Alternativa para Alemania (AfD) se impuso con una contundencia histórica en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, al obtener alrededor del 44,5% de los votos según las proyecciones difundidas tras el cierre de las urnas. El resultado convierte al partido en la fuerza política dominante del estado y abre por primera vez la posibilidad real de que la derecha radical llegue a encabezar un gobierno regional alemán.
El triunfo representa un crecimiento extraordinario para la AfD. En las elecciones de 2021 había obtenido el 20,8% de los votos, por lo que prácticamente duplicó su resultado en apenas cinco años. La magnitud del avance resulta todavía más evidente al compararlo con el desempeño de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido del canciller Friedrich Merz, que cayó desde el 37,1% hasta aproximadamente el 18,5%. La formación conservadora, que gobernaba Sajonia-Anhalt desde 2002, sufrió así uno de sus mayores retrocesos en la historia reciente del estado.
El resultado tiene además una dimensión histórica que trasciende ampliamente a Sajonia-Anhalt. La AfD ya había logrado convertirse en la primera fuerza en otros estados del este alemán, pero nunca había conseguido transformar ese respaldo electoral en el control de un gobierno regional. Si ahora logra reunir los apoyos necesarios para investir a su candidato, Ulrich Siegmund, sería la primera vez desde 1945 que un partido situado en la extrema derecha consigue liderar un estado federado alemán.
La paradoja es que la AfD ha obtenido una victoria arrolladora sin alcanzar por sí sola la mayoría absoluta. El Parlamento regional cuenta con 83 escaños y son necesarios 42 para controlar la cámara. Las primeras proyecciones sitúan a la AfD alrededor de los 39 escaños, por lo que el partido necesitaría apoyos adicionales para gobernar. El problema es que los principales partidos alemanes mantienen el llamado cordón sanitario y han descartado formar una coalición con la formación ultraderechista.
De esta manera, el verdadero capítulo de la crisis política comenzará después de las elecciones. La AfD deberá decidir si intenta construir una mayoría parlamentaria mediante acuerdos externos o si presiona a sus adversarios para que acepten algún tipo de cooperación. También será determinante la posición de otras fuerzas que hayan conseguido representación parlamentaria. La posibilidad de que el partido ganador no pueda gobernar pese a haber obtenido casi la mitad de los votos abre un escenario de negociaciones especialmente complejo.
El ascenso de la AfD tampoco puede entenderse únicamente a partir de la cuestión migratoria. Las encuestas a pie de urna señalan entre las principales preocupaciones de los electores la pérdida de confianza en los partidos tradicionales, la situación económica, la seguridad social y la inmigración. Sajonia-Anhalt, uno de los estados de la antigua Alemania Oriental, arrastra además problemas demográficos, económicos y de despoblación que durante años han alimentado el malestar con las estructuras políticas tradicionales.
Uno de los elementos que convierte el resultado en especialmente relevante para la política europea es la posición de la AfD frente a Rusia y la guerra de Ucrania. El partido ha defendido una modificación sustancial de la política alemana hacia Moscú, oponiéndose al envío de determinadas armas a Ucrania y reclamando una política orientada hacia la negociación y la recuperación de relaciones con Rusia. Su crecimiento en el este alemán se produce, además, en regiones donde la relación histórica con Rusia y con la antigua Unión Soviética tiene características diferentes a las de buena parte de la Alemania occidental.
Por ello, una eventual llegada de la AfD al gobierno de Sajonia-Anhalt tendría una importancia que iría mucho más allá de las fronteras del estado. Aunque un gobierno regional no controla la política exterior alemana, su existencia proporcionaría a la AfD una plataforma institucional desde la que demostrar que puede gobernar y aplicar sus políticas. También incrementaría la presión sobre la CDU de Friedrich Merz y sobre el resto de partidos para definir hasta dónde están dispuestos a mantener el aislamiento político de la extrema derecha.
Para Merz, el resultado constituye además un fuerte revés. La CDU había intentado recuperar terreno frente a la AfD endureciendo su discurso sobre inmigración, seguridad y otros asuntos que han impulsado el crecimiento de la derecha alemana. Sin embargo, el desplome de la CDU en Sajonia-Anhalt demuestra que esa estrategia no necesariamente está consiguiendo recuperar a los votantes que migraron hacia la AfD.
El dato de participación también resulta significativo. La jornada registró una movilización electoral excepcionalmente elevada, en torno al 80% según las primeras estimaciones. Esto dificulta interpretar el resultado simplemente como consecuencia de la abstención de los votantes de los partidos tradicionales: la AfD consiguió movilizar a una parte considerable del electorado en una elección seguida con enorme atención tanto dentro como fuera de Alemania.
Lo ocurrido en Sajonia-Anhalt puede convertirse, por tanto, en un punto de inflexión para la política alemana. La AfD ha demostrado que puede pasar de ser una fuerza de protesta a convertirse en la principal organización política de un estado federado, alcanzando un nivel de apoyo cercano a la mitad del electorado. El interrogante ahora no es si la formación tiene capacidad para ganar elecciones, sino si podrá convertir sus victorias electorales en poder ejecutivo.
Y ese será precisamente el gran desafío de los próximos días: transformar el 44,5% obtenido en las urnas en una mayoría política capaz de gobernar. Si lo consigue, Alemania habrá cruzado una frontera política que parecía prácticamente impensable durante las primeras décadas de la República Federal: por primera vez desde el final del nazismo, un partido de extrema derecha encabezaría un gobierno estatal. Si no lo consigue, la AfD podría igualmente salir fortalecida, argumentando que una parte cercana a la mitad del electorado ha votado por ella pero el sistema de partidos continúa impidiendo que gobierne.
En cualquiera de los dos escenarios, el mensaje de las urnas resulta difícil de ignorar. Sajonia-Anhalt acaba de convertirse en el laboratorio político más importante de Alemania. El resultado podría anticipar una transformación mucho más profunda del mapa político del país y obligar a los partidos tradicionales a responder a una pregunta que hasta hace pocos años parecía remota: qué hacer cuando la AfD deje de ser simplemente una fuerza de oposición y se convierta en una alternativa de gobierno.




