Netanyahu trasladó a los iraníes la responsabilidad de derribar al régimen de Irán: ‘Depende de ustedes’
Durante declaraciones públicas en el contexto del conflicto regional, Netanyahu sostuvo que Israel puede debilitar al sistema político iraní y crear condiciones que favorezcan un cambio, pero subrayó que el derrocamiento del régimen no puede imponerse desde el exterior.
“Podemos crear las condiciones para un cambio de régimen, pero depende del pueblo iraní salir a las calles”, expresó el jefe de gobierno israelí, reiterando una línea discursiva que ha repetido en varias ocasiones desde comienzos de este año.
La afirmación vuelve a situar el foco en la responsabilidad interna de la sociedad iraní para desafiar al sistema político que gobierna el país, mientras Israel continúa con su presión militar y política contra Iran.
Una postura reiterada en 2026
El mensaje del 12 de marzo no es un hecho aislado. Desde el inicio de 2026, Netanyahu ha reiterado en varias oportunidades que la caída del régimen iraní solo puede producirse mediante un movimiento interno de la población.
A comienzos de enero de 2026, cuando estallaron protestas en diversas ciudades iraníes, el primer ministro israelí expresó apoyo a los manifestantes y sostuvo que los iraníes merecen libertad y un futuro distinto al del actual sistema político.
Semanas después, el 8 de marzo, Netanyahu difundió un mensaje directo dirigido al pueblo iraní, en el que aseguró que “el momento de la verdad se acerca” y que la liberación de Irán depende del propio pueblo iraní.
En ese mensaje, el líder israelí insistió en que Israel no tiene un conflicto con el pueblo iraní, sino con la estructura de poder que gobierna el país.
Posteriormente, entre el 10 y el 11 de marzo, Netanyahu volvió a pronunciarse en términos similares, señalando que las acciones de Israel están debilitando al régimen y creando una oportunidad histórica, pero que los ciudadanos iraníes deben estar preparados para aprovechar ese momento si desean un cambio político.
El contexto geopolítico
Las declaraciones se producen en medio de una escalada de tensiones entre Israel e Irán, que ha incluido ataques militares, advertencias cruzadas y un aumento de la presión internacional sobre el programa nuclear iraní.
En ese contexto, el gobierno israelí intenta diferenciar entre el régimen iraní y la población del país, presentando su postura como un apoyo a la posibilidad de un cambio interno.
Analistas señalan que este tipo de mensajes también forman parte de una estrategia política y comunicacional, orientada a debilitar la legitimidad del liderazgo iraní y alentar fracturas dentro del sistema político de Teherán.
Pese a su insistencia en este discurso, Netanyahu también ha reconocido que no existe certeza de que el régimen iraní vaya a caer.
Según el propio primer ministro, Israel puede presionar y debilitar la estructura del poder iraní, pero el desenlace final dependerá de si la sociedad iraní decide movilizarse contra el sistema político vigente.
De esta manera, las declaraciones del 12 de marzo refuerzan una línea que ha repetido durante todo 2026: el cambio en Irán, si llega a producirse, será resultado de una decisión interna del pueblo iraní y no únicamente de la presión externa.
Desde las guerras de Irak y Afganistán, la idea de imponer un cambio de régimen desde el exterior es muy impopular en gran parte de Occidente.




