Lai había sido declarado culpable en diciembre de 2025 de conspirar para coludir con fuerzas extranjeras y de publicar material sedicioso. Además de Lai, otros ocho acusados, incluyendo seis exdirectivos y periodistas de su extinto diario Apple Daily y dos activistas, recibieron penas que van desde seis años y tres meses hasta diez años, según la sentencia dictada en la corte de West Kowloon. Los jueces calificaron a Lai como el “cerebro” detrás de las supuestas conspiraciones y le concedieron solo pequeñas reducciones por motivos de salud[1].
La familia y organizaciones de defensa de la libertad de prensa expresaron alarma: los hijos de Lai han calificado el fallo de “draconiano” y han advertido que, por su edad y sus problemas de salud, una condena de esta magnitud podría equivaler a una “sentencia de muerte”. Grupos como Human Rights Watch y Reporters Without Borders denunciaron la condena como una demostración de represión contra el periodismo independiente en Hong Kong.
Las autoridades de Hong Kong y portavoces oficiales defendieron la resolución. El jefe del Ejecutivo, John Lee, describió la sentencia como justificada y afirmó que demuestra que se ha hecho justicia; desde Pekín se calificó el proceso y la condena como legítimos y necesarios para salvaguardar la seguridad. Por su parte, gobiernos y organismos internacionales, incluidos representantes del Reino Unido y Estados Unidos y el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, han pedido, ante el deterioro de la salud de Lai, que se valore su liberación por motivos humanitarios.
La condena al católico fundador del influyente Apple Daily (cerrado en 2021 tras una oleada de detenciones y congelamiento de activos), es un punto de inflexión que subraya la erosión de la libertad de prensa y la autonomía judicial en la ciudad desde la promulgación de la ley de seguridad en 2020. Defensores de los derechos humanos advierten que la sentencia podría acentuar las tensiones diplomáticas entre China y países occidentales preocupados por la protección de libertades fundamentales en Hong Kong.
Bien se ha marcado: “Desde su celda de alta seguridad, Jimmy Lai ha transformado su aislamiento en una especie de retiro espiritual. Según sus allegados, pasa los días leyendo la Biblia, rezando el rosario y estudiando la vida de los santos. Sus lecturas, en particular las obras de san Juan de la Cruz, no son casuales: hablan de la «noche oscura del alma» y de la libertad interior que las cadenas no pueden aprisionar. «Ya no pienso en la comida ni en los placeres que antes me gustaban. Me olvido de mí mismo para pensar en Dios y cargar la Cruz con Él», escribió recientemente en una correspondencia difundida por medios católicos. Una serenidad que irrita al poder de los «mandarines rojos» de Pekín, porque escapa a su control ideológico. Al apoyarse en una autoridad trascendente, Lai relativiza el poder absoluto del Partido Comunista Chino, convirtiendo su prisión en un lugar de testimonio cristiano.”[2]
[1]Fuente: https://apnews.com/article/hong-kong-jimmy-lai-sentencing-apple-daily-1c3baaedf2abe7710f149c55ce4111d9
[2] Fuente: https://fsspx.news/es/news/veinte-anos-prision-para-jimmy-lai-una-pena-muerte-que-oculta-su-nombre-57163




