Tim Cole Gallaudet, revela que la ciudad perdida de la Atlántida finalmente ha sido encontrada después de que los escaneos revelaran un sitio secreto bajo un tramo no revelado del Océano Atlántico, que coincide con el antiguo relato de Platón.
Gallaudet, que fue Subsecretario interino de Comercio para Océanos y Atmósfera y administrador interino de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), durante la primera presidencia de Donald Trump, afirmó que está trabajando con investigadores que creen que los mapas detallados del lecho marino contienen características que coinciden con la antigua descripción de la legendaria civilización.
Hace más de 2.000 años, el filósofo griego Platón describió la Atlántida como un rico imperio insular con una capital construida alrededor de anillos de tierra y agua. Platón introdujo la Atlántida por primera vez en sus diálogos Timeo y Critias, escritos alrededor del año 360 a. C., describiéndola como una sociedad tecnológicamente avanzada que existió 9.000 años antes de su época, situándola hace más de 11.000 años.
«Creemos haber encontrado la región en el Atlántico. Contamos con datos batimétricos [topografía submarina] propios y de muy alta resolución», declaró Gallaudet a Jesse Michels en el podcast American Alchemy, en una entrevista publicada el 24 de agosto: «Hay muchas características que coinciden exactamente con la descripción de Platón».
Dijo que un investigador con amplios recursos, que disponía de un barco y un vehículo submarino operado a distancia, había mostrado interés en escuchar la propuesta del equipo.
Pero la ubicación permanece en secreto, ya que Gallaudet alega un acuerdo de confidencialidad que le impide revelar el lugar.
El relato de Gallaudet describe un posible objetivo de búsqueda, no un descubrimiento confirmado de la Atlántida.
Gallaudet compartió un escaneo que, según él, probablemente muestra la ciudad perdida de la Atlántida
Gallaudet también testificó ante el Congreso el 13 de noviembre de 2024 sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), en la audiencia titulada “Unidentified Anomalous Phenomena: Exposing the Truth”. Su testimonio está registrado oficialmente por el Congreso.
Gallaudet afirmó que su primera experiencia que le llevó a considerar seriamente los FANI ocurrió en enero de 2015, cuando era comandante del Naval Meteorology and Oceanography Command. Durante unos ejercicios navales frente a la costa oriental de EE. UU., recibió en la red segura de la Marina un correo del Fleet Forces Command con el asunto “URGENT SAFETY OF FLIGHT ISSUE”. El mensaje advertía de múltiples casi colisiones con objetos desconocidos y contenía un vídeo de un objeto que, según Gallaudet, presentaba características de vuelo y estructura que no correspondían a ningún sistema conocido del arsenal estadounidense.
Lo más llamativo de su relato fue que al día siguiente el correo desapareció de las bandejas de entrada de los destinatarios, y Gallaudet dijo que posteriormente sus superiores no abordaron públicamente el incidente. Él interpretó aquello como indicio de que la información podía haber quedado dentro de un programa clasificado.
También participa en The Age of Disclosure, un documental de 2025 sobre ovnis y supuestos programas gubernamentales relacionados con la recuperación de tecnología alienígena estrellada en la Tierra.
Gallaudet en 2024 testificando ante el Congreso
En una aparición en el podcast de Danny Jones en agosto de 2025, insinuó una investigación submarina, diciendo: «En realidad tenemos un proyecto especial del que no puedo hablar».
Describió sus planes para cartografiar un antiguo yacimiento submarino, examinarlo con un vehículo operado a distancia e intentar datarlo, pero no identificó la ubicación. No está claro si se refería al mismo lugar que se le describió a Michels.
En la entrevista sobre American Alchemy, Gallaudet dijo que el equipo estaba utilizando mapas de profundidades y relieves submarinos, que describió como de propiedad privada y de muy alta resolución, y batimetría —estudio y la medición de la profundidad y del relieve del fondo en cuerpos de agua como mares, ríos, lagos o embalses, el equivalente submarino de la topografía— sobre lo que tiene una experiencia profesional bastante relevante.
Señaló las dimensiones del sistema de canales descrito en los escritos de Platón, afirmando que las características de la zona en cuestión «corresponden exactamente a la descripción que hizo Platón».
Sin embargo, no proporcionó las mediciones ni identificó las otras características que se estaban comparando.
En la entrevista anterior con Jones, Gallaudet dijo que quería «ver algunos datos sobre la Atlántida», y agregó: «Tengo algunas pistas».
Según Gallaudet, la iniciativa actual está siendo liderada por un médico de urgencias que dedicó más de una década a recopilar información geológica y arqueológica.
No mencionó el nombre del médico, pero describió cómo el investigador comenzó a leer los diálogos originales de Platón en su tiempo libre antes de recurrir a asesores especializados.
Gallaudet dijo que también puso en contacto al investigador con el físico Max Derakhshani para explorar el uso de un algoritmo que analiza datos tridimensionales del terreno del fondo marino y tratar de distinguir formaciones naturales de posibles estructuras artificiales.
