El proceso es inconsistente y a veces incluye tasas, principalmente para buques de alto valor como los petroleros y gaseros, lo que evidencia el creciente control de Teherán sobre esta ruta comercial clave.
El tráfico marítimo sigue siendo limitado principalmente a buques vinculados a Irán o China que navegan cerca de la costa iraní. Si bien Irán afirma que el estrecho permanece abierto, se ha impedido el paso a los buques que no cumplen con las normas.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi declaró: «A algunos países que consideramos amigos, les hemos permitido el paso por el Estrecho de Ormuz; permitimos el paso a China, Rusia, India, Irak y Pakistán. EEUU no logró alcanzar sus objetivos bélicos, que incluían una victoria rápida y un cambio de régimen. El enemigo debe aprender la lección para que no se atreva a atacar de nuevo».
El 22 de marzo, Araghchi había dicho que: «El Estrecho de Ormuz no está cerrado. Los barcos dudan porque las aseguradoras temen la guerra que ustedes iniciaron, no Irán. Ninguna aseguradora, ni ningún iraní, se dejará influir por más amenazas. Intenten respetar la libertad de navegación. La libertad de comercio no puede existir sin ella. Respeten ambas, o no esperen ninguna».
– Strait of Hormuz is not closed. Ships hesitate because insurers fear the war of choice you initiated—not Iran
– No insurer—and no Iranian—will be swayed by more threats. Try respect
– Freedom of Navigation cannot exist without Freedom of Trade. Respect both—or expect neither
— Seyed Abbas Araghchi (@araghchi) March 22, 2026
Según un comunicado publicado en el canal de Telegram del Ministro de Asuntos Exteriores iraní, que detalla una conversación con su homólogo chino, los buques de EEUU, Israel y todas las naciones involucradas en ataques contra Irán no podrán transitar por el Estrecho de Ormuz. Al parecer, se permite el paso a los demás buques, siempre que coordinen su tráfico con las autoridades iraníes. Esto coincide con los pocos tránsitos observados por el estrecho en las últimas semanas.
Las tensiones persisten a pesar de la presión estadounidense, incluidas las iniciativas de Donald Trump para impulsar la reapertura. La crisis está afectando gravemente a las economías asiáticas, especialmente a la India, que se enfrenta a la escasez de combustible, mientras que China, un importante comprador de petróleo iraní, ha cuestionado la legitimidad de las tasas de tránsito.
Por su parte, Bahréin ha presentado el 23 de marzo un proyecto de resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU que permitiría a los países comprometerse voluntariamente a formar una coalición naval para garantizar el paso de los buques por el estrecho de Ormuz. Es probable que China y Rusia veten la medida. Según el borrador: “El Consejo de Seguridad autoriza a los Estados Miembros, actuando a nivel nacional o mediante asociaciones navales multinacionales voluntarias, de las cuales se haya notificado previamente al Consejo de Seguridad, a utilizar todos los medios necesarios, en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores, incluso dentro de las aguas territoriales de los Estados ribereños situados dentro o que limitan con el estrecho de Ormuz, para garantizar el paso en tránsito y para reprimir, neutralizar y disuadir los intentos de cerrar, obstruir o interferir de cualquier otro modo con la navegación internacional a través del estrecho de Ormuz, hasta que el Consejo decida lo contrario”.
El Embajador de los EAU en EEUU declaró que: «Es necesario hacer más para eliminar las amenazas iraníes; estamos listos para unirnos a una iniciativa internacional para reabrir el Estrecho de Ormuz».
Funcionarios estadounidenses han declarado a CBS News que existen al menos una docena de minas submarinas, que se cree que son minas lapa Maham 3 y Maham 7 de fabricación iraní, dispersas actualmente por todo el Estrecho de Ormuz.
El 23 de marzo, al preguntársele quién controlaría el Estrecho de Ormuz tras un posible acuerdo de paz con Irán, el Presidente Trump declaró: «Sería controlado conjuntamente. Tal vez yo. Tal vez yo. Yo y el ayatolá, sea quien sea el ayatolá, sea quien sea el próximo ayatolá».
Anteriormente, al preguntársele qué pensaba de la declaración del Ministro de Relaciones Exteriores de Irán el día 22 de marzo, quien afirmó que Irán no se dejaría influir por las amenazas después de que el Presidente Trump dijera que EEUU atacaría las centrales eléctricas iraníes si el Estrecho de Ormuz no se reabría en 48 horas, Trump le dijo a NewsNation: “Ok, veamos si tiene razón o no”. Pero a pesar de ello, Trump no ha cumplido su amenaza de 48 hs.
Una de las nuevas demandas de Irán incluye establecer un nuevo marco para el Estrecho de Ormuz que le permita cobrar tasas a los buques que transitan por allí y el reconocimiento internacional de su autoridad sobre el mismo.
Según la agencia de noticias Tasnim, afiliada a la Guardia Revolucionaria Islámica, que cita una fuente militar, cualquier acción militar estadounidense contra la isla iraní de Kharg podría desencadenar una escalada generalizada, que incluiría la alteración de la seguridad en el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, así como nuevos ataques contra instalaciones energéticas regionales.
Según un informe del Washington Post, 4.500 marineros e infantes de marina estadounidenses se dirigen a Oriente Medio en preparación para una batalla por el control del Estrecho de Ormuz y las instalaciones energéticas clave.
Según la fuente, si Washington cumple sus amenazas de invadir el estratégico centro petrolero, Irán respondería con medidas «sin precedentes» en comparación con los acontecimientos de las últimas tres semanas de conflicto.
La fuente advirtió que atacar otras vías marítimas críticas, incluidos el estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo, es una de las opciones que barajan Irán y sus fuerzas aliadas, lo que sugiere que la confrontación podría extenderse mucho más allá del Estrecho de Ormuz.
Según la fuente, un ataque contra Kharg podría interrumpir temporalmente la producción petrolera de Irán y desencadenar represalias contra la infraestructura energética de toda la región, lo que aumentaría los riesgos para los mercados mundiales.
También afirmó que las fuerzas estadounidenses serían incapaces de asegurar la isla en caso de ataque y podrían sufrir pérdidas «sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial», lo que subraya la posible magnitud de la escalada.
Irán está reforzando las defensas de la isla de Kharg para protegerse de un posible ataque terrestre estadounidense, según fuentes de CNN. Refuerzos que incluyen fortificaciones con minas y defensas aéreas. La isla procesa aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo crudo de Irán.
Funcionarios estadounidenses advierten de los altos riesgos, incluyendo un elevado número de bajas, debido a las defensas escalonadas y al reciente despliegue de misiles portátiles antiaéreos (MANPADS) y minas antitanque iraníes.
Otras de las opciones de represalias contra países de la región que se unan a una campaña militar y que afecte sus estructuras civiles energéticas o las propias plantas desalinizadoras, es responder en igual medida atacando las plantas de otros países. Un ataque coordinado y países enteros se quedan sin agua de la noche a la mañana.




