EEUU proporciona protección militar a países como Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Qatar.
A cambio, estos países fijan el precio de gran parte de su petróleo en dólares estadounidenses y reinvierten grandes cantidades de sus ingresos petroleros en activos financieros estadounidenses, incluidos bonos del Tesoro.
Podría ser llamado una alianza estratégica.
Sea cual sea el nombre que se elija, este acuerdo ha proporcionado un enorme apoyo al dólar desde que Nixon rompió su último vínculo con el oro en 1971.
El petróleo es fundamental para la economía global. Toda economía industrial lo necesita. Si los países necesitan dólares para participar en el comercio mundial de petróleo, tienen una poderosa razón para conservarlos.
Eso crea una demanda de la moneda que no tiene nada que ver con la compra de bienes o servicios estadounidenses.
También genera demanda de activos financieros estadounidenses.
Los exportadores de petróleo ganan dólares. Necesitan dónde invertirlos. Durante décadas, una gran parte de esos dólares regresó a los bancos estadounidenses y a los bonos del Tesoro.
Eso ayudó a profundizar el mercado de bonos del Tesoro, a respaldar el dólar, a reducir los costos de endeudamiento de EEUU y a financiar déficits que ningún otro país podría sostener.
Pero toda red de extorsión depende de una cosa: El protector debe brindar protección.
La guerra contra Irán amenaza esa premisa.
Si las monarquías del Golfo concluyen que EEUU no puede proteger su infraestructura petrolera, sus rutas marítimas, sus ciudades y sus regímenes de Irán, ¿por qué deberían seguir cumpliendo su parte del trato?.
Esa pregunta podría transformar el sistema monetario internacional.
Cuanto más peligrosa se vuelve la región, más importante es el petróleo del Golfo y, simultáneamente, más importante se vuelve para los países productores reducir sus vulnerabilidades financieras y estratégicas.
Y hace casi exactamente 20 años, un hombre advirtió sobre la señal que nos indicaría que este cambio había comenzado.
Ron Paul lo vio venir hace 20 años
El 15 de febrero 2006, el en su momento congresista republicano Ron Paul pronunció un discurso poco conocido pero profético en la Cámara de Representantes titulado «El fin de la hegemonía del dólar». Identificó la señal a la que los inversores deberían prestar atención:
«El caos que algún día se derivará de nuestro experimento de 35 años con dinero fiduciario mundial exigirá un retorno al dinero de valor real. Sabremos que ese día se acerca cuando los países productores de petróleo exijan oro, o su equivalente, por su petróleo en lugar de dólares o euros. Cuanto antes, mejor».
Su argumento era sencillo. Vigilen a los productores de petróleo. Porque el día que empiecen a alejarse del dólar y a acercarse al oro, o a un sistema monetario que les dé acceso al oro, los cimientos del sistema financiero basado en el dólar comenzarán a resquebrajarse.
Por qué los Estados del Golfo podrían girar hacia el Este
El Consejo de Cooperación del Golfo está integrado por Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahréin, Omán y los Emiratos Árabes Unidos. En conjunto, estos países se encuentran entre los exportadores de petróleo más importantes del mundo.
China se encuentra en el otro lado de ese comercio. Es el mayor importador de petróleo del mundo y el principal socio comercial del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).
Eso crea una relación natural: China necesita enormes cantidades de energía, y los estados del Golfo necesitan enormes mercados para su petróleo.
Durante años, China y los estados del Golfo han discutido formas de aumentar el comercio fuera del sistema del dólar. Pero las monarquías del Golfo se enfrentaban a una limitación. Dependían del paraguas de seguridad estadounidense.
Acercarse demasiado a China suponía el riesgo de enemistarse con el país en el que confiaban para que los protegiera, EEUU.
La guerra con Irán cambia ese cálculo. Si los estados del Golfo concluyen que Washington no puede protegerlos de Irán, y que la presencia militar estadounidense puede convertir a sus países en objetivos, el valor de esa garantía de seguridad disminuye.