Él cree que la técnica podría ayudar a distinguir las formaciones naturales de las estructuras artificiales, aunque no presentó resultados que demostraran que las características del lecho marino fueran artificiales.
Una expedición permitiría a los investigadores examinar el yacimiento directamente, en lugar de basarse en su apariencia en los mapas.
Más adelante en la entrevista, Gallaudet dijo que el explorador de aguas profundas Victor Vescovo también había escuchado la presentación del equipo y había expresado interés.
«Le hicimos la presentación sobre la Atlántida y dijo: “De acuerdo, me apunto”», recordó Gallaudet.
No anunció una fecha de partida confirmada para la expedición propuesta.
Michels sugirió las Azores como una posible opción. Durante la conversación se mencionó la ubicación, pero Gallaudet no confirmó que el objetivo del equipo estuviera allí.
La meseta de las Azores es una gran elevación submarina triangular en el océano Atlántico Norte que sostiene los picos volcánicos del archipiélago de las Azores. Se encuentra en una región tectónicamente compleja, cerca de la triple unión de las placas Norteamericana, Euroasiática y Africana.

Los partidarios de la teoría de las Azores creen que las islas son las cimas montañosas que sobrevivieron de una vasta masa de tierra que se hundió bajo el Atlántico.
Señalan que la ubicación de la región podría tener alguna relación con los terremotos catastróficos descritos en el relato de Platón. Gran parte de la plataforma submarina que rodea las islas tiene una historia geológica volcánica muy compleja.
Algunos también sugieren que los niveles más bajos del mar durante la última edad de hielo se expuso una zona de tierra más extensa que posteriormente quedó sumergida, aunque esto no demuestra que las islas sean los restos de la Atlántida.
Gallaudet también argumentó que un rápido hundimiento del terreno podría haber sumergido una ciudad en el transcurso de años, en lugar de milenios, aunque no reveló el mecanismo geológico que respaldaba esa hipótesis.
Su hipótesis encaja con la interpretación de que el acontecimiento habría ocurrido aproximadamente durante el Younger Dryas, hace unos 12.900 años, después de una gran perturbación climática/geológica. Él considera que determinados datos geológicos podrían ser compatibles con ese escenario.
Eso conecta directamente con teorías popularizadas por investigadores contemporáneos como el periodista y escritor británico, Graham Hancock, que ha desarrollado la conexión entre Atlántida, el Younger Dryas y una civilización perdida de la Edad de Hielo.
Hay una coincidencia cronológica que él considera fundamental. Platón dice que Atlantis fue destruida 9.000 años antes de Solón. Si se acepta la cronología tradicional de la visita de Solón a Egipto, eso llevaría aproximadamente a 9600 a. C., es decir, unos 11.600 años atrás. Hancock considera extraordinariamente significativa esa fecha porque coincide aproximadamente con el final del Younger Dryas y con grandes cambios ambientales y aumento del nivel del mar.
Hancock, junto con el ingeniero y escritor Robert Bauval, desarrolló una interpretación de Giza que intenta situar algunos monumentos egipcios en una cronología mucho más antigua de la aceptada convencionalmente. En particular, la cuestión de la Esfinge es central en esta corriente.
Esta idea temporal también conecta con otra teoría llamativa y muy relevante sobre la civilización egipcia y el misterio de la Esfinge. Robert Milton Schoch, un profesor asociado estadounidense de Ciencias Naturales en el College of General Studies de la Universidad de Boston, sostiene actualmente que el núcleo original de la Esfinge podría remontarse aproximadamente a 9700 a. C., cerca del final del Younger Dryas. Su argumento principal es geológico: considera que la erosión profunda y redondeada de la Esfinge y de su recinto es compatible con una exposición prolongada a lluvias intensas, algo que, según su interpretación, no encaja bien con el clima extremadamente árido de Giza durante los milenios posteriores.
Lo interesante es que no hace falta aceptar toda la teoría de Schoch para reconocer que existe una cuestión científica legítima sobre la erosión de Giza. Por ejemplo, el geólogo Colin Reader también ha argumentado que determinados patrones de erosión del recinto de la Esfinge son compatibles con la acción del agua y que podrían indicar una antigüedad anterior a Keops/Jufu, aunque su propuesta es mucho más moderada: no necesariamente 10.000 a. C., sino una posible antigüedad predinástica o de los primeros períodos dinásticos.
Hancock coincide bastante bien con la cronología que propone Robert Schoch para una fase muy antigua de la Gran Esfinge.
Lo verdaderamente extraordinario sería que la investigación de Gallaudet llegara a producir evidencia física datable de estructuras humanas en el fondo del Atlántico de unos 10.000–12.000 años. Eso sí cambiaría radicalmente la discusión, porque permitiría comparar independientemente ese sitio con Giza, Göbekli Tepe y otros asentamientos del mismo período.




