El SVR agregó que los europeos temen que sin confiscar los activos rusos, no podrán seguir financiando indefinidamente al corrupto régimen de Kiev.
Declaración oficial del SVR en Telegram:
La Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa (SVR) informa que, según la información recibida por el SVR, el tema de la apropiación de los fondos del Banco de Rusia congelados en la UE sigue preocupando a Bruselas.
En esta ocasión, los expertos están elaborando propuestas para establecer un nuevo organismo supranacional donde podrían «ocultarse» los activos rusos tras su traslado fuera de Euroclear, el depositario de valores bajo jurisdicción belga.
Los burócratas de la UE tienen prisa. Temen que, sin confiscar los activos rusos, no podrán seguir financiando indefinidamente al corrupto régimen de Kiev, que sirve como herramienta desechable en el conflicto de la OTAN con Rusia.
Los líderes de la UE tienen un interés personal en completar su operación para robar activos rusos antes de las elecciones que se celebrarán en varios países europeos en 2027. Después de eso, la «ventana de oportunidad» para apoderarse de estos activos podría simplemente desaparecer si las elecciones dan lugar a gobiernos menos afines al régimen de Kiev y opuestos a alimentar una guerra a gran escala en Europa.
En este sentido, los aspirantes a ladrones en Europa están particularmente preocupados por las próximas elecciones presidenciales en Francia y las elecciones parlamentarias en España, Grecia y Polonia.
La actual élite gobernante de la UE haría bien en comprender que sus intentos de robar los fondos soberanos de Rusia socavarán la confianza en las instituciones europeas. Los países del Sur Global ya no considerarán la jurisdicción europea como un «refugio seguro».
Mientras tanto, Europa no podrá mantener la estabilidad de su propio sistema financiero sin el apoyo de los principales tenedores extranjeros de valores europeos, como China, India, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Singapur.
Por lo tanto, el ladrón será castigado, pase lo que pase.
⚡️ Russia’s Foreign Intelligence Service:
EU bureaucrats are rushing to steal the Bank of Russia’s funds frozen in the EU.
👉 They fear that without confiscating Russian assets, they will be unable to keep indefinitely financing the corrupt Kiev regime.https://t.co/frnfxbxouD pic.twitter.com/XNH2tZ5meB
— MFA Russia 🇷🇺 (@mfa_russia) September 22, 2026
La iniciativa demostraría que ciertos gobiernos europeos buscan sostener a Ucrania durante un conflicto prolongado sin depender exclusivamente de nuevas contribuciones presupuestarias nacionales.
Si la inteligencia rusa está denunciando que los países europeos trabajan para crear un organismo conjunto destinado a incautar activos rusos congelados, estaríamos ante un asunto que va más allá de las sanciones económicas impuestas a Moscú desde 2022.
Congelar los activos de un Estado no es lo mismo que confiscarlos definitivamente. La creación de un mecanismo europeo para avanzar hacia esa confiscación podría representar un cambio jurídico, financiero y estratégico de importancia, especialmente por las posibles represalias rusas y sus consecuencias para las relaciones entre Rusia y Europa.
En septiembre de 2026, varios países europeos reactivaron una iniciativa para trasladar los activos rusos congelados a una nueva estructura financiera bajo control de la Unión Europea.
El 27 de agosto, Países Bajos, Polonia, España y Suecia solicitaron formalmente reabrir el debate sobre el uso de esos fondos para financiar a Ucrania. La iniciativa cuenta también con el respaldo de los países bálticos.
El problema es que el préstamo europeo de 90.000 millones de euros acordado para Ucrania en 2025, destinado a 2026-2027, podría no ser suficiente para cubrir sus necesidades financieras y militares.
Por eso, los cuatro países quieren que la Comisión Europea estudie nuevas fórmulas para aprovechar los activos rusos inmovilizados.
La propuesta que está siendo examinada en Europa se conoce informalmente como European Transfer o Russian Transfer.
No se trata simplemente de crear una oficina de coordinación policial. La idea es establecer un nuevo custodio de activos soberanos, propiedad y bajo control de la UE, al que se transferirían los fondos rusos actualmente depositados en Euroclear, en Bélgica.
El mecanismo tendría varios componentes:
- Trasladar los activos rusos a una estructura financiera europea común.
- Reducir la exposición directa de Bélgica y de Euroclear a las represalias judiciales y financieras rusas.
- Facilitar que esos recursos sirvan para financiar a Ucrania.
- Mantener formalmente la titularidad rusa de los activos, con la condición propuesta de que Rusia pueda recuperarlos tras pagar reparaciones de guerra a Ucrania.
Los promotores plantean recurrir al artículo 122 de los tratados de la UE, que permite adoptar determinadas medidas de emergencia por mayoría cualificada.
Esta propuesta ha sido respaldada por Ucrania y examinada en círculos europeos, pero no equivale a una decisión definitiva de confiscar el dinero. La Comisión Europea seguía mostrándose reticente a reabrir el asunto sin garantías de que pudiera prosperar.
¿Por qué Bélgica se opone y por qué esto es delicado?
Bélgica es el principal obstáculo porque Euroclear, la entidad que custodia la mayor parte de los activos, está radicada en su territorio.
El Gobierno belga teme que Moscú responda con demandas judiciales, embargos de activos europeos en Rusia y otras medidas que terminen generando pérdidas enormes para sus instituciones financieras.
El ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, reiteró el 2 de septiembre que la posición de su país no había cambiado y que una operación equivalente a una confiscación entrañaría riesgos muy importantes.
Además, el conflicto ya está escalando en el terreno jurídico: El 16 de septiembre, el Consejo de Estado belga determinó que el Tesoro nacional no tenía autoridad legal suficiente para rechazar la liberación de activos congelados de un banco ruso. No ordenó su liberación, pero la resolución podría tener consecuencias para otros casos. El 17 de septiembre, el Banco Central de Rusia anunció que había recurrido ante el Tribunal General de la UE contra una regulación europea que, según Moscú, interfiere en sus litigios con Euroclear.
Si Europa logra estructurar un mecanismo que permita mantener esos fondos inmovilizados y utilizarlos para financiar a Ucrania, Moscú podría perder durante años la posibilidad práctica de recuperarlos. Esto elevaría el costo financiero de la guerra, incluso sin nuevas sanciones.
Rusia podría responder mediante litigios, confiscaciones de activos europeos bajo jurisdicción rusa o medidas contra empresas occidentales. No sería una consecuencia automática, pero el conflicto judicial con Euroclear ya muestra que ese riesgo es concreto.




