De acuerdo con distintos reportes publicados en EEUU, el gasto total de la contienda superó los 30 millones de dólares, una cifra extraordinaria para una elección primaria en Kentucky. Gran parte de ese dinero fue destinado específicamente a intentar derrotar a Massie, una de las voces más independientes y anti-intervencionistas dentro del Partido Republicano.
La ofensiva política contra Massie no surgió de la nada. Durante años, el congresista de Kentucky se ganó enemigos tanto entre demócratas como dentro del propio establishment republicano por sus posiciones libertarias, su rechazo al aumento del gasto federal, sus críticas a intervenciones extranjeras y su disposición a enfrentarse incluso a Trump cuando considera que se violan principios constitucionales.
Massie se volvió especialmente incómodo para ciertos sectores de Washington por su postura crítica respecto al financiamiento exterior y por oponerse a proyectos respaldados por grandes grupos de presión. Esa independencia política terminó convirtiéndolo en un objetivo prioritario.
En esta primaria, la maquinaria republicana alineada con Trump respaldó al candidato Ed Gallrein, mientras múltiples Super PACs y organizaciones externas inundaban Kentucky con publicidad negativa contra Massie.
El candidato respaldado por Donald Trump, Ed Gallrein, habría gastado cerca de 11 millones de dólares, a lo que se suma los aportes de grupos vinculados al lobby pro-Israel, incluyendo sectores asociados a American Israel Public Affairs Committee y la Republican Jewish Coalition, que destinaron millones a la campaña anti-Massie pro-Ed Gallrein, totalizando así entre 18 y 20 millones de dólares.
Según Axios citado por otros medios, la RJC gastó cerca de 4 millones y un super PAC vinculado a AIPAC más de 2 millones apoyando a Gallrein.
El propio Massie afirmó que “95%” del dinero detrás de su rival provenía de donantes y lobbies pro-Israel como Adelson, Singer, Paulson y AIPAC.
Massie y sus aliados, alrededor de 7,6 millones.
Trump convierte la primaria en una prueba de lealtad
La participación de Trump elevó todavía más la tensión política. El expresidente convirtió la contienda en una demostración de fuerza dentro del Partido Republicano, buscando disciplinar a figuras que no responden completamente a su liderazgo.
Sin embargo, Massie representa un perfil distinto dentro del conservadurismo estadounidense: constitucionalista, libertario en materia económica, desconfiado del poder federal y crítico de la expansión del aparato estatal sin importar qué partido gobierne.
Para muchos republicanos tradicionales y votantes independientes, Massie simboliza una figura rara en Washington: un político dispuesto a mantener posiciones incómodas incluso bajo presión multimillonaria.
Una batalla que expone el peso del dinero en la política estadounidense
La magnitud del gasto volvió a abrir el debate sobre la influencia de los grandes PACs y donantes externos en la democracia estadounidense. Que una primaria local alcance cifras superiores a los 30 millones de dólares muestra hasta qué punto ciertos sectores consideran estratégica la derrota de legisladores independientes.
Mientras Washington observa la elección como un test del poder de Trump y de los grupos de presión nacionales, en Kentucky muchos votantes ven otra cosa: un congresista enfrentándose prácticamente solo a una estructura política y financiera gigantesca.
Más allá del resultado final, la primaria ya dejó una imagen clara: Thomas Massie logró transformarse en uno de los principales símbolos de resistencia interna dentro del Partido Republicano actual.




