecutar un asesinato en un momento determinado y sin saberlo. Éstos últimos serían los candidatos de Manchuria, título de la novela de Richard Condon publicada en 1959 (The Manchurian Candidate). A este proyecto se destinaron muchos millones de dólares con el fin de ganar la Guerra Fría en el campo del espionaje. Sin embargo, a mediados de los años 60 muchas investigaciones habían sido canceladas por los escasos, y a menudo contraproducentes, resultados obtenidos.

Al principio, se pusieron tantas esperanzas en la hipnosis que incluso el propio Morse Allen, miembro de ARTICHOKE, acudió a un curso impartido por un afamado hipnotizador de New York. Impresionado por las enormes posibilidades de la hipnosis, comenzó practicando con sus secretarias. Los resultados fueron más que aceptables, al lograr que una intentara asesinar a su compañera siguiendo sus órdenes.

Sin embargo, una cosa era hipnotizar a una secretaria, condicionada por su jefe y la confianza que depositaba en la institución donde trabajaba, y otra muy distinta hipnotizar a alguien, programarlo para cometer un crimen y conseguir que finalmente lo llevase a efecto. No todos los sujetos eran buenos candidatos para ser sometidos a estas técnicas y nunca estaba claro si al final serían capaces de cometer el acto para el que habían sido programados, teniendo en cuenta que a la hora de ejecutarlo podrían estar a miles de kilómetros de distancia de su hipnotizado.

Infiltración mental

En lo que respecta a los rusos, maestros en la investigación de las posibilidades que ofrece la mente humana, para lo cual están en estos momentos logrando vertiginosos avances en el conocimiento de la composición de la sustancia de nuestra memoria, cabe decir que el Estado Mayor soviético dispone de una central de informaciones que opera bajo las siglas GRU y cuenta con una red de 30.000 agentes diseminados por los países occidentales y del Tercer Mundo.

Los objetivos de esta red consisten en la preparación de la injerencia rusa en los asuntos occidentales a escala planetaria, mediante la manipulación de la opinión por una parte, y por otra en el intento de apropiación de los progresos de la investigación de los países occidentales, especialmente en las áreas de aeronáutica, comunicaciones, informática avanzada e ingeniería militar. El procedimiento se basa en la grabación en la memoria subliminal de la documentación que se pretende obtener, en el marco de una programación hipnótica cuyas claves de reconversión solamente conocen los inductores del agente programado. Director de este grupo de control y condicionamiento mental es el general Piotr Ivanovitch Ivashutine, quien dirige un grupo que llega a aplicar auténticas técnicas de influencia mágica en la población.

Las tentativas por convertir al ser humano en muñeco que responda inadvertidamente a determinados impulsos, seguirán siendo objetivo prioritario de cuantos pretenden dominarnos. Ahí están, en esa línea de condicionamiento mental, los de otra forma inexplicables suicidios simultáneos de varios componentes de la fracción del Ejército Rojo (RAF) en la prisión de Stuttgart/Stammheim.

El individuo humano, desde el momento en que se integra en una comunidad armónica de congéneres, puede llegar a perder fácilmente sus convicciones individuales, y pasar a asimilar el sentir global del grupo armónico del que forma parte y del que pasa a ser una célula más sin personalidad propia. Esta célula puede, en cualquier momento, cuando concurran en el preciso instante las circunstancias óptimas, transformarse en brazo ejecutor de una acción tremendamente nefasta, con el agravante además de estar íntimamente convencido de estar haciendo el bien.

Otro ejemplo, a menor escala, sería acaso el del grupo de Charles Manson en su cruzada contra Sharon Tate. En aras de la investigación, yo mismo me ví involucrado en 1982 en Florida en una espiral de condicionamiento mental que me demostró, el insospechado grado de efectividad que podría llegar a generar un encauzamiento subliminal correctamente dirigido, a un grupo homogéneo de personas.

En tales circunstancias, lo de la Guayana es perfectamente comprensible y realizable. Y recientemente estábamos asistiendo a la inconcebible integración de Shannon Jo Ryan, una de las hijas del diputado sacrificado en la Guayana, a la secta del hindú Bhagwan Shree Rajnesh, que está cobrando auge inusitado en el Oregón. Se sigue experimentando con seres humanos. El precio en vidas no importa. Luche cada cual, en su parcela personal, por no perder su última libertad: la mental.

¿Quién sería la persona que diese la orden entonces? ¿Y si actuaba al oír por casualidad la frase clave en un momento poco adecuado? Una cosa era someter a hipnosis a un individuo para que a continuación cometiese un acto y otra muy distinta poderlo programar, dejando sus facultades intactas, para cometer un crimen en un momento preciso. Como señaló John Gittinger, director del MK Ultra: «No se puede predecir el control absoluto de un sujeto; cualquier psicólogo, o cualquier psiquiatra, o cualquier predicador, tiene un control relativo sobre ciertos individuos, pero no puede predecir jamás sus reacciones, he ahí la cuestión». Intentar parece que se intentó, pero John Marks, autor de En busca del candidato de Manchuria, donde documenta todas estas investigaciones llevadas a cabo por la CIA, no confirma que se lograra nada definitivo de estos proyectos. Incluso parecía que había métodos más sencillos para que un asesino matase a alguien sin que a continuación revelase ninguna información en caso de ser capturado.

Lo cierto es que muchas de estas investigaciones se llevaron a cabo bajo métodos poco ortodoxos, incluso para la época. Doctores como Ewen Cameron no dudaron en aplicar a sus pacientes la privación sensorial durante semanas, que unido a la estimulación con electro shocks y la administración de drogas sedantes, acababan provocando episodios de amnesia irreversibles sin que la enfermedad a tratar, la esquizofrenia, pareciese remitir.

Estos intentos de modificación de la conducta mediante la deconstrucción de la personalidad resultaban muy agresivos y con pocos resultados pero la CIA estaba muy interesada en su financiación. Tampoco tuvo resultados el suero de la verdad y la aplicación de las mismas técnicas stalinistas a un ex espía ruso, el caso Nosenko que estuvo 1277 días sometido a aislamiento e interrogatorios no llevó a ninguna prueba concluyente. Como no tenían claro si Nosenko decía o no la verdad, las técnicas stalinistas no resultaron.

