En los últimos años, los gobiernos europeos han comenzado a insistir con mayor frecuencia en la necesidad de que los ciudadanos dispongan de reservas de alimentos, agua y otros suministros esenciales para afrontar situaciones de emergencia. Las recomendaciones, que en numerosos países contemplan un mínimo de 72 horas de autonomía doméstica, forman parte de una estrategia de preparación civil ante posibles interrupciones de servicios básicos, ciberataques, catástrofes naturales y escenarios de conflicto armado.
La tendencia adquirió una dimensión europea con la estrategia de preparación presentada por la Comisión Europea en marzo de 2025, que instó a los ciudadanos a disponer de suministros suficientes para sobrevivir durante al menos tres días sin asistencia externa inmediata.
Sin embargo, el debate volvió a cobrar relevancia en octubre, cuando se multiplicaron las referencias a la necesidad de prepararse para emergencias prolongadas. Uno de los casos que llamó la atención fue el del estadounidense Dan Bongino, exsubdirector del FBI, quien difundió un mensaje de preparación doméstica con un horizonte de abastecimiento considerablemente superior al recomendado habitualmente en Europa.
Hasta ahora hay al menos 11 países europeos con recomendaciones oficiales de preparación doméstica para varios días, principalmente 72 horas (3 días), y algunos con plazos de hasta una semana o diez días. La Unión Europea también impulsó una recomendación general de 72 horas para sus ciudadanos en marzo de 2025.
La cifra aumenta si contamos también a los países que aconsejan reservas para más de tres días y a los que tienen recomendaciones nacionales anteriores a 2025.
1. Recomendación de 72 horas (3 días)
Francia, Países Bajos, Bélgica, Finlandia, Dinamarca, Polonia, República Checa, Letonia, Lituania y Reino Unido. La Comisión Europea también impulsa esta pauta para sus Estados miembros.
2. Reservas para una semana o más
Alemania: hasta 10 días; Suecia, Estonia y Noruega: una semana.
3. Otros casos
Austria recomienda reservas de hasta 14 días; Croacia contempla al menos dos días para un kit de evacuación. Son ejemplos de preparación civil, no necesariamente advertencias de guerra inminente.
Dan Bongino recomienda reservas para 30 días
En un episodio de su programa The Dan Bongino Show, publicado el 26 de octubre, Bongino recomendó a las familias estadounidenses considerar la posibilidad de disponer de suministros para un período de hasta 30 días.
Entre los elementos mencionados se encontraban alimentos de emergencia, agua, baterías, radios y métodos alternativos para obtener o filtrar agua. La recomendación apunta a reducir la dependencia inmediata de los sistemas de distribución y de los servicios públicos durante una eventual crisis.
Bongino también hizo referencia a las recomendaciones británicas de preparación civil y mencionó la planificación de instalaciones militares estadounidenses, el plan FORTRESS, para mantener su funcionamiento durante períodos prolongados de hasta 90 días, sin apoyo externo.
El perfil de Bongino contribuye a que sus declaraciones tengan repercusión. Antes de ocupar el cargo de subdirector del FBI, fue agente del Servicio Secreto de EEUU y comentarista político.
🇺🇸 Dan Bongino is telling families to stock up on 30 days of emergency food, water and batteries… and to do it TODAY.
“There’s nothing wrong with being prepared.”
When the FBI’s former No. 2 starts begging you to stock your pantry, you at least check the batteries.
Source: @dbongino / Writer: Julie
https://t.co/ApZP9JgFqw— Mario Nawfal (@MarioNawfal) October 27, 2026
Europa y la recomendación de las 72 horas
La iniciativa europea tiene un antecedente institucional claro. En marzo de 2025, la Comisión Europea presentó su estrategia de preparación de la Unión, que contempla reforzar la capacidad de respuesta de los ciudadanos ante emergencias y fomentar la disponibilidad de suministros esenciales para un mínimo de 72 horas.
La propuesta se inserta en un contexto de preocupación por la seguridad energética, las amenazas híbridas, los ciberataques, las interrupciones de las cadenas de suministro y el deterioro del entorno estratégico europeo tras la guerra entre Rusia y Ucrania.
Varios países ya disponían de recomendaciones nacionales de preparación, aunque con diferencias importantes en cuanto a duración, suministros y escenarios contemplados.
Alemania, por ejemplo, ha difundido recomendaciones de abastecimiento para períodos más prolongados, mientras que países nórdicos y bálticos han reforzado sus orientaciones de preparación frente a emergencias que incluyen expresamente la posibilidad de conflictos militares.
Suecia, Finlandia y los países bálticos tienen una posición geográfica que condiciona especialmente sus políticas de protección civil. En esas sociedades, la preparación doméstica no se limita a las catástrofes naturales: también forma parte de la planificación ante posibles interrupciones provocadas por operaciones militares, sabotajes o ataques contra infraestructuras críticas.
