La Dra. Jennifer Roback Morse, Ph.D., fundadora y presidenta del Instituto Ruth, sostuvo: “A pesar de las prohibiciones[1] en todo el mundo, las investigaciones demuestran que la terapia para la atracción no deseada hacia personas del mismo sexo ayuda a muchas personas. Incluso sin terapia, muchas personas en todo el mundo han experimentado cambios en sus patrones de atracción y comportamiento.”
El Dr. Paul Sullins, investigador asociado sénior del Instituto Ruth, publicó recientemente el artículo titulado «Diferencias de sexo en la eficacia percibida y los efectos psicosociales del cambio de orientación sexual asistido por terapia»[2]. El artículo publicado en Cureus por Donald P. Sullins analiza diferencias entre hombres y mujeres en la efectividad percibida y los efectos psicosociales de terapias orientadas al cambio de orientación sexual (SOCE), basándose en datos auto-reportados por participantes adultos que voluntariamente se sometieron a este tipo de intervenciones. Allí se sostiene que existen diferencias significativas por sexo, por cuanto las mujeres reportan una mayor reducción de la atracción hacia el mismo sexo (SSA) y una mayor percepción de eficacia del tratamiento en comparación con los hombres, en quienes los cambios son más limitados o menos consistentes. En cuanto a los efectos psicosociales, los resultados muestran una coexistencia de impactos positivos y negativos, aunque los participantes reportan con mayor frecuencia mejoras en áreas como autoestima, integración personal, depresión o ideación suicida, frente a un porcentaje menor que declara efectos adversos; en términos netos, el balance global aparece como positivo según los propios encuestados. El trabajo también sugiere que los cambios no implican necesariamente una transformación completa de la orientación, sino más bien modificaciones parciales en dimensiones como la conducta, la identidad o la intensidad de la atracción, lo cual introduce una distinción entre orientación, comportamiento y autoidentificación. Vale aclarar que el estudio se inscribe en un contexto de debate científico y social más amplio sobre la validez, eficacia y riesgos de estas terapias, destacando que los datos provienen de percepciones subjetivas y no de mediciones clínicas longitudinales controladas, lo que limita la generalización de los resultados. Lo que sí debe resaltarse es que la experiencia reportada de estas terapias es heterogénea, con diferencias de género relevantes y con una tendencia, según la muestra analizada, a percibir más beneficios que perjuicios.
Según Life Site News, el estudio arroja los siguientes datos:
- Todos los individuos de esta muestra habían reducido su comportamiento homosexual a «leve» o nulo.
- Aunque la mayoría buscó terapia de apoyo, el 41% cambió su comportamiento sexual con personas del mismo sexo sin recibir terapia de reorientación sexual.
- La terapia afectó de manera diferente a hombres y mujeres. Las mujeres tenían más probabilidades de experimentar una marcada disminución de la atracción hacia personas del mismo sexo que los hombres (88% frente a 39%).
- La terapia para cambiar la orientación sexual a veces proporciona alivio de otros problemas psicológicos preocupantes, sobre todo una reducción de la depresión en las mujeres y una reducción de las autolesiones en los hombres.
La Dra. Jennifer Roback Morse expresó al respecto lo siguiente: “Este nuevo estudio revisado por pares pone en duda las premisas en las que se basan los esfuerzos mundiales para regular las terapias que permiten el cambio y que, por lo tanto, podrían desaparecer. Actualmente, la ‘terapia de conversión’ está restringida o directamente prohibida en 27 estados de EE. UU. y en unos 30 países”.
[1] Fuente: https://ruthinstitute.org/counseling-freedom-for-all/
[2] Fuente: https://www.cureus.com/articles/461628-sex-differences-in-reported-effectiveness-and-psychosocial-effects-of-therapy-assisted-sexual-orientation-change#!/




