La sanción, detallada en las decisiones del 25 de marzo del Comité de Control, Ética y Disciplina, se refiere a incidentes ocurridos en el estadio Rajko Mitić, entre los que se incluyen fuegos artificiales (17.000 euros), lanzamiento de objetos (10.500 euros), bloqueo de pasillos (28.000 euros) y, sobre todo, una multa de 40.000 euros por «transmitir un mensaje inapropiado para un evento deportivo» y por desprestigiar al fútbol y a la UEFA.
La exhibición —un enorme tifo del grupo ultra Delije Sever— mostraba un imponente icono ortodoxo (representado como Jesucristo o San Simeón el Miróforo, en referencia a su festividad) junto a la pancarta «Que nuestra fe os lleve a la victoria». La UEFA lo consideró inapropiado, ya que infringía las normas sobre mensajes no deportivos, aunque en el informe oficial no aparece ningún detalle religioso explícito.
El Estrella Roja perdió 0-2 (1-2 en el global), quedando eliminado de la competición en medio de un ambiente electrizante. El tifo se hizo viral por su magnitud y devoción, provocando críticas por lo que se percibe como un doble rasero: los aficionados argumentan que las muestras de fe son castigadas mientras que otras quedan impunes.
El club puede apelar, pero la multa se mantiene, ya que la UEFA está endureciendo el control sobre las expresiones en los estadios. El orgullo serbio se topa con las normas europeas: el debate no ha hecho más que empezar.
Fotos impresionantes de la tribuna norte de aquella noche




