The Rev. Roy Edward Campbell Jr.awaits the beginning of the 25th Annual Blue Mass held at St. Patrick's Catholic Church in Washington, D.C., May 7, 2019. CBP photo by Glenn Fawcett
El medio católico LifeSiteNews[1] informó sobre una homilía pronunciada por el obispo auxiliar de Washington, Roy E. Campbell Jr., durante una Misa celebrada en el contexto del Mes de la Historia Negra. En su intervención, el prelado estableció una comparación entre Dios y el acrónimo “DEI” (diversidad, equidad e inclusión), lo que generó fuertes críticas y acusaciones de blasfemia por parte de sectores católicos, mostrando una vez más y para sorpresa de nadie lo que es el modernismo religioso.
Ciertamente que el obispo jugó con la semejanza fonética entre el término latino Dei, que significa “de Dios”, y el acrónimo contemporáneo DEI, ampliamente utilizado en ámbitos académicos, corporativos y gubernamentales en Estados Unidos. Durante la homilía, afirmó que “Dei es DEI”, explicando que la diversidad, la equidad y la inclusión reflejarían atributos divinos. Sostuvo que la diversidad forma parte del plan creador de Dios, que la equidad expresa su justicia, y que la inclusión manifiesta su amor universal.
El obispo insistió en que la auténtica comprensión cristiana de estos conceptos no debe confundirse con interpretaciones ideológicas, aunque de hecho son creaciones ideológicas de los progresistas. El movimiento DEI está a todas luces vinculado a posturas culturales y políticas que contradicen las enseñanzas tradicionales de la Iglesia católica, especialmente en cuestiones relacionadas con la moral sexual, la identidad de género y la antropología cristiana.
La controversia surge en un contexto más amplio de debate dentro de la Iglesia en Estados Unidos respecto a la relación entre la doctrina católica y las corrientes culturales dominantes. Equiparar a Dios con un acrónimo asociado a políticas institucionales modernas implica reducir la trascendencia divina a categorías sociopolíticas. La analogía es por demás inapropiada e incluso irreverente, ya que introduce conceptos anticristianos en el ámbito de la teología.
Vale mencionar que salieron los defensores del obispo que sostienen que su intención habría sido subrayar la dimensión universal del amor de Dios y la dignidad intrínseca de toda persona humana, y eso es una tergiversación de los elementos que sí forman parte de la enseñanza católica. En este sentido, interpretan sus palabras como un recurso retórico destinado a conectar el mensaje evangélico con preocupaciones sociales actuales, particularmente en el marco de una celebración dedicada a la historia y la experiencia de la comunidad afroamericana.
No es un dato menor que dentro de la vida pastoral de la Archidiócesis of Washington, donde el obispo ejerce su ministerio, el uso del término DEI en ámbitos eclesiales continúa siendo objeto de debate. Algunos consideran que puede emplearse legítimamente si se redefine desde la doctrina católica; otros advierten que su carga ideológica lo hace problemático. Es decir, una Iglesia dividida doctrinal y políticamente. Esto es un ejemplo de las tensiones actuales entre el lenguaje teológico tradicional y las categorías culturales contemporáneas. La afirmación “Dei es DEI” es en verdad una equiparación inadecuada que diluye el desarrollo teológico tradicional en miras de coquetear con el progresismo actual.
[1] Fuente: https://www.lifesitenews.com/news/dc-bishop-equates-god-with-dei-in-blasphemous-comments-at-black-history-month-mass/?utm_source=featured-news&utm_campaign=usa




