Lo que comenzó como una ruta de tránsito para el narcotráfico se ha transformado en un lucrativo imperio minero. La organización criminal brasileña, Comando Vermelho (CV), ha intensificado su presencia en el departamento peruano de Ucayali, desplazando sus intereses hacia la extracción ilegal de oro en la zona fronteriza con Brasil.
El fenómeno, reportado recientemente por autoridades locales y analistas de seguridad, marca un cambio de paradigma en el crimen organizado amazónico: el mineral dorado está superando a la cocaína como el activo preferido para la inversión y el blanqueo de capitales.
La razón de este giro es económica. En la última década, el precio internacional del oro se ha cuadruplicado, ofreciendo una estabilidad y un margen de ganancia que el mercado de la cocaína, más volátil y perseguido, no siempre garantiza. Para el Comando Vermelho, la minería ilegal no es solo una fuente de ingresos directos, sino el mecanismo perfecto para «limpiar» el dinero proveniente de otras actividades ilícitas.
El modus operandi es sofisticado: el mineral extraído ilegalmente en cuencas remotas, como la del río Abujao, es transportado y mezclado con oro de concesiones legales («blanqueo de mineral») antes de cruzar la frontera hacia Brasil, donde se inserta definitivamente en el mercado formal.
La elección de Ucayali no es casual. La escasa presencia de las fuerzas de seguridad peruanas en esta región selvática facilita que las facciones criminales tomen el control territorial. Esta «gobernanza criminal» trae consigo una estela de violencia y degradación social.
Expertos en seguridad advierten que la lucha contra la minería ilegal en la Amazonía ya no puede ser vista como un problema interno de cada país. El Comando Vermelho utiliza la frontera no como una barrera, sino como una ventaja táctica, moviendo recursos y hombres entre el estado brasileño de Acre y el departamento peruano de Ucayali con total impunidad.