Pero entonces, ¿cómo consiguieron los soviéticos que el cardenal Mindszenty confesara cualquier crimen o que los soldados americanos apresados en Corea firmaran aquellas declaraciones? Harold Wolff, neurólogo y amigo personal de Allen Dulles y su colaborador en la Universidad de Cornell, Lawrence Hinkle, se pusieron al frente de un grupo de investigación que recabó todo tipo de información, especialmente de antiguos miembros del KGB que conocían perfectamente las técnicas a que eran sometidos los detenidos y de los propios torturados.

En 1957, «Wolff y Hinkle mostraban en su trabajo que las técnicas soviéticas se basaban en una presión física y psicológica constante y abrumadora, sin más, que incidía sobre todo en los aspectos más débiles de la estructura humana, lo que les valió la enemistad de los responsables y hombres de la CIA más derechistas, como Edward Hunter, que preferían fantasear con supuestas técnicas de condicionamiento basadas en las que Pavlov había experimentado con sus perros», concluye John Marks.

Resumido, el método era el siguiente: el preso era sometido a un riguroso aislamiento en su celda, sin que pudiera tener ningún tipo de comunicación con nada ni nadie. Durante este aislamiento, a menudo se le obligaba a mantenerse de pie, se le despertaba en medio de la noche y los guardianes le pegaban sin motivo alguno.

Al cabo de unas semanas comenzaban los interrogatorios mientras un preso, totalmente agotado, veía a su interrogador como la única persona que le hablaba en mucho tiempo y, deseando acabar con todo, acababa por firmar cualquier cosa. Al detenido se le consideraba culpable, solo era cuestión de tiempo que acabase firmando su confesión, lo cual se conseguía en unas semanas en la mayoría de los casos según aseguran ex miembros del KGB. El método no trataba de revelar la verdad, el único objetivo era que el detenido firmase su confesión.

La Guerra Fría alentó a muchos escritores a escribir obras que parecían casi ciencia ficción. La idea de un asesino programado ha sido recurrente en el cine durante décadas. En 1965, Michael Caine es sometido a un lavado de cerebro mediante ondas en Archivo confidencial, de Sidney J. Furie. En 1977, en Teléfono, un siempre duro Charles Bronson tendrá que descubrir a la persona que está activando a los asesinos programados, que la Unión Soviética tiene diseminados por los EEUU.

Caso Cathy O’Brien

Cathy O’Brien es una autora y teórica de la conspiración estadounidense que afirma haber sido víctima de un programa de control mental del gobierno llamado Proyecto Monarca, que, según ella, formaba parte del Proyecto MK-Ultra de la CIA. O’Brien hizo estas afirmaciones en Trance Formation of America (1995)Access Denied: For Reasons of National Security (2004), ambos de los cuales es coautora con su esposo Mark Phillips.

En Trance Formation of America, O’Brien afirma que cuando era niña, fue abusada sexualmente por primera vez por su padre y por una red de pornógrafos infantiles. Supuestamente, la CIA la obligó a participar en el Proyecto Monarca , que, según ella, es una subsección del Proyecto MKUltra y el Proyecto ARTICHOKE. Según O’Brien, bajo hipnosis pudo recordar recuerdos de abuso sexual, tanto de ella como de su hija, por parte de redes internacionales de pedófilos, capos de la droga y satanistas, quienes supuestamente usaron una forma de «programación de control mental basada en el trauma» para convertirla en una esclava sexual.

Cathy O’Brien a continuación detalla los componentes del Control Mental:

Los componentes del Control Mental

Miedo y Trauma

Nuestros cerebros responden al miedo y al trauma a través de una mayor sugestibilidad, que se está generando deliberadamente para crear una sociedad complaciente.

PNL/Lenguaje Hipnótico

Se utiliza para manipular el pensamiento y, cuando es repetitivo y/o se utiliza junto con los armónicos, programa el subconsciente mientras se aumenta la sugestión por miedo o trauma.

Control de la Información

Todos formulamos nuestros pensamientos, opiniones y acciones (o la falta de ellas) basándonos en lo que sabemos, y Necesitamos Saber que la base de conocimientos ha sido y está siendo alterada a través de la censura.

La propaganda de adoctrinamiento a través de la educación Common Core y los medios de comunicación controlados, y el control de la «verdad» a través de la Junta de Gobierno de Desinformación del Departamento de Seguridad Nacional, entre otras tácticas de miedo que se están desplegando, como silenciar a los padres preocupados bajo la etiqueta de terroristas sujetos a interrogatorios del FBI.

Llevar la censura al círculo completo del miedo crea un círculo vicioso.

Privación de Alimentos

Hace que el cerebro pase hambre primero, lo que aumenta aún más la sugestibilidad, que es una de las razones por las que nuestro suministro de alimentos está siendo atacado.

Privación de Sueño

Cuando las personas tienen dos o más trabajos para llegar a fin de mes en lugar de tener tiempo para pasear por la naturaleza y relajarse, el cansancio aumenta la sugestibilidad.

Control Financiero

Los sobrevivientes de la esclavitud rara vez, o nunca, tienen dinero, ya que el control financiero dificulta (o impide) la libertad y es un componente subestimado del Control Mental de MK Ultra que se está imponiendo a escala mundial con el pretexto del «reinicio global».

El «reinicio» es donde un puñado de tipos grandes hacen todo el dinero, y los que sobreviven a su tiranía hacen todo el trabajo, alias «no poseer nada y ser feliz«.

Despersonalización

Un trauma extremo da lugar a un Trastorno de Identidad Disociativo en el que se pierde la individualidad hasta el punto de que las víctimas rara vez pueden asociarse con su reflejo en el espejo.

La ingeniería social de la sociedad para erradicar las diferencias culturales que condiciona a las personas a ser todas iguales, y confundir el género de los niños mientras sus cerebros aún se están formando, son algunas de las tácticas que se utilizan para despersonalizar y aumentar la sugestibilidad a escala masiva

Privación de Oxígeno

Las mascarillas faciales (barbijos, tapabocas) se utilizan en el Control Mental de MK Ultra porque despersonalizan mediante el enmascaramiento de la identidad, inhiben el habla mediante la amortiguación de las voces y privan al cerebro del oxígeno necesario para el análisis crítico del pensamiento libre.

(N. de T.: Especialmente en el cerebro en crecimiento de los niños).

Alteración Genética

El Control Mental robótico de MK Ultra se utiliza para difuminar la línea entre la inteligencia humana y la artificial.

