En una entrevista exclusiva con nuestro medio, la presidente del Partido Acción Nacional (PAN) y referente del activismo social, Ema Riquelme, lanzó duras críticas contra lo que denomina una «colonización ideológica» y llamó a una resistencia soberana frente a agendas internacionales.
Con una trayectoria que abarca desde la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) y el Centro Autismo Paraguay, hasta su rol como empresaria y activista, su discurso se ha consolidado como uno de los más firmes dentro del sector conservador y patriota del país. Riquelme analizó el escenario político actual, situando la «batalla cultural» como el eje central de la supervivencia paraguaya.
Para Riquelme, Paraguay se encuentra en un punto de inflexión. Lejos de considerar la batalla cultural como un debate académico, la define como una «línea de defensa nacional». Según la líder del PAN, el país enfrenta un proceso de ingeniería social financiado por intereses extranjeros que buscan desarraigar al pueblo de su historia y su fe.
«La batalla cultural es la defensa de la vida, de la familia natural, de la verdad biológica y de la soberanía espiritual y moral de nuestra Nación, frente a una agenda que no surge de nuestro pueblo», afirmó Riquelme con contundencia.
La entrevistada sostiene que lo que hoy se vende bajo las etiquetas de «progreso» o «modernización» es, en realidad, un intento de «homogeneizar, debilitar y someter a las naciones», rompiendo el vínculo generacional que sostiene la identidad paraguaya.
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista fue el rol de las instituciones educativas y los medios de comunicación hegemónicos. Riquelme denunció que estos sectores operan como el «brazo cultural» de un proyecto de poder transnacional que utiliza el lenguaje y la censura como armas de control.
Para la activista, el cambio ha sido drástico: «Ya no informan: programan. Ya no educan: adoctrinan». Según su visión, desde las aulas se busca quebrar la autoridad familiar para confundir a los niños, mientras que los medios estigmatizan cualquier defensa de los valores tradicionales tildándola de intolerancia.
«Quien controla la educación y el relato, controla el futuro», sentenció.
Riquelme advierte que Paraguay no es un caso aislado. Existe, según su análisis, una arquitectura regional de ONGs y fundaciones que replican los mismos marcos legales y consignas en distintos países de América Latina. Esta uniformidad es, para ella, la prueba de que se trata de una «colonización ideológica organizada» que busca ocupar las conciencias.
Bajo esta premisa, la política tradicional queda en segundo plano frente a la cultura. Riquelme es clara al respecto: «Las leyes no caen del cielo: se incuban culturalmente. Y quien gana la cultura, manda».
Al cierre del diálogo, Ema Riquelme dejó un mensaje dirigido no solo a los paraguayos, sino a toda la región. Instó a los pueblos latinoamericanos a «despertar» y rechazar los manuales ideológicos ajenos, reivindicando que defender la identidad propia no es un acto de extremismo, sino de legítima defensa.
«Callar por miedo a la estigmatización es entrega. La batalla cultural no es odio: es amor intransigente por lo nuestro. En esta batalla no hay neutralidad: o se resiste, o se colabora», concluyó.




