En el marco de esta nueva iniciativa, las historias bíblicas se convertirán en lectura obligatoria para millones de estudiantes de escuelas públicas, además de una colección de libros más convencional, lo que reaviva el debate sobre los crecientes esfuerzos en EEUU por aumentar el papel de la religión en las aulas.
La implementación se realizará de forma escalonada, comenzando con los alumnos de primaria en 2030.
La Junta Estatal de Educación de Texas, controlada por los republicanos, dio su aprobación final al plan durante una votación a mediados de junio. El año pasado, Texas se convirtió en el estado más grande en exigir que los Diez Mandamientos se exhiban en todas las aulas.
Esta medida surge de una ley de Texas de 2023 que exige a los funcionarios de educación estatales designar al menos una obra literaria para cada nivel escolar. La junta estatal amplió este mandato recomendando varios textos para cada grado. Si bien los maestros aún pueden asignar libros que no figuren en la lista, deben hacerlo además de las obras obligatorias.
La lista de lecturas indica que los fragmentos del Libro de Jonás y del Libro de los Salmos serán de lectura obligatoria a partir del séptimo grado. Otros fragmentos de varias partes de la Biblia, como el Libro de las Lamentaciones y el Libro del Génesis, se incluirán en el currículo para estudiantes de secundaria.
La lista ha suscitado fuertes críticas. Sus detractores afirman que viola la separación constitucional entre Iglesia y Estado, carece de diversidad y favorece al cristianismo sobre otras religiones. Sus defensores argumentan que las tradiciones judeocristianas desempeñaron un papel fundamental en la fundación del país y deberían estar representadas en la enseñanza pública.
El año pasado, Donald Trump prometió “proteger la oración” en las escuelas públicas. Durante su primer mandato, impulsó medidas para facilitar el acceso de las organizaciones religiosas a los programas federales. Texas, un estado gobernado por republicanos que educa a aproximadamente uno de cada diez estudiantes de escuelas públicas en EEUU, ha influido con frecuencia en la política educativa a nivel nacional.




