Justin Trudeau: El dictador rosa

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En épocas de pos-modernismo, ni los dictadores son como los de antes. La decadencia organizada por los gobiernos liberal-progresistas tienen su punto cúlmine en dictaduras solapadas, no menos letales para las libertades individuales, que las viejas dictaduras soviéticas.

Los nuevos tiranos no tienen la apariencia de los viejos déspotas comunistas, ni militares. Ahora tienen dos caras.  Engominados, con trajes y corbatas, perfumados, joviales, con modales delicados, envueltos en la falsa retórica de la tolerancia, banderitas rosas y multicolor. Su apariencia inofensiva los vuelve mucho mas peligrosos, ya que uno no puede percibirlos como fuente de un peligro, es difícil identificarlos como EL enemigo en casa. La hipocresía es una de sus armas predilectas. Pero sus rostros más siniestros se sienten en las restricciones crecientes a todas las libertades que creíamos aseguradas.

Refiriéndonos con propiedad, más que «dictador», el primer ministro canadiense se ha convertido en tirano, alguien que actúa no solo en su beneficio, sino contrapuesto a los intereses del pueblo. Junto al francés Emmanuel Macron, la alemana Angela Merkel, el argentino Alberto Fernandez y el español Pedro Sanchez, comparten ideología, así como lealtades a organizaciones, filántropos, bancos y poderes internacionalistas. Son títeres de la agenda globalista, gobiernos de ocupación.

Como agentes al servicio de intereses inconfesables, esperan agazapados en sus trincheras de poder destruyendo desde adentro la civilización Occidental y sus valores milenarios. Su misión es socavar progresivamente la soberanía de las naciones. Esperando que los cambios sociales o eventos «oportunos» les puedan brindar la posibilidad de ejercer el poder de manera totalmente arbitraria. Las constituciones y la democracia son pisoteadas con nuevas leyes, decretos y «emergencias sanitarias».

La hipocresía y la infiltración convierte a estos actores, en un arma letal. Los vicios se hacen evidentes en Justin Trudeau el primer ministro Canadiense miembro del Partido Liberal. Trudeau se ha mostrado como defensor de la democracia y la libertad. Pero hay registros de afirmaciones públicas donde él manifiesta admirar a regímenes comunistas como el Chino y el Cubano, siguiendo la línea de su padre.  En la práctica es donde demuestra sus inclinaciones totalitarias.

Tanto él, como los otros tiranos citados aprovecharon la excusa de la pandemia para instaurar su soñado régimen tiránico y distópico. Un mundo feliz para la camarilla del Foro Económico Mundial, Bill Gates, Soros y los Rockefeller.

Cierres que durarían un par de semanas, se extendieron por dos terroríficos años de pandemia mediática, fue la excusa perfecta para revelar su verdadera cara. Cierres masivos obligatorios, represión a disidentes, detenciones arbitrarias a ciudadanos pacíficos, intentos de establecer «campos de aislamiento», confiscaciones, bloqueos, censura. La lista continúa, coacción a todos los ciudadanos para cedieran sus cuerpos a una intervención génica con dudosas «vacunas» que no previnieron ni evitaron  contagios,  y la frutilla del postre: discriminación y segregación a los no vacunados, a quienes trató como parias, aboliendo todas sus libertades a través de  un «Pasaporte sanitario» obligatorio. La gente salió a las calles, 500 mil personas y 60 mil camiones protestaron contra estas medidas aberrantes y contrarias a los valores occidentales. El pase fue volteado en algunos lugares, pero la represión fue brutal, y se confiscaron cuentas bancarias de manera arbitraria, y sin orden judicial a los camioneros del «Convoy de la libertad«.

La revolución de los camioneros Canadienses del Convoy de la libertad amenazaba extenderse por todo el mundo con la etiqueta #FreedomConvoy, se inspiraron en el movimiento MAGA de estadounidenses seguidores de Trump. El expresidente norteamericano respaldó la protesta, al igual que el intelectual Jordan Peterson y el activista Pablo Muñoz Iturrieta, quien relató en tiempo real aquel acontecimiento histórico. Una medida de presión más fuerte que los millones de personas pacificas en las calles de Francia y otros países europeos, que se encontraron por la misma causa en los últimos meses.