De este modo, tienen un poderoso incentivo para llegar a un acuerdo con Irán al tiempo que profundizan sus lazos económicos con China. Eso debilitaría uno de los pilares políticos que sustentan el petrodólar.
Y China ha dedicado años a construir una alternativa.
Del petrodólar al petroyuan y al oro
China comprende el mayor problema que supone pedirle a un productor de petróleo que acepte el yuan.
¿Por qué Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos u otro exportador querrían acumular grandes cantidades de moneda china?
En 2018, la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái lanzó un contrato de futuros de petróleo crudo denominado en yuanes. Esto proporcionó a los productores de petróleo otro mecanismo para fijar precios y negociar el crudo fuera del dólar.
En 2024, por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos realizó una transferencia directa de dirhams a yuanes con China, evitando la intermediación del dólar. Carnegie señala que China ha desarrollado progresivamente canales de pago en renminbi en Oriente Medio precisamente para reducir su vulnerabilidad ante una eventual interrupción del sistema financiero dominado por el dólar.
Pero China también ha creado algo que hace que el yuan sea mucho más útil para los exportadores de materias primas: un camino para convertir el yuan en oro físico.
Un productor de petróleo puede vender crudo en el mercado chino, recibir yuanes, gastar esos yuanes en productos chinos o utilizar la infraestructura financiera y del mercado del oro de China para convertir el excedente de yuanes en lingotes físicos.
Eso cambia la situación. El exportador no tiene que elegir entre conservar dólares y acumular grandes cantidades de yuanes. Puede convertir parte de su superávit comercial en un activo sin emisor, sin contraparte y sin gobierno extranjero que se interponga entre el propietario y la riqueza.
Bajo el sistema del dólar, un exportador de petróleo vende un recurso natural finito y recibe créditos financieros emitidos por el gobierno de los EEUU.
Cuando Arabia Saudita, Emiratos, Kuwait o Qatar venden petróleo y reciben dólares, esos dólares normalmente terminan, directa o indirectamente, en bonos del Tesoro estadounidense; depósitos bancarios; activos financieros estadounidenses; fondos de inversión denominados en dólares, u otros instrumentos financieros internacionales. Esto conlleva a los riesgos políticos.
Washington demostró ese riesgo cuando congeló las reservas de Rusia tras la guerra de Ucrania. Porque demostró que las reservas internacionales mantenidas en determinadas jurisdicciones pueden quedar bloqueadas. Eso provocó que muchos bancos centrales empezaran a preguntarse: «¿Qué ocurre si mis reservas dejan de estar disponibles precisamente cuando las necesito?».
El oro no conlleva ese riesgo de contraparte. Nadie puede imprimirlo y nadie puede incumplirlo. Si un Estado posee físicamente el metal dentro de su territorio y bajo su custodia, otro Estado no puede simplemente congelar electrónicamente esa reserva.
Y una vez que un productor de petróleo toma posesión física de la propiedad, ningún gobierno extranjero puede congelarla con solo pulsar una tecla. La única opción a eso sería que un país sí podría confiscar oro extranjero si se encuentra dentro de sus fronteras, imponer controles sobre su exportación, bloquear transacciones, etc. Por eso la verdadera ventaja es tener el oro físicamente bajo jurisdicción propia, no simplemente «tener oro» en algún lugar.
Desde la perspectiva de un país que intenta reducir su exposición a Washington, eso resulta obviamente atractivo.
Una vía viable que conecte el petróleo con el yuan y, finalmente, con el oro físico, ofrece a los productores del Golfo una forma de reducir su dependencia del dólar sin acumular grandes reservas de moneda china. Si la guerra con Irán debilita la confianza en la protección estadounidense, la infraestructura financiera necesaria para abandonar el petrodólar está creciendo, aunque el Golfo todavía está profundamente atado al sistema financiero estadounidense.
Los estados del Golfo tienen una ruta del petróleo al oro que prescinde del dólar. Pero, ¿Qué sucede con su patrimonio si se lo apropian?. Una menor demanda de dólares y de deuda estadounidense podría mermar su poder adquisitivo y afectar sus inversiones.