Mi testimonio de 1995 ante el Congreso (de EEUU), censurado bajo Seguridad Nacional, expuso este plan de MK Ultra para la manipulación humana – incluso a través de «vacunas» – en TRANCE-Formation of America.

Cohortes entre miembros del Nuevos Órdenes Mundial, Bill Clinton y George Bush discuten esto en profundidad en TRANCE, demostrando una vez más que esta agenda de la sociedad esclava globalista que está siendo impuesta no conoce líneas de partido.

El Control Mental MK Ultra es una agenda muy oscura que usurpa el derecho de nacimiento de la humanidad al propósito de la vida.

Supresión del Espíritu Humano

No hay nada que los perpeTraidores de la agenda de la sociedad esclava del NWO teman más que la fuerza del espíritu humano, que no pueden poseer ni alterar.

Cualquier nivel de Control Mental suprime nuestra capacidad de expresar nuestra fuerza de espíritu y obstaculiza nuestra capacidad de pensar para defender las cosas en las que creemos… como proteger a nuestros hijos del mecanismo de financiación del NWO (por medio) del tráfico de personas.

Sé por mi experiencia en el Control Mental robótico MK Ultra que sin pensamiento libre no hay libre albedrío, y sin libre albedrío no hay expresión del alma motivada por la fuerza del espíritu.

¡También sé por experiencia que el espíritu humano es resistente y ciertamente se levantará para la ocasión en cuanto el libre pensamiento sea reclamado!.

Se apostaron muchos secretos gubernamentales y reputaciones personales a la creencia de que yo no podría desprogramarme para recordar lo que había sido torturada para olvidar. No contaban con la fuerza del espíritu humano ni con el poder del amor.

No contaron con que un hombre íntegro y con fuerza de espíritu como Mark Phillips utilizaría la información que obtuvo de los niveles más altos de las ciencias mentales de los servicios de inteligencia para asegurar la libertad de pensamiento contra la agenda de la sociedad esclava global.

Donald Ewen Cameron

Donald Ewen Cameron fue un psiquiatra escocés – estadounidense, célebre sobre todo por su participación en el Proyecto MKULTRA (programa de control mental de la CIA) de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EEUU.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Cameron comenzó a trabajar para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS). Sin embargo, en 1943 se fue a Canadá y fundó el departamento de psiquiatría de la Universidad McGill de Montreal y fue director del Allan Memorial Institute, recién creado.

Cameron continuó trabajando para la OSS, y en noviembre de 1945, Allen Dulles le envió a Alemania para examinar a Rudolf Hess, con el fin de evaluar si era apto para ser juzgado en Nuremberg. Según una fuente, Dulles le había dicho a Cameron que creía que Hess estaba a punto de estudiar si era el verdadero Hess y este ya había sido ejecutado por órdenes de Winston Churchill.

Fue durante esta época cuando Cameron se hizo conocido en todo el mundo como el primer presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, así como presidente de la contraparte norteamericana psiquiátrica y canadiense. Cameron también fue miembro del tribunal médico de Nuremberg durante 1946-1947.

Cameron vivió y trabajó en Albany, New York, y estuvo involucrado en experimentos canadienses del Proyecto MKULTRA, de EEUU, hechos por la CIA dirigida por de control mental, programa que finalmente llevó a la publicación del manual de interrogatorios de contrainteligencia KUBARK. Él no está relacionado con otro psiquiatra de la CIA, el Dr. Alan Cameron, quien ayudó a desarrollar perfiles psicológicos de los líderes mundiales durante la década de 1970.​

Naomi Klein declara en su libro «La doctrina del shock» que la investigación del Dr. Cameron y su contribución al proyecto MKULTRA en realidad no era sobre el control mental y lavado de cerebro, sino de «diseñar un sistema con base científica para la extracción de información de «fuentes resistentes». En otras palabras, tortura.»​ y citando un libro de Alfred W. McCoy, la Comisión dice que «despojados de sus extraños excesos, los experimentos del Dr. Cameron, basándose en avance anteriores del Dr. Hebb, sentaron las bases científicas para el método de tortura psicológica de la CIA en dos etapas».

Donald Ewen Cameron fue el autor de la Conducción psíquica, concepto que la CIA consideró particularmente interesante. En él se describe su teoría en la corrección de la locura, que consistía en borrar memorias existentes y la reconstrucción de la psique por completo. Tras ser reclutado por la CIA, desde 1957 hasta 1964 viajó a Montreal todas las semana para trabajar en el Allan Memorial Institute de la Universidad McGill, pagándosele 69.000 dólares para llevar a cabo experimentos MKULTRA.

La CIA parece haberle dado a él los experimentos potencialmente mortales para que los llevara a cabo, también en ciudadanos no estadounidenses. Sin embargo, documentos publicados en 1977 revelaron que miles de inconscientes, así como voluntarios, se probaron durante ese período de tiempo. Entre ellos inclusive ciudadanos de EEUU, a pesar de las órdenes al respecto. ​Además del LSD y el PCP, Cameron también experimentó con diversas drogas paralizantes, así como la terapia electroconvulsiva a 30 a 40 veces la potencia normal.

Sus experimentos de «conducción» consistieron en poner los sujetos en estado de coma inducido por medicamentos durante meses (hasta tres en un caso) durante la reproducción de loops de ruido o simples declaraciones repetitivas. Sus experimentos se llevaron a cabo normalmente en los pacientes que habían entrado en el instituto por problemas menores, como los trastornos de ansiedad y la depresión post-parto, muchos de los cuales sufrieron permanentemente de sus acciones.​

Su trabajo en este campo fue inspirado y acompañado por el psiquiatra británico Dr. William Sargant que llevó a cabo experimentos prácticamente idénticos en el Hospital Santo Tomás, Londres y el Hospital de Belmont, Surrey, incluso sin el consentimiento de sus pacientes.

Los experimentos fueron exportados a Canadá. Sus tratamientos en sus víctimas resultaron en incontinencia, amnesia, olvidándose de cómo hablar, olvidando sus padres, o pensando que sus interrogadores eran sus padres.​ Su obra se inspiró y fue paralela al del psiquiatra británico Dr. William Sargant en el Hospital Santo Tomás, Londres, y en el Hospital Belmont, Surrey, que también estuvo implicado con los Servicios de Inteligencia y que experimentó en gran medida en sus pacientes sin sus consentimientos, causando daños similares a largo plazo.