La recomendación de mantener reservas durante varios días no es, por tanto, un fenómeno aislado. Forma parte de una tendencia más amplia de fortalecimiento de la resiliencia nacional.
Reino Unido: la preparación de la población vuelve al centro del debate
El Reino Unido también ha insistido en que los hogares deben estar preparados para afrontar emergencias sin depender inmediatamente de los servicios públicos.
La recomendación de disponer de suministros básicos para tres días busca permitir que las familias puedan atravesar una interrupción temporal de los servicios esenciales mientras las autoridades concentran sus recursos en las situaciones más urgentes.
El planteamiento incluye agua, alimentos no perecederos, iluminación alternativa, baterías y medios de comunicación de emergencia.
Estas medidas pueden aplicarse a numerosos escenarios, desde fenómenos meteorológicos extremos hasta fallos eléctricos, incidentes cibernéticos o problemas en las redes de distribución. Sin embargo, su relevancia política aumenta cuando se difunden simultáneamente con advertencias sobre la situación militar europea y la necesidad de fortalecer la defensa nacional.
En ese contexto, el mensaje adquiere una doble dimensión: por un lado, prepara a la población para contingencias concretas; por otro, transmite la idea de que las autoridades ya no consideran suficiente depender exclusivamente de la respuesta estatal inmediata.
Japón emitirá una «solicitud de emergencia», instando a los ciudadanos a acumular suministros de supervivencia
Declaraciones del Ministro de Gestión de Desastres de Japón indican que el gobierno se prepara para emitir una «solicitud de emergencia» nacional el 2 de noviembre.
Dicha solicitud busca instar a todos los hogares del país a acumular suministros esenciales para la supervivencia. El anuncio está previsto para el mismo día del lanzamiento oficial de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Japón.
La nueva agencia nacional coordinará los esfuerzos en todo el país en materia de planificación ante desastres, respuesta inmediata a emergencias, recuperación a largo plazo y reconstrucción. A diferencia de las recientes advertencias de los estados europeos, la directiva de Japón se limita a la preparación ante desastres naturales.
Japón se centra en reforzar su preparación ante una serie de catástrofes naturales inevitables y de gran magnitud. Entre ellas se incluye un megaterremoto previsto en la fosa de Nankai y un terremoto cercano directamente bajo el área metropolitana de Tokio. Los científicos también han pronosticado una posible erupción del monte Fuji. La magnitud de estos desastres podría colapsar la infraestructura de emergencia regional existente.
Los principales organismos de rescate del estado, incluidas las Fuerzas de Autodefensa, la policía y los bomberos, desempeñan un papel fundamental en las operaciones de búsqueda y rescate. También trabajan para extinguir grandes incendios urbanos y garantizar el suministro eléctrico a los hospitales de traumatología. Por lo tanto, los barrios residenciales deben funcionar como zonas de supervivencia independientes. En estas circunstancias, los civiles no pueden depender de los camiones cisterna municipales ni de las redes públicas de distribución de alimentos durante la fase crítica de una crisis.
La solicitud de emergencia establece un período de autosuficiencia de al menos 3 días. Sin embargo, el ministro de Gestión de Desastres, Gishi Hosono, hizo hincapié en que se recomienda contar con provisiones para una semana siempre que sea posible.
El período de 3 días refleja las realidades logísticas de los desastres naturales. Los grandes terremotos destruyen las redes de transporte y afectan las cadenas de suministro físicas, impidiendo que los camiones comerciales abastezcan los supermercados y centros de distribución. El gobierno insta a los ciudadanos a integrar sus reservas de supervivencia en su rutina diaria. En lugar de comprar raciones de emergencia producidas en masa que permanecen guardadas hasta su caducidad, se recomienda a los ciudadanos adquirir cantidades ligeramente mayores de artículos básicos para el hogar.
Este enfoque reduce el desperdicio de alimentos y garantiza que las familias estén familiarizadas con los alimentos de los que dependen en situaciones de alto estrés. Además, previene las compras compulsivas por pánico.
Una tendencia que merece seguimiento
Resultará relevante observar si las autoridades acompañan estos mensajes con medidas materiales: ejercicios de continuidad gubernamental, inversiones en refugios, refuerzo de infraestructuras críticas, ampliación de reservas estratégicas o nuevas instrucciones para las fuerzas armadas.
Es esa combinación de recomendaciones públicas y medidas institucionales verificables la que permitiría evaluar con mayor precisión si estamos ante una actualización normal de los protocolos de emergencia o ante una preparación más intensa para un entorno de seguridad deteriorado.
Por ahora, el mensaje que se desprende de las iniciativas europeas y de las declaraciones de Bongino es que la preparación doméstica está adquiriendo mayor visibilidad en el debate público occidental. La diferencia entre estar preparados para una emergencia y esperar una guerra sigue siendo fundamental, pero el aumento de la atención dedicada a la resiliencia civil constituye una tendencia que merece seguimiento.




