Trump – Fe, vida y familia

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Trump adoptó posiciones sociales conservadoras, que recibieron mucho apoyo de las llamadas “mayorías silenciosas”. En un discurso frente al Faith & Freedom Coalition el 8 de junio de 2017 dijo:

Los burócratas creen que pueden dirigir nuestras vidas, rechazar nuestros valores y decirnos como tenemos que vivir, pero sabemos que son las familias y las iglesias y no los funcionarios del Estado, quien saben mejor como crear una comunidad fuerte y amorosa. Sabemos que son los padres, y no los burócratas, quienes saben mejor como educar a los hijos y crear una sociedad próspera. Y por encima de todo, sabemos algo más: que en Estados Unidos no adoramos al gobierno, adoramos a Dios. ¿Está claro? Adoramos a Dios.

Trump se ha pronunciado respecto al rol fundamental que desempeña la familia en el estilo de vida americano, y la importancia de su preservación:

Sabemos que la familia es la base del modo de la vida americano. El Gobierno no debe inmiscuirse en tu fe, ni decirte cómo vivir, qué decir, o cómo rezar’ (2016).

Trump demostró apegarse a los principios de libertad individual sobre los cuales se fundaron los Estados Unidos, dentro de los cuales se incluye la libertad de culto.

El Padre de Donald lo educó como hombre de negocios, su madre fue quien se encargó de educarlo en la fe. Donald declaró en 2011 al ser entrevistado por un canal cristiano: “Soy cristiano protestante, soy presbiteriano. He tenido una buena relación con el cristianismo. Creo que la religión es algo maravilloso. Creo que la mía es una maravillosa religión”. La pastora evangelista Paula White se convirtió en su consejera espiritual por casi 20 años.

De joven Donald se interesó por los discursos del predicador Norman Vincent Peale, autor del mega bestseller “El Poder del Pensamiento Positivo” un  libro de autoayuda.

Trump no es francmasón; no forma parte del Bohemian Grove; ni Skull & Bones; ni el Club Bilderberg; ni el Opus Dei; ni el KKK; ni la orden Jesuita; ni de “La Familia” cristiana de Doug Coe. Trump está fuera de todo ambiente sectario, y dogmático elitista. Su Dios no es Moloch, no es Baal, ni su profeta es Moisés, sino Jesucristo.

Tuvo ciertas discrepancias con el Papa Francisco promotor de la izquierda y el globalismo, en contraposición Donald visitó el santuario del Papa anticomunista Juan Pablo II.

En un discurso pronunciado luego de los disturbios de BLM (Black Lives Matter), Trump dijo:

Sabemos que la familia es el fundamento de la vida estadounidense. Reconocemos el derecho solemne y el deber moral de cada nación de asegurar sus fronteras. Recordamos que los gobiernos existen para proteger la seguridad y la felicidad de su propia gente. Una nación debe cuidar primero a sus propios ciudadanos.

Creemos en la igualdad de oportunidades,  igualdad de justicia y el trato igual a los ciudadanos de todas las razas, antecedentes, religiones y creencias. Cada niño de todo color, nacido o no nacido, está hecho a la imagen sagrada de Dios. Queremos un debate libre y abierto, no códigos de discurso y una “cultura de censura”. Aceptamos la tolerancia, no el prejuicio. Apoyamos a los valientes hombres y mujeres de las fuerzas del orden. Nunca aboliremos nuestra policía o nuestra gran Segunda Enmienda que nos da el derecho de mantener y portar armas. Creemos que a nuestros hijos se les debe enseñar a amar a su país, honrar su historia y respetar nuestra gran bandera estadounidense.

Trump se ha inclinado hacia la protección de la vida del niño por nacer, diciendo “los bebes son creación de dios y tienen derecho a nacer”, también afirmó “Los niños no nacidos nunca han tenido un defensor mayor en la Casa Blanca”

Por otro lado el 24 de enero del 2020 fue el primer presidente en sumarse a una marcha por la vida, realizada en Washington desde 1973. Ni Reagan, ni Bush habían osado hacerlo.

Impulsó el nombramiento de Jueces conservadores para la Suprema Corte de Justicia con los fines de revertir el aborto. En un tuit dijo «Como la mayoría de la gente sabe, y para aquellos que lo quisieran saber, soy decididamente provida, con las tres excepciones -violación, incesto y proteger la vida de la madre», destacando que es la misma postura que adoptó Ronald Reagan.

Con sus leyes patrióticas ha intentado mantener lejos de las instituciones y la educación Estatal el adoctrinamiento de ideologías progresistas en general (algo que desmanteló Joe Biden apenas ingresó a la Casa Blanca).

Quien crea que fue poco lo que hizo, debe saber que Trump no fue un dictador. Hizo lo que pudo, con lo que tenía y bajo la ley.

Muchos cristianos de su base electoral, por otro lado recuerdan con cariño el gesto que tuvo su presidente en momentos que el país estaba en llamas bajo el fuego y el saqueo de movimientos de izquierda radical ANTIFA y BLM (Black Lives Matter). Estos anarquistas woke pedían desfinanciar la policía, saqueaban comercios, y atacaban iglesias. En medio del caos tras 7 días consecutivos, el presidente salió de la Casa Blanca, condenó los saqueos como “vergonzosos”, cruzó la calle y se dirigió a la Iglesia de St. John en Washington; que está ubicada justo al frente de la Casa Blanca y se sacó una foto con la Biblia en la mano diciendo “Tenemos el país más grande del mundo, y mantendremos a Estados Unidos a salvo”

Todo un gesto, en un Occidente bajo ataque.

Por Theo Belok, analista geopolítico y escritor del libro “Trump contra el Globalismo”