El Dr. Cameron y el Dr. Sargant son los dos únicos experimentadores canadienses identificados, pero el archivo MKULTRA hace referencia a muchos otros médicos no identificados que fueron reclutados por la CIA.

Después de salir de MKULTRA en 1964, regresó a Albany como Profesor de Investigación en la Escuela Médica de Albany y Director del Laboratorio de Investigación en Psiquiatría y Envejecimiento en el Hospital de la Administración de Veteranos.

El Dr. Cameron murió en 1967 mientras practicaba escalada. Sus familiares quemaron sus archivos inmediatamente.

Una de las pacientes víctimas fue Gail Kastner, que recibió tratamiento de electroshock en el instituto psiquiátrico de Montreal en 1953. Empleando técnicas similares a las reflejadas en la celebre novela “El Candidato Manchuria”, se creía que a la gente se le podía lavar el cerebro y ser reprogramada para llevar a cabo actos específicos.

Kastner era una estudiante de 19 años graduada con honores y que sufría de una ligera depresión antes de someterse al “tratamiento” en 1953. Cuando volvió a casa se chupaba el pulgar, exigía ser alimentada de una botella, hablaba con la voz de un bebé y se orinaba en el suelo.

Se aisló del mundo y de su familia que fue incapaz de sobrellevarla en el estado en el que regresó del ‘tratamiento’ y su matrimonio se rompió en 1955 debido a sus dificultades.

Fueron necesarias dos décadas y la persistencia de Joseph Rauh, un distinguido abogado por los derechos civiles americanos, para descubrir lo sucedido y asegurar una compensación en forma económica de algunas de la víctimas de Cameron.

El gobierno de Canadá ayudó a la defensa legal de la CIA

En la década de 1980, la CIA y el Departamento de Estado lanzaron un contraataque público contra el gobierno canadiense por cuestionar la idoneidad de las actividades de la CIA. La CIA convirtió efectivamente al gobierno canadiense en un oponente activo y hostil.

En conferencias de prensa, entrevistas y alegatos judiciales, la CIA insistió en un tema: Canadá también financió a Cameron. Legalmente, esto era irrelevante, pero políticamente, fue devastador. Como dijo un fiscal federal: «Vamos a envolver el financiamiento de Cameron por parte del gobierno canadiense alrededor de sus cuellos».

Este constante contraataque dejó al gobierno canadiense completamente acobardado, aparentemente algo bastante fácil de lograr para EEUU. Para apagar el calor público por apoyar nuestro caso, el gobierno de Mulroney encargó un «estudio independiente» a un ex parlamentario tory, John Cooper. El resultado no fue ni independiente ni un estudio, sino un resumen de varios cientos de páginas que concluyó que Canadá estaba libre de culpa y que la participación de la CIA era «una pista falsa».

El «Informe Cooper» fue compilado y escrito por abogados del Departamento de Justicia de Canadá, cuyo trabajo era defender a Canadá contra reclamos de responsabilidad basados ​​en su relación con Cameron. Es difícil imaginar un conflicto de intereses más claro. Ningún comité disciplinario del Colegio de Abogados de Canadá ha investigado a los abogados que lo hicieron.

El «Informe Cooper» afirmó que Cameron no había hecho nada malo. Sin entrevistar a ninguno de nuestros clientes ni revisar sus registros médicos, el informe anunció que probablemente hubo poco o ningún daño duradero para las víctimas.   El informe reprodujo las principales defensas de la CIA, ahora como las conclusiones «independientes» de una investigación oficial del gobierno canadiense. El «Informe Cooper» fue un lavado de cara completo.

Lo que una vez pareció ser nuestro aliado potencial más fuerte, amenazando incluso con llevar a los EEUU ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya, ahora buscaba exonerar a la CIA de todas las formas imaginables posibles. El gobierno canadiense hizo un trabajo tan bueno para la CIA que el «Informe Cooper» se convirtió en la primera prueba del esfuerzo final de la CIA para derrotar nuestro caso a través de una moción de juicio sumario. Además, los mismos psiquiatras que el gobierno canadiense había contratado para ratificar el encubrimiento de Cooper fueron los testigos expertos de la CIA. Canadá completó el trabajo preliminar que un asociado en un buen bufete de abogados suele hacer para un socio mayoritario.

Fuente: Rauh y Turner, «Anatomy of a Public Interest Case against the CIA», Hamline Journal of Public Law and Policy, otoño de 1990.

Caso Frank Olson

El escándalo del control mental estalló en los EEUU en 1975, tras el suicidio de Frank Olson, quien dos años antes se había defenestrado desde el décimo piso de un edificio de Manhattan, aparentemente a consecuencia de un ataque de locura lo que le produjo una severa paranoia y una grave crisis nerviosa. Sorprendió en aquel entonces que el Consejo General de la CIA declarara que Olson había muerto «en acto de servicio». El suicidado era químico y al servicio del ejército, estaba participando en investigaciones secretas sobre los efectos del LSD en el cerebro humano, para conocer el modo de empleo de alucinógenos durante los interrogatorios. Posteriormente, el Gobierno de los EEUU admitió que se le había administrado grandes dosis de LSD sin su conocimiento, por lo que su familia fue indemnizada.

La CIA lo envió a New York a uno de sus psiquiatras, quien recomendó que Olson debería ser internado en una institución mental para recuperarse. En su última noche en Manhattan, Olson supuestamente se lanzó desde el undécimo piso de su cuarto del Hotel Pennsylvania, muriendo en el impacto. La muerte de Olson fue calificada inicialmente como suicidio, pero actualmente está aceptado que fue asesinado. En 2002, la familia hizo una declaración pública​ en la que acusaba al gobierno estadounidense de mentir a sus ciudadanos y haber asesinado a su padre.

Una comisión del Congreso ante la que fue obligado a declarar el almirante Stansfield Turner, director entonces de la CIA y amigo personal de Jimmy Carter, reveló que estos experimentos habían formado parte de un programa secreto sobre el control mental, bautizado como MK-Ultra. El caso del People’s Temple indica que Jim Jones habría participado en dicho programa.

Caso Jim Jones

Jim Jones fue un predicador, líder de secta y asesino en masa estadounidense, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 917 de sus miembros en Jonestown (Guyana).

