A Border Guard helicopter and a Coast Guard patrol ship Turva seize the Fitburg vessel suspected of a subsea cable breach in the Gulf of Finland on 31 December 2025, in this handout picture obtained on January 1, 2026. Finnish authorities seized a vessel suspected of having breached the Elisa subsea cable between Helsinki and Tallinn. Two people have been arrested in the Gulf of Finland cable breach investigation, and two other people have been placed under a travel ban. Finnish Police/Handout via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. FINLAND OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN FINLAND.
Según Moscú, el contacto con la embarcación se perdió a las 15:00, hora de Moscú, del 7 de enero, sin que hasta el momento se haya informado oficialmente el paradero del buque ni la situación de su tripulación. El segundo buque, conocido como M/T Sofia, operaba en el Mar Caribe y también fue capturado. Ambos, alega el país norteamericano, violaban sus sanciones.
La captura del Marinera fue autorizada por una orden judicial que incluye a sus tripulantes, por lo que estos podrían ser trasladados a EEUU y procesados, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Las autoridades rusas remarcaron que el Marinera (Bella-1) había recibido autorización legal para navegar bajo bandera rusa el 24 de diciembre, en plena conformidad con el derecho internacional marítimo. Este punto es central en la controversia, ya que un buque con bandera estatal válida se encuentra bajo jurisdicción exclusiva de su Estado de pabellón en alta mar, lo que limita severamente las posibilidades de abordaje por terceros países.
Rusia ha emitido su primer comunicado tras el abordaje y la incautación esta mañana del petrolero de bandera rusa por parte de las Fuerzas Especiales estadounidenses en el Atlántico Norte. El Ministerio de Transporte ruso declara: «De conformidad con las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en alta mar y ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra buques debidamente registrados en la jurisdicción de otros Estados».
El petrolero fue incautado por EEUU a más de 300 kilómetros de la costa sur de Islandia, en el Atlántico Norte, según el sitio web de seguimiento de buques MarineTraffic. La Guardia Costera de EEUU intentó incautar el petrolero el mes pasado cuando se encontraba cerca de Venezuela, pero las fuerzas estadounidenses no pudieron abordarlo después de que el barco diera la vuelta y huyera.
El sitio muestra que el petrolero realizó un giro brusco hacia el sur aproximadamente en el momento en que surgieron los informes de su incautación.
EEUU continuó persiguiendo la embarcación mientras se dirigía hacia el noreste, y se desplegaron aviones de vigilancia P-8 estadounidenses desde la base de la RAF Mildenhall en Suffolk, Inglaterra, para vigilar el petrolero durante días antes de su incautación, mientras navegaba hacia el norte y pasaba la costa del Reino Unido, según datos de fuentes abiertas.
La Guardia Costera de EEUU no encontró resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación a bordo del petrolero de bandera rusa vinculado a Irán, Marinera (Bella 1), durante la operación de abordaje de esta mañana en el Atlántico Norte, dijo un funcionario al New York Times.
La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, celebró las incautaciones en una publicación en redes sociales, diciendo: “Los criminales del mundo están advertidos. Pueden correr, pero no pueden esconderse. Nunca cejaremos en nuestra misión de proteger al pueblo estadounidense e interrumpir la financiación del narcoterrorismo dondequiera que lo encontremos, punto”.
El buque había aparecido en el registro oficial de buques de Rusia con un nuevo nombre: Marinera (antes Bella-1). Rusia presentó una solicitud diplomática formal el mes pasado exigiendo que EEUU dejara de perseguir la embarcación.
Al reclamar la nacionalidad rusa, los aspectos legales de la incautación del petrolero podrían complicarse, pero dos fuentes familiarizadas con el asunto dijeron que la administración Trump no ha reconocido esa condición y considera que el buque es apátrida. Una postura de EEUU que es jurídicamente muy discutible y potencialmente ilegítima, pero no inédita. ¿Puede EEUU desconocer unilateralmente la bandera rusa? Desde el derecho internacional estricto NO debería. La nacionalidad de un buque la otorga el Estado de pabellón, no un tercer Estado. No existe en UNCLOS (United Nations Convention on the Law of the Sea) un mecanismo que permita a otro país anular unilateralmente una bandera estatal válida. Si Rusia reconoció el registro, el buque deja de ser apátrida.
