Altos comandantes militares han advertido que las reservas del Pentágono están «peligrosamente bajas», generando preocupaciones sobre la preparación para futuros conflictos. Los aliados del Golfo, que dependen de las defensas aéreas de EEUU, también temen que las escaseces puedan debilitar la protección contra posibles ataques con misiles y drones iraníes.
Reuters, citando fuentes, informa que EEUU ha utilizado «prácticamente todos» sus misiles de largo alcance ATACMS y PrSM durante la guerra de cinco meses con Irán, lo que genera preocupaciones sobre la preparación para futuros conflictos.
El informe también indica que los arsenales de Patriot, THAAD, SM-3, SM-6 (esenciales para proteger bases militares, ciudades e infraestructura crítica frente a misiles balísticos y drones) y los misiles de ataque Tomahawk se han reducido significativamente.
La Casa Blanca rechaza las preocupaciones, afirmando que EEUU cuenta con suficientes municiones y que la producción se está incrementando.
Lo que más inquieta a los planificadores militares estadounidenses es que el conflicto con Irán habría consumido simultáneamente grandes cantidades de armas ofensivas de precisión y misiles defensivos, reduciendo el margen de respuesta ante una nueva crisis.
Para mantener la campaña contra Irán, el Comando Central (CENTCOM) habría recibido misiles procedentes de depósitos militares ubicados en otras partes del mundo, reduciendo temporalmente las reservas destinadas a otros teatros estratégico como el de Asia/Pacífico.
Los planificadores del Pentágono trabajan bajo la hipótesis de que EEUU podría verse obligado a enfrentar más de una crisis al mismo tiempo. Si gran parte de las reservas ya fue utilizada sería más difícil responder rápidamente a un conflicto en el Indo-Pacífico con China, como también disminuiría el margen de reacción frente a una escalada con Rusia, y aumentaría la dependencia de bombarderos tripulados y de aviones tácticos, que implican mayores riesgos que los ataques con misiles de largo alcance.
Países como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin dependen en buena medida del paraguas antimisiles estadounidense.
Aunque fabricantes como Lockheed Martin y RTX Corporation (antes Raytheon) están aumentando la producción, muchos de estos misiles requieren componentes complejos cuya fabricación puede tardar meses o incluso años. Diversos análisis estiman que recuperar inventarios completos será un proceso plurianual para varios sistemas.