Campo Jonestown

Se pensó que Jonestown era un sitio de pruebas para experimentos médicos de control mental MKULTRA y después del fin oficial del programa. El congresista Leo Ryan, un conocido crítico de la CIA, fue asesinado por miembros del Templo del Pueblo después de que él personalmente visitó Jonestown para investigar diversas irregularidades.

Senador Leo Ryan

En la Guayana, se operó su cambio subliminal. Una creciente manía persecutoria se adueñó de él. temía que su Jonestown fuera desmantelado por la fuerza, encarcelados los negros y aniquilados por la CIA los blancos. Para no caer en esas garras se imponía en último extremo el auto aniquilamiento. A ese fin encaminó a sus seguidores y ese fin de ensayo llegó inexorablemente.

Muchos perdieron la vida el 18 de noviembre de 1978, pero según el Dr. C. Leslie Mootoo, entonces jefe médico forense de Guyana, la gran mayoría de las muertes en Jonestown fueron asesinatos, no suicidios.

Antirracista, antifascista, Jim Jones acabó aplicando las más rigurosas reglas dictatoriales en su campo de concentración y finalmente el exterminio. Una labor exquisita en dos niveles —el individual y el colectivo— de los especialistas de la inteligencia mental norteamericana, desarrollada a partir del proyecto MK-Ultra.

Caso Patti Hearst (Ejército De Liberación Simbionés)

Las Fuerzas Federadas Unidas del Ejército Simbionés de Liberación (SLA) fue una organización terrorista estadounidense de izquierda activa entre 1973 y 1975 que se consideraba un ejército de vanguardia.

El SLA se hizo conocido internacionalmente por el secuestro de la heredera Patty Hearst, secuestrando a la joven de 19 años de Berkeley, California. El interés aumentó cuando Hearst, en mensajes grabados entregados y transmitidos por los medios de comunicación regionales, anunció que se había unido a la SLA. Hearst dijo más tarde que los miembros del SLA amenazaron con matarla, la retuvieron en confinamiento y la agredieron sexualmente y le lavaron el cerebro.

En su manifiesto «Declaración del Ejército de Liberación Simbionés de Guerra Revolucionaria y el Programa Simbionés», el líder, Donald DeFreeze escribió: «El nombre ‘simbionés’ se toma de la palabra simbiosis y definimos su significado como un cuerpo de cuerpos y organismos diferentes que viven en profundidades y amorosa armonía y asociación en el mejor interés de todos dentro del cuerpo».

Esta simbiosis política que describe DeFreeze significa la unidad de todas las luchas de izquierda, feministas, antirracistas, anticapitalistas y otras. DeFreeze quería que todas las razas, géneros y edades lucharan juntos en un frente unido de izquierda y vivieran juntos en paz.

Donald D. DeFreeze podría haber sido víctima de este programa MKULTRA, explicando sus crímenes. Ya que gracias a Lake Headley, un detective privado y escritor que se hizo un nombre al ser contratado para investigar crímenes de alto perfil y que incluyó el secuestro de Patty Hearst, encontró evidencia de que Donald DeFreeze era un informante policial y un agente provocador, y que un grupo conocido como ‘Asociación Cultural Negra’ (BCA) se utilizó para monitorear a estudiantes radicales y presos, aunque su objetivo como fachada era proporcionar tutoría educativa para los reclusos. DeFreeze rápidamente abrazó la fantasía revolucionaria que se fomentó en la BCA.

Durante la saga del secuestro de Patty Hearst, dos de las familias de los miembros del SLA, contrataron a Headley para investigar el asunto.

Al encontrarse con radicales después de su fuga de la prisión, DeFreeze era conocido por su entusiasmo por vender armas de fuego, explosivos y artículos relacionados, lo que generó sospechas de que estaba tratando de establecer operaciones encubiertas. Sus medios para adquirir armamento han quedado sin explicación.

Sobre la base del trabajo de Headley, algunos autores de medios alternativos desarrollaron teorías de que el SLA era un escuadrón de asesinatos de la CIA totalmente controlado con el Partido Pantera Negra como su principal objetivo. Bajo esa narrativa, el SLA se originó dentro de las prisiones de California con el reclutamiento activo por parte de las autoridades, el asesinato del superintendente de las escuelas de Oakland, Marcus Foster, fue aprobado por los manejadores del escuadrón, el secuestro de Patty Hearst fue una operación encubierta y el escuadrón fue eliminado en Los Ángeles en un tiroteo porque la seguridad de su operación se había visto comprometida.

El 17 de mayo de 1974, el Departamento de Policía de Los Ángeles rodeó una casa en 1466 East 54th Street donde se alojaban DeFreeze y otros cinco miembros del SLA, y exigió que los ocupantes se rindieran. Tras la salida de un anciano y un niño, se disparó una lata de gas lacrimógeno a través de una ventana y se respondió con ráfagas de armas automáticas. Durante el tiroteo, la policía fue superada por las armas automáticas del SLA y las máscaras de gas del SLA hicieron que el gas lacrimógeno fuera ineficaz. La casa se incendió durante el tiroteo, posiblemente por un bote de gas lacrimógeno en combustión de tipo exterior. DeFreeze y otros se arrastraron a través de un agujero en el piso hacia un espacio de acceso debajo de la casa, donde continuaron disparando a la policía hasta que el espacio de acceso probablemente se incendió. Aparentemente ardiendo vivo, DeFreeze se suicidó pegándose un tiro en el lado derecho de la cabeza con una pistola.

El congresista Leo Ryan también investigó personalmente las afirmaciones de Patricia Hearst y creía que había sido programada mentalmente junto con otros en el Ejército de Liberación Simbionés, como parte del programa MKULTRA de la CIA que se originó en la prisión donde el fundador del grupo cumplió condena.

Hearst cuenta que estuvo retenida durante una semana en un armario, con los ojos vendados y las manos atadas, tiempo durante el cual el fundador y líder de SLA, Cinque (Donald DeFreeze), la amenazó repetidamente de muerte.