Donald Trump y Justin Trudeau chocaron varias veces cuando el mandatario de rubia cabellera gobernaba su país. En una entrevista, declaró que el primer ministro canadiense tiene «doble cara», en otra oportunidad dijo que Justin era «falso» y «creo que es hipócrita».

El punto mas caliente de enfrentamiento devino luego que se divulgaran imágenes de video de los líderes progresistas riéndose de Trump, en una recepción en el Palacio de Buckingham. Durante su visita a Londres para participar por la cumbre de la OTAN, la prensa filtró una conversación grabada subrepticiamente durante un cóctel en el que estaban presentes Trudeau, el presidente francés Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson, y el holandés, Mark Rutte. En el video  todos se burlaban de Trump y de sus extensas e improvisadas entrevistas durante dos días.

Después, el presidente estadounidense anuló una rueda de prensa que tenía prevista y adelantó su regreso a Washington, ya que había logrado un acuerdo. Trump se quejó en Twitter: «La prensa con sus noticias falsas está haciendo lo que puede por menospreciar mi muy exitoso viaje a Londres por la OTAN. Me llevo muy bien con los líderes de la OTAN y les he obligado a pagar 130.000 millones más al año y 400.000 millones más en tres años, y EE.UU. no aumenta sus pagos. Respeto«.

Otro punto de discordia fue cuando Trudeau no asistió a la reunión trilateral EEUU-MEXICO-CANADA. El desplante fue un golpe bajo que afectó negativamente a todos los canadienses.

Luego de la toma del capitolio por manifestantes pro-Trump, disgustados por lo que consideraron un fraude electoral masivo en las elecciones presidenciales, el hipócrita dictador rosa Trudeau se pronunció al respecto: «Trump ‘incitó’ a manifestantes extremistas en el Capitolio de EE. UU» , «Lo que presenciamos fue un asalto a la democracia por parte de alborotadores violentos, incitados por el actual presidente y otros políticos”. Esto lo dice quien abolió la democracia y las libertades en su propio país.

Es oportuno recordar, que Donald Trump, se opuso a cierres económicos, se opuso al uso de mascarillas, y por sobre todo la no obligatoriedad de ningún mandato sanitario. La pandemia afectó negativamente su presidencia, los gobernadores demócratas actuaron como Trudeau, estableciendo dentro de Estados Unidos mini dictaduras. Los gobernadores republicanos MAGA por su lado, siguieron la linea de Trump, quienes debieron equilibrar entre una respuesta al desafío del C19, y la no violación de las libertades individuales.

Recientemente en Canadá, una fuente militar recomendó al intelectual Jordan Peterson que retirara su dinero de los bancos. Peterson dijo: “He estado en contacto con una fuente confiable dentro del ejército canadiense y hoy me dijo por correo electrónico que, si tenía algo de sentido común, sacara mi dinero de los bancos canadienses, porque la situación es mucho peor de lo que me han informado”.

Más de 210 cuentas fueron confiscadas, contaban con cifras superiores a 7 millones de dólares. Tampoco quedaron fuera de esta medida dictatorial-socialista el dinero recaudado legalmente en la campaña GiveSendGo, donde ciudadanos comunes podían ayudar a los camioneros que protestaban contra el pasaporte de vacunación y las restricciones. La confianza en el sistema bancario y las plataformas de crowdfunding se vieron socavadas con estas medidas que se suman al caos económico, ocasionado por 2 años de cierres y destrucción sistemática de pequeñas y medianas empresas.

Los pueblos han salido a las calles a decir basta. La batalla por la libertad es un trabajo continuo, bajar la guardia puede ser mortal.

Por Theo Belok autor de «Trump contra el globalismo» disponible en Amazon.