En una reunión informativa con legisladores clave el lunes, Rubio dijo que EEUU creía que Rusia no podía simplemente reclamar el petrolero, según una fuente familiarizada con la reunión. Rubio abordó el asunto brevemente y no aclaró si el mensaje se transmitió directamente al gobierno ruso.
El caso se volvió aún más sensible luego de que EEUU afirmara que el buque estaba “vinculado a Irán”, un argumento que Washington utiliza con frecuencia para justificar operaciones de interdicción marítima. Sin embargo, ese señalamiento no implica que el buque sea iraní, ni que navegue bajo bandera de ese país, sino que podría estar relacionado —según la versión estadounidense— con carga, redes logísticas, estructuras financieras o patrones operativos asociados al comercio iraní sancionado.
El Bella-1 de bandera panameña fue sancionado por el Departamento del Tesoro de EEUU en 2024, acusado de formar parte de la red de transporte de crudo iraní destinado a financiar a la Guardia Revolucionaria y a Hezbollah. Según el registro oficial, la embarcación había operado previamente bajo diversas banderas, característica típica de la denominada «flota oscura»: buques que transportan petróleo de países sancionados mediante estructuras de propiedad opacas y sin seguros occidentales.
Desde el punto de vista jurídico internacional, este argumento resulta altamente controvertido. La mayoría de las sanciones contra Irán son de carácter unilateral, impuestas por EEUU y sus aliados, y no cuentan con un mandato general del Consejo de Seguridad de la ONU que habilite abordajes en aguas internacionales. En ausencia de piratería, tráfico ilícito universalmente reconocido o falta de nacionalidad del buque, la legalidad del abordaje queda en una zona gris.
De acuerdo con información surgida en diciembre, el Marinera ya se encontraba bajo seguimiento por parte de autoridades estadounidenses antes de regularizar su situación bajo bandera rusa. El cambio de pabellón, formalizado el 24 de diciembre, habría sido interpretado por Washington como una maniobra defensiva típica de buques que operan bajo presión sancionatoria, aun cuando dicha acción sea legal en términos formales. Este tipo de cambios —que suelen incluir también modificaciones de nombre y estructura societaria— activa alertas automáticas en los sistemas de vigilancia marítima occidentales.
Hasta el momento, EEUU no ha presentado pruebas públicas detalladas que respalden el presunto vínculo iraní del Marinera, ni ha explicado bajo qué marco jurídico específico se realizó el abordaje. Este silencio oficial refuerza la percepción de arbitrariedad, especialmente considerando que el incidente ocurrió en aguas internacionales y que el buque contaba con bandera rusa válida, lo que excluye el uso automático del denominado “derecho de visita”.
Para Moscú, el argumento del vínculo con Irán constituye una justificación ex post para una acción que considera una violación de la libertad de navegación. Para Washington, en cambio, la referencia a Irán eleva la gravedad del caso y permite enmarcar el abordaje dentro de su estrategia de interdicción económica y de seguridad marítima, aun asumiendo el costo diplomático.
También se observó actividad de aviones V-22 Osprey en el Reino Unido durante los últimos días, y los datos de vuelo parecen mostrar que realizaban misiones de entrenamiento en el este del Reino Unido desde la base aérea de Fairford. Además, se vieron dos aviones de ataque AC-130 llegando a la base de Mildenhall en el Reino Unido el domingo.
El Reino Unido brindó apoyo a EEUU, según el Ministerio de Defensa británico.
“Las Fuerzas Armadas del Reino Unido proporcionaron apoyo operativo planificado, incluyendo el uso de bases, a los activos militares estadounidenses que interceptaron el Bella 1 en el corredor entre el Reino Unido, Islandia y Groenlandia, tras una solicitud de asistencia de EEUU”, dijo el ministerio en un comunicado.
La combinación de bandera rusa, presunto vínculo iraní y ausencia de mandato multilateral convierte al caso en uno de los más polémicos de los últimos tiempos en materia de derecho marítimo.
El abordaje del Marinera nuevamente sienta un precedente inquietante para el comercio marítimo global y evidencia la erosión progresiva de consensos básicos sobre la libertad de navegación, en un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias y el uso cada vez más político del derecho internacional.