En el momento de su arresto, el peso de Hearst había bajado a 87 libras (40 kg), y la psicóloga Margaret Singer la describió en octubre de 1975 como «una zombi de bajo coeficiente intelectual y bajo afecto». Poco después de su arresto, se registraron signos de trauma: su coeficiente intelectual se midió como 112, mientras que anteriormente había sido 130; había grandes lagunas en su memoria con respecto a su vida anterior a Tania; fumaba mucho y tenía pesadillas. Sin una enfermedad o defecto mental, se considera que una persona es plenamente responsable de cualquier acción delictiva que no se realice bajo coacción, que se define como una amenaza clara y presente de muerte o lesiones graves. Que Hearst obtuviera una absolución por haberle lavado el cerebro no habría tenido precedentes.

Como resultado de esa investigación, pidió que se conmutara la sentencia de Hearst.

«El coronel de la Fuerza Aérea de los EEUU, Leroy Fletcher Prouty, quien trabajó de cerca en puestos clave con la CIA y el Estado Mayor Conjunto durante muchos años, le dijo a Freedom magazine que Leo Ryan se había acercado demasiado a ciertos esqueletos que nunca podrían ser perturbados de manera segura.

Un investigador implacable e intransigente, nada podría detener a Ryan, salvo la violencia. Pero, ¿cómo podría eliminarse a una personalidad de tan alto perfil sin llevar a cabo una investigación sobre los perpetradores para poner fin a todas las investigaciones?».

Ryan visitó Jonestown, en lo que parece ser un «montaje» y así eliminar a uno de los críticos más vocales de la CIA, y también destruir el ahora público experimento MK ULTRA en Jonestown.

Cuando en realidad recorrió la comuna, fue atacado por un asesino con un cuchillo que falló en su tarea. Luego cuando se fue, se llevó consigo a 15 desertores.

Debido al gran número imprevisto de desertores, se hizo una solicitud inesperada a la Embajada en Georgetown alrededor del mediodía del sábado para un segundo avión. El personal de la Embajada requirió un esfuerzo considerable para obtener el avión en tan poco tiempo.

Todo el grupo, incluidos los desertores, llegaron a la pista de aterrizaje de Port Kaituma entre las 4:30 y las 4:45 p.m. Los aviones, que debían estar allí a la llegada del grupo, no llegaron hasta aproximadamente las 5:10 p.m. había rodado hasta el otro extremo de la pista de aterrizaje cuando uno de los pasajeros de ese avión, Larry Layton, un autoproclamado «desertor», abrió fuego contra sus pasajeros.

Aproximadamente al mismo tiempo, un tractor y un remolque del Templo del Pueblo que habían llegado a la pista de aterrizaje poco antes, se colocaron cerca del avión Otter bimotor en el que algunos ya habían abordado. Los ocupantes del tráiler hicieron señas a los guyaneses locales que se habían reunido y abrieron fuego contra el grupo de Ryan. el Sr. Ryan, tres miembros de los medios de comunicación y uno de los desertores fueron asesinados; La señorita Speier y otras nueve resultaron heridas, cinco de gravedad.

Según la información recibida por el Staff Investigative Group, el tiroteo comenzó a las 5:20 p. m. (3:20 p. m. hora de Washington) y duró entre 4 y 5 minutos. (fuente)

Si el portador del cuchillo hubiera hecho su trabajo, el ataque altamente visible en la pista de aterrizaje habría sido totalmente innecesario.

De cualquier manera, la liquidación del experimento de Jonestown había sido planeada de antemano. Entonces, parece que la muerte del congresista Ryan también tuvo un segundo propósito. Su muerte proporcionó la tapadera que la CIA necesitaba para hacer que su pequeña comunidad MK Ultra desapareciera.

Aunque muchos otros perdieron la vida el 18 de noviembre de 1978, según el Dr. C. Leslie Mootoo, entonces jefe médico forense de Guyana, la gran mayoría de las muertes en Jonestown fueron asesinatos, no suicidios.

«El Dr. Mootoo, el principal patólogo del gobierno y el primer médico en la escena, le dijo a Freedom que muchos habían muerto a causa de las inyecciones de cianuro. Después de 32 horas de trabajo ininterrumpido bajo un calor sofocante, en medio de carne en descomposición, en palabras de Mootoo, «Nos rendimos»…”.

En ese momento, Mootoo y su equipo habían examinado 187 cuerpos muertos por inyecciones. Las víctimas habían sido inyectadas en partes de sus cuerpos que no podrían haber alcanzado por sí mismas, como entre los omóplatos o en la parte posterior de la parte superior del brazo.

“Aquellos que los estaban inyectando sabían lo que estaban haciendo”, dijo Mootoo.

Muchos otros habían sido fusilados. Charles Huff, un ex miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU en Panamá, fue uno de los siete Boinas Verdes que fueron las primeras tropas estadounidenses en la escena después de la masacre. Le dijo a Freedom magazine, “Vimos muchas heridas de bala, así como heridas de ballesta”.

Huff notó que aquellos con heridas fatales de balas o pernos parecían haber estado corriendo hacia la jungla que rodeaba Jonestown.

Corroborando la información del Dr. Mootoo, Huff dijo que los adultos que no habían recibido disparos habían sido asesinados con inyecciones entre los omoplatos. Los asesinos escaparon antes de la llegada de Huff y su equipo.

Los sobrevivientes del congresista Ryan también estaban al tanto de la participación de la CIA en Jonestown:

Más de 20 meses después del asesinato de Leo Ryan, sus cinco hijos adultos, dos hijos y tres hijas, presentaron una demanda basada en una investigación exhaustiva sobre lo que precipitó la muerte de su padre.

Presentada en el Tribunal de Distrito de los EEUU para el Distrito Norte de California el 31 de julio de 1980, la demanda pedía daños generales de U$S 3 millones, más los costos del funeral del congresista Ryan y la presentación de la acción.

“La Colonia Jonestown fue infiltrada con agente(s) de la Agencia Central de Inteligencia de los EEUU.

“[Que] el nombre de uno de dichos agentes era Phillip Blakey, un ayudante de confianza del líder del Templo del Pueblo, James Warren Jones.

“[Eso] dijo que los agentes estaban trabajando con el Departamento de Estado y la Agencia Central de Inteligencia para usar la Colonia Jonestown como parte del programa MK Ultra de la Agencia Central de Inteligencia.

“[Que] cantidades masivas de drogas de control mental fueron encontradas en la colonia de Jonestown después del incidente fatal del 18 de noviembre de 1978”. (fuente)

«En el momento de su muerte, el centro de atención de Leo Ryan se centró en uno de los rincones más oscuros del establecimiento de inteligencia estadounidense: los experimentos psiquiátricos de «control mental», posiblemente combinados con operaciones domésticas ilegales.

