El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) emitió una respuesta directa a las recientes declaraciones del presidente Trump (incluida su publicación en Truth Social amenazando con “muerte, fuego y furia” si Irán interrumpe el flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, y sus comentarios que enmarcan la guerra como llegando a su fin “muy pronto” o “una excursión de corto plazo”).
Irán comunicó que algunos países árabes o europeos podrían tener “plena autoridad y libertad” para transitar por el estrecho si expulsaban embajadores de EEUU o Israel, lo que mostraba que Irán pretendía usar el estrecho como herramienta de presión geopolítica.
En otras palabras, Irán intenta condicionar el acceso a una de las rutas marítimas más importantes del planeta a decisiones diplomáticas contra Washington y Tel Aviv.
El CGRI declaró: “Somos nosotros quienes determinaremos el fin de la guerra”.
El portavoz, general de brigada, veterano de la guerra Irán-Irak y profesor en la Universidad Imam Hossein vinculada al CGRI, Ali Mohammad Naeini (o figuras similares del CGRI), calificó las afirmaciones de Trump de «mentiras» e intentos de «fabricar logros militares» tras «derrotas humillantes», afirmando que las fuerzas armadas iraníes «continúan la guerra con pleno poder».
En sus declaraciones dirigidas al presidente estadounidense Donald Trump, Naeini afirmó en esencia que: La respuesta militar de Irán dejó a Trump “confundido e indefenso”.
Esto marca una afirmación audaz del dominio del CGRI, especialmente notable después de la muerte del ex líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei (finales de febrero) y el nombramiento de Mojtaba Khamenei como sucesor; algunos analistas señalan que indica que los militares (CGRI) hablan cada vez más «como el Estado» en lugar de meramente en nombre de éste.
Esto contradice directamente el cronograma optimista de Trump (por ejemplo, “muy adelantado respecto de lo previsto”, “prácticamente completo”) y sus advertencias sobre una escalada.
El problema de Trump y sus declaraciones tienen una relación directa con EEUU y el precio de la gasolina, ya que es un tema político muy sensible. Cuando el combustible sube el gobierno recibe críticas, baja la aprobación presidencial y se vuelve un problema electoral en un año de elecciones de medio término.
Por eso muchos presidentes —incluido Trump— han reaccionado públicamente cuando el petróleo sube demasiado.
Aunque EEUU hoy produce mucho petróleo (gracias al shale oil), el precio mundial sigue determinándose en mercados globales. Es decir que incluso si EEUU produce mucho, pero el Golfo Pérsico entra en crisis, el precio sube igual.
Desde el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmaron que: ‘Nuestras fuerzas armadas están esperando la entrada de la Marina de EEUU en el Estrecho de Ormuz y la llegada del portaaviones Gerald Ford’.
El Estrecho de Ormuz es extremadamente estrecho (unos 33 km en su punto más angosto), lo que lo convierte en un lugar donde Irán podría usar tácticas asimétricas: minas navales, misiles costeros, drones y enjambres de lanchas rápidas.




