El grave problema demográfico de Japón empeora

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En un cambio demográfico significativo, Japón ha informado de su disminución anual demográfica más sustancial desde 1968, lo que señala un momento crucial en el panorama demográfico del país. La disminución de la población se atribuye a la disminución de las tasas de natalidad junto con un aumento notable de la población extranjera.

El Ministerio del Interior y Comunicaciones de Japón reveló que la población del país se contrajo en 800.523 personas en 2022, alcanzando un total de 122.423.038. Sorprendentemente, esta disminución se observó en las 47 prefecturas de Japón, lo que marca la primera vez que ocurre un fenómeno de este tipo.

Esta disminución demográfica ya no se limita a las zonas rurales; ahora también ha llegado a los centros urbanos, lo que pone de relieve la naturaleza generalizada del desafío. Kentaro Fujimoto, profesor de la Universidad de Shizuoka, destacó la gravedad de la situación.

La disminución del número de ciudadanos japoneses ha persistido por 14° año consecutivo, con un mínimo histórico de 772.000 nacimientos, en contraste con un récord de 1.57 millones de muertes.

Paralelamente, la población extranjera experimentó un crecimiento por primera vez en tres años, alcanzando un pico sin precedentes de 2.993.839 personas.

La progresiva disminución de la población de Japón ya ha tenido importantes consecuencias sociales y económicas. Ha provocado el cierre de escuelas en todo el país y una situación crítica para más de 1.2 millones de pequeñas empresas, que carecen de un plan de sucesión a medida que los propietarios mayores superan los 70 años.

Reconociendo la urgencia de la situación, el gobierno de Japón, encabezado por el Primer Ministro Fumio Kishida, ha adoptado medidas más enérgicas para abordar la disminución de la población. A partir de enero, el gobierno introdujo un plan que ofrece a las familias U$S 7.500 por niño para trasladarse desde Tokio a ciudades y pueblos más pequeños, con el objetivo de rejuvenecer las tasas de natalidad en estas áreas. Mientras Japón se enfrenta a estos desafíos demográficos, la dinámica demográfica en evolución de la nación continúa dando forma a su tejido social y su trayectoria futura.