Su investigación incluyó pruebas realizadas en un hospital estatal de Vacaville, California, que supuestamente involucran a Donald (conocido como «Cinque») DeFreeze, una figura central en el secuestro de Patricia Hearst en 1974.

Un mes antes del asesinato de Ryan, Jack Anderson publicó una columna titulada «La CIA pudo haber inspirado a Cinque», exponiendo los experimentos secretos, siendo Ryan o su comité la fuente más probable de la información».

Caso Robert F. Kennedy

Lawrence Teeter, abogado del asesino Sirhan Sirhan, afirmó Sirhan estaba bajo la influencia de hipnosis cuando disparó su arma contra Robert F. Kennedy en 1968. Teeter vinculó el programa de la CIA Operación MK Ultra a las técnicas de control mental que, según él fueron utilizados para el control de Sirhan.

El 5 de junio de 1968, Sirhan disparó con un revólver calibre 22 Iver-Johnson Cadet al senador Robert Kennedy y la multitud que lo rodeaba en el Hotel Ambassador en Los Ángeles, poco después de que Kennedy terminara de dirigirse a sus partidarios en el salón principal del hotel. George Plimpton, Rosey Grier, el escritor y periodista Pete Hamill y el atleta y medallista de oro olímpico Rafer Johnson fueron algunos de los que retuvieron y desarmaron a Sirhan después de un prolongado forcejeo.

Lawrence Teeter, reclamó un nuevo juicio para Sirhan que fundamentó en distintos indicios. Uno de ellos fue la autopsia, retenida por la Fiscalía durante el juicio, la cual muestra que el tiro fatal vino desde detrás del senador y disparado al menos a sólo 2,5 cm de distancia y lo máximo a 7,5 cm. Sirhan estaba cara a cara con Kennedy y el arma en su mano a una distancia entre 40 cm a 1,5 m del ya candidato favorito para las elecciones de la presidencia. Posteriores investigaciones arrojan que había más huecos de bala en el marco de una puerta en la escena del crimen, que los tiros disparados por el arma de Sirhan, lo cual da pie a la sospecha de que hubo más de un tirador. El marco en cuestión fue destruido como lo fue una segunda arma que se ocupó por la policía de Los Ángeles. Se alegó que hubo una orden judicial, pero la Defensa no tuvo noticias del hecho.

Lisa Pease, reconocida activista e investigadora histórica, lleva sumergida en los asesinatos de los Kennedy desde el año 1992, en que descubrió que los registros del Departamento de Policía del condado californiano estaban disponibles en una biblioteca pública de Los Ángeles. A partir de este material y tras años de profunda investigación, acaba de publicar un libro (‘A Life Too Big To Fail: The Real History of the Assassination of Robert F. Kennedy’) que está destinado a abrir la caja de los truenos en la trágica historia de la familia Kennedy. Según reza la nota del libro: “Pease expone detalladamente cómo los testigos con pruebas de conspiración fueron silenciados por el Departamento de Policía, la evidencia fue alterada de forma deliberada y, en algunos casos, destruida; y cómo el sistema de justicia y los medios de comunicación no presentaron la verdad del caso al público. La autora revela que el juicio fue básicamente una farsa y que la fiscalía no se atrevió a seguir la dirección a donde apuntaban las pruebas”.

“Estaba buscando un documento de vídeo sobre el tiroteo contra JFK, cuando abrí el cajón que contenía los archivos de policía sobre su hermano”, recuerda Pease en ‘The Pasadena Weekly‘. “Yo pensé: ‘Guau, ¿cuántas personas han visto esto?‘. Solo había cuatro o cinco libros sobre el caso, que no se apartaban de la versión oficial que culpaba a Sirhan como único responsable de lo ocurrido. Estos archivos desvelan que otro hombre había sido detenido y esposado en el hotel, y nunca había oído hablar de ello. En mi libro, muestro que hubo seis sospechosos más que fueron mencionados en las radios de policía justo después. Los testigos dijeron que varios hombres escaparon de la escena con armas de fuego o que les llamó la atención el comportamiento sospechoso de un grupo de hombres. Pero en las transcripciones de la radio del cuerpo de policía, se encomendó a los agentes que dejaran de hablar inmediatamente del tema, y pronto solo tuvimos a Sirhan como único acusado”.

Pease lo tiene claro: “He llegado a la conclusión de que el papel de Sirhan acabó siendo el señuelo de en el truco de un mago. Aunque Sirhan acabó disparando ante la presencia de los testigos, los verdaderos asesinos pasaron inadvertidos y llevaron su plan a acabo mientras Sirhan acaparaba la atención”, afirma en otra entrevista. En la teoría de la investigadora, fue la CIA la autora intelectual del crimen y el supuesto asesino disparó estando hipnotizado. Ahora, sigue en la cárcel tras pedir la libertad condicional en 16 ocasiones.

Por muy cinematográfica que pueda parecer la explicación de la autora, no debemos desconfiar de ella. Su dedicación entusiasta y su larga trayectoria como investigadora la avala. Ha trabajado de programadora informática, profesora y divulgadora. Fue una de las periodistas estrella de ‘Probe‘, una histórica publicación de los 90 que investigó en profundidad el asesinato de JFK, así como otros incidentes turbios de la historia moderna de Estados Unidos, a través de documentos desclasificados del Consejo de Revisión de Registros de Asesinatos, según informa ‘The Pasadena Weekly’.

Cuando ‘Probe’ quebró, una editorial especializada en sucesos llamada Feral House publicó una antología de sus principales relatos titulada ‘Los asesinatos‘. Publicar una versión que contradiga la verdad oficial tiene un precio. Y Pease ya está acostumbrada a recibir demandas legales por parte de los servicios de inteligencia, a quienes acusa de planear los magnicidios. “Todo este caso sobre RFK es fascinante. Tengo una responsabilidad hacia Sirhan y su inocencia tras descubrir la verdad”, afirma. “Todos asumimos que disparó balas reales contra Robert y la multitud, pero tengo pruebas que confirman que él solo estaba disparando a quemarropa porque había sido programado para hacerlo”, explica. A fin de cuentas, “no puedes ser hipnotizado para hacer algo en contra de tu voluntad, pero sí para actuar de forma inconsciente”. Todas las sospechas de Pease caen en Robert A. Maheu, ex agente del FBI.

