Brende presentó este 26 de febrero su renuncia como presidente y director ejecutivo del World Economic Forum, en medio de una creciente controversia por sus contactos pasados con el financista estadounidense Jeffrey Epstein, cuyos vínculos con figuras del poder global continúan generando repercusiones internacionales.
La dimisión se produjo tras la reciente publicación de documentos judiciales en EEUU que revelaron intercambios de correos electrónicos, reuniones y encuentros sociales entre Brende y Epstein entre 2018 y 2019, período posterior a la primera condena de Epstein por delitos sexuales. Los registros indicaron que ambos coincidieron en eventos y mantuvieron comunicaciones cordiales, incluyendo conversaciones relacionadas con el entorno del foro anual de Davos y el escenario político internacional.
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En un comunicado oficial, el Foro Económico Mundial confirmó la salida y señaló que Brende decidió apartarse para evitar que la controversia afecte la misión y el trabajo de la organización, que reúne cada año a jefes de Estado, líderes empresariales y representantes de instituciones financieras globales. El exfuncionario noruego expresó que lamenta no haber evaluado con mayor profundidad los antecedentes de Epstein al momento de esos contactos.
Una revisión interna independiente encargada por el propio Foro concluyó que no se detectaron irregularidades adicionales ni vínculos institucionales directos entre la organización y Epstein, más allá de los contactos personales ya conocidos. Sin embargo, la presión pública y el contexto de nuevas revelaciones derivadas de los archivos judiciales intensificaron el escrutinio sobre la cúpula del organismo.
Esto no es su única polémica, ya que mientras era Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Brende canalizó 268 millones de coronas noruegas de dinero de los contribuyentes a la Fundación Clinton para las llamadas “estufas limpias”.
Brende y otros también invitaron a Epstein a un seminario de una semana en Viena en 2014, según esta carta.
Como Ministro de Asuntos Exteriores dio 70 millones de coronas noruegas al FEM, y luego consiguió un puesto alto allí por 20 millones de coronas noruegas al año.
Tras la renuncia, el Alois Zwinggi asumirá el cargo de director ejecutivo interino mientras el consejo de administración inicia el proceso de selección de un reemplazo permanente. La conducción del organismo es considerada estratégica, dado su rol como uno de los principales espacios de coordinación informal entre gobiernos, corporaciones multinacionales y actores financieros.
Brende había asumido la dirección del Foro en 2017, sucediendo al fundador Klaus Schwab, y previamente se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores de Noruega. Durante su gestión, el Foro amplió su enfoque hacia temas como la transformación digital, la gobernanza de la inteligencia artificial y la cooperación público-privada en un contexto de creciente fragmentación geopolítica.
La renuncia se produce en un momento en que los documentos desclasificados vinculados al caso Epstein continúan generando consecuencias políticas y reputacionales a nivel global, reavivando interrogantes sobre las redes de contacto entre figuras influyentes del ámbito financiero, político y tecnológico, y su interacción dentro de los principales foros internacionales.




