A pocas semanas de que los colombianos acudan a las urnas para la primera vuelta presidencial el próximo 31 de mayo, el tablero político del país se encuentra en su punto de máxima ebullición. Las proyecciones de las principales firmas encuestadoras del país, entre ellas Invamer, Atlas Intel, GAD3 y la Corporación Miguel Maldonado Manjarrez, coinciden en un diagnóstico unánime: habrá segunda vuelta y el desenlace final está para alquilar un balcón.
El candidato del oficialismo por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, se ha consolidado como la fuerza indiscutible de cara a la primera jornada electoral. Con una intención de voto que oscila entre el 35% y el 44%, Cepeda tiene asegurado su ticket para el balotaje del 21 de junio. Sin embargo, al no alcanzar el umbral del 50% más uno de los sufragios, el verdadero enigma de la jornada no es si ganará el oficialismo en mayo, sino quién será su rival en junio.
La centroderecha y la derecha tradicional libran una disputa voto a voto por meterse en la final de junio. Los sectores moderados de centro, representados por figuras como Sergio Fajardo o Claudia López, se han desinflado en los sondeos recientes y no logran salir de la zona del dígito único. Esto ha dejado el camino libre para un pulso directo entre dos visiones de la oposición:
- Abelardo de la Espriella: Ha mantenido una base sólida, apareciendo en el segundo puesto en mediciones clave como las de Atlas Intel y GAD3, impulsado por un discurso de mano dura.
- Paloma Valencia: La senadora del Centro Democrático ha protagonizado el crecimiento más marcado del último mes. Los sondeos de mayo la ubican liderando la intención de voto de la oposición, convirtiéndose en la carta con mayor tracción en la recta final.
Ambos aspirantes se mueven en un rango muy ajustado entre el 20% y el 27%, lo que anticipa un cierre de campaña de infarto para definir quién capitalizará el voto de la oposición.
El análisis de los datos demuestra que un triunfo del Pacto Histórico en la segunda vuelta no está garantizado y dependerá exclusivamente de la capacidad de la oposición para unirse. Según las proyecciones de escenarios cruzados, el destino del país cambiaría radicalmente según el contrincante de Cepeda.
Con este panorama, Colombia entra en la zona de definición. Mientras el oficialismo busca blindar sus bases para resistir el embate de la segunda vuelta, la oposición sabe que su futuro depende de un fino cálculo estratégico en las urnas este 31 de mayo. La moneda sigue en el aire.