«Maheu era un personaje tan carismático que se cree que la película ‘Misión: Imposible’ estaba inspirada en él», afirma el periodista Tom Jackman en ‘The Washington Post‘. «La CIA le pidió que se encargara de los trabajos que quería evitar, como contratar a la mafia para asesinar a Fidel Castro. Durante más de 15 años, Maheu y su compañía, con sede en Washington, fueron contratados por ‘La Agencia’, según muestran los registros de la CIA. Maheu habría tenido acceso a los experimentos de la CIA sobre hipnosis y control mental, que se estaban llevando a cabo en California y otros lugares». Dichas pruebas fueron parte del proyecto MK Ultra, el programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la CIA para experimentar en seres humanos, cuya existencia está ampliamente documentada.

Como señala Jackman, Pease no es la primera en atribuir a este hombre la culpabilidad del magnicidio. Un documental de 2007 de Shane O’Sullivan titulado ‘RFK Must Die’ da fe de que tres agentes de la CIA se dieron cita en el hotel esa noche. En 2010, los abogados de Sirhan acusaron al cuerpo de inteligencia de hipnotizar a Sirhan para convertirlo en un «participante involuntario». Maheu murió en Las Vegas en 2008 a los 90 años.

Además, la teoría de Pease viene avalada por el hijo del senador asesinado, Robert F. Kennedy Jr., quien calificó a la autora como «una gran investigadora» y opinó así sobre la posibilidad de que el ex agente organizara la muerte de su padre: «No creo que haya ninguna duda de que tenía los medios, la oportunidad y el motivo. La pregunta es, ¿cuándo?». El huérfano realizó su propia investigación que acabó con una entrevista al supuesto asesino de su progenitor en la cárcel: «Sirhan no pudo hacerlo, no disparó el arma que mató a mi padre».

“La verdadera razón por la que hay que recordar a John F. Kennedy y a su hermano Robert, quien fue su principal compañero político, es que sacrificaron sus vidas para hacer que la historia avanzase”. Son las palabras de David Talbot, periodista de éxito estadounidense y autor de una de las obras más importantes (‘La conspiración‘) a la hora de explicar los magnicidios de los Kennedy, en una entrevista para El Confidencial. “Los dos grandes problemas a los que se enfrentaba el país eran la supervivencia humana en la era nuclear y el creciente clamor por la justicia racial. Los Kennedy se enfrentaron contra el poderoso ‘establishment’ de seguridad nacional.

Caso Ken Kesey

Ken Kesey, de los Merry Prankster, autor de One Flew Over the Cuckoo’s Nest, hizo de voluntario para los experimentos MKULTRA cuando era estudiante en la Universidad de Stanford. La ingestión de LSD de Kesey en estos experimentos condujo directamente a su promoción generalizada de la droga y el posterior desarrollo de la cultura hippie.

Alcanzó la notoriedad con su primera novela, One Flew Over the Cuckoo’s Nest, basada en buena medida en sus vivencias como voluntario («cobaya humana») en los experimentos con drogas psicotrópicas del gobierno estadounidense en Menlo Park a finales de los 50. Kesey conoció de este modo el LSD, sustancia psicoactiva que transformó profundamente su percepción de la realidad social y personal.

Un conjunto de experimentos estaba ocurriendo en el Hospital Administrativo de Veteranos de Menlo Park. Ahí fue donde Ken Kesey tomó LSD por primera vez. Estaba tan emocionado que tomó un trabajo en el hospital y comenzó a robar LSD para dárselo a sus amigos. Eso se convirtió en la base de «Alguien voló sobre el nido del cuco».

A partir de 1964, él y un grupo de amigos, The Merry Pranksters o los «Alegres Bromistas», fueron pioneros en la experimentación lúdica y espiritual con LSD y marihuana. En un autobús pintado con colores fluorescentes que llamaron «Further» («Más Allá»), los Pranksters recorrieron EEUU y fueron estableciendo gradualmente muchos de los elementos retóricos y visuales que después popularizó (y, a juicio de Kesey, trivializó) el movimiento hippie.

En esta tarea contaron con la colaboración del grupo Grateful Dead, que acompañaba con sus improvisaciones de música psicodélica las sesiones abiertas de consumo de LSD (Acid Tests) organizadas por Kesey. Durante algún tiempo Kesey y Timothy Leary representaron dos enfoques complementarios de la naciente Contracultura: irreverente e imprevisible el de Kesey, ritualizado y mesiánico el de Leary.

Así, mientras Leary, que provenía de un ambiente científico universitario, buscaba inspiración para los viajes de LSD en textos exóticos y prestigiosos como el Libro Tibetano de los Muertos, Kesey, autodidacta, prefería inspirarse en la cultura pop estadounidense (cómic, ciencia ficción y rock’n roll).

A finales de la década, la persecución policial y el cansancio por la repetición de las mismas fórmulas expresivas, que comenzaban a anquilosarse, llevaron a Kesey a dar por superada la experimentación con drogas. A pesar de eso, permaneció hasta su muerte como una de las figuras emblemáticas del underground contestatario estadounidense. Uno de sus últimos trabajos fue un ensayo sobre la paz para la revista Rolling Stone.

Caso Robert Hunter​

Robert Hunter es un letrista, compositor y cantante, traductor y poeta estadounidense conocido por su asociación con Jerry García y la Grateful Dead. Junto con Ken Kesey, Hunter fue un voluntario de los primeros sujetos de prueba MKULTRA en la Universidad de Stanford. Los sujetos de Stanford de prueba fueron pagados para tomar LSD, psilocibina y mescalina, para luego informar de sus experiencias. Estas experiencias fueron creativamente formativas para Hunter:

Cada foto de ti mismo derramando una cáscara de color morado con crestas de espuma de cristal cae casi blandas caen hasta el mar de niebla de la mañana-muy-fluente en voz baja… y entonces una especie de conglomerado en cascada de tintineos de campana como (debo de tomar de la mano, de vez en cuando lentamente) y de repente en un repique de plata vibrantes sin comprender, la sangre cantando, alegremente como campanas… Por mi fe, si esto es la locura, a continuación, para el amor de Dios me permite seguir siendo una locura. McNally 42-43