La venta fue anunciada oficialmente mientras el presidente Donald Trump daba un mensaje televisado a la nación, aunque no centró su discurso en política exterior ni mencionó directamente a China o Taiwán.
En un movimiento que eleva las tensiones en el Indo‑Pacífico, el gobierno de EEUU autorizó el mayor paquete de armas en la historia de las relaciones militares entre Washington y la isla. La decisión fue anunciada esta semana por la administración del presidente Donald Trump y debe ahora pasar por un período de revisión en el Congreso estadounidense antes de concretarse formalmente.
El paquete, que incluye múltiples sistemas de defensa y equipos de ataque, está diseñado para fortalecer las capacidades de autodefensa de Taiwán frente a las crecientes presiones militares de China. Entre los elementos que componen la oferta figuran sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS), obuses autopropulsados, misiles tácticos ATACMS de mediano alcance, drones tipo loitering munition, misiles antitanque Javelin y TOW, así como software militar y repuestos para equipos existentes.
Según fuentes oficiales, la administración estadounidense sostiene que esta venta refuerza los intereses de seguridad de EEUU y ayuda a Taiwán a modernizar sus fuerzas armadas en el marco de una estrategia de defensa asimétrica, que prioriza sistemas móviles y difíciles de neutralizar. El anuncio coincidió con un mensaje televisado del presidente Trump, en el que abordó otros temas de política interna, pero no se centró específicamente en la cuestión de Taiwán o China.
El gobierno de Taiwán expresó públicamente su gratitud por el apoyo de Washington, subrayando su compromiso con las reformas de defensa y la resiliencia nacional ante las amenazas de Beijing. La isla ha venido incrementando su presupuesto de defensa y ya había propuesto partidas adicionales para fortalecer sus capacidades militares, en un contexto de intensificación de las actividades chinas cerca del estrecho que separa ambas costas.
Por su parte, China reaccionó con firme condena ante la noticia. El gobierno de Pekín considera que cualquier venta de armas de EEUU a Taiwán viola el principio de “Una sola China”, que reconoce a Taiwán como parte del territorio chino, y ha advertido que tales operaciones interfieren en sus asuntos internos, socavan la soberanía y amenazan la estabilidad regional. Funcionarios chinos han instado a Washington a cancelar la venta y han señalado que tomarán “medidas necesarias” para defender sus intereses, aunque no han detallado acciones específicas.
El anuncio se produce en un momento de tensión sostenida entre EEUU y China por diversos temas geopolíticos y económicos, incluidos los aranceles comerciales y la situación en el estrecho de Taiwán. A pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales, la política estadounidense se basa en leyes como el Taiwan Relations Act, que obliga a Washington a proporcionar a la isla los medios para su defensa.
Mientras el paquete de armas sigue el proceso de notificación al Congreso — donde legisladores tendrán un periodo para revisar o bloquear la venta—, expertos alertan que la decisión podría agudizar las fricciones entre las principales potencias y reconfigurar dinámicas de seguridad en Asia‑Pacífico, en un contexto donde Taiwán busca equilibrar su defensa con la necesidad de evitar una escalada militar abierta.




