Tras el estreno del episodio 7 de la quinta temporada, titulado “The Bridge” —parte del Volume 2 estrenado en Netflix durante Navidad 2025—, la audiencia reaccionó con una ola de críticas que ha transformado la percepción de esta entrega entre parte de los fans y ha generado un intenso debate en redes y plataformas especializadas.
El foco de la discusión fue la escena en la que Will Byers, interpretado por Noah Schnapp, finalmente se abre sobre su sexualidad y se declara gay delante de sus amigos y familia. Aunque la serie había insinuado su orientación en temporadas anteriores, este momento explícito fue ubicado narrativamente en medio de la tensión por la batalla final contra el villano Vecna, algo que muchos espectadores consideraron un giro abrupto o mal colocado en el ritmo de la historia.
La respuesta del público fue inmediata y polarizada. “Review bombing” (bombardeo de reseñas negativas) se convirtió en tendencia: el puntaje de audiencia en sitios como Rotten Tomatoes cayó drásticamente, situándose alrededor del 56% —muy por debajo de temporadas anteriores— y el episodio The Bridge obtuvo una de las puntuaciones más bajas de toda la serie en IMDb.
Buena parte de las reseñas negativas se centraron en acusaciones de que la escena era “forzada”, “cringe” o parte de una agenda que algunos críticos calificaron de “woke” o excesivamente política, en lugar de integrada orgánicamente en la trama principal. Algunos comentarios en redes sociales incluso acusaron al guion de priorizar mensajes sociales por encima de la coherencia narrativa o del suspenso característico de la serie.
Un elemento particular de la controversia fue la percepción de que algunos espectadores no habían visto completamente el episodio antes de calificarlo, ya que muchas críticas parecían centrarse exclusivamente en la revelación de Will o en el hecho de no ver un desenlace romántico entre él y Mike Wheeler (novio de Jane Hopper/Eleven), una pareja que parte de la comunidad de fans esperaba desde hace tiempo.
Sin embargo, no toda la reacción ha sido negativa. Muchos fans defendieron el arco de Will, señalando que su revelación no es una sorpresa repentina, sino una progresión de un personaje cuya orientación ya se había insinuado desde temporadas anteriores y que refleja un desarrollo emocional profundo en un contexto difícil como el de los años 80.
Además, el propio Noah Schnapp —quien contó que se emocionó al leer el guion y que incluso lloró durante la lectura de la escena— ha defendido la importancia de darle voz a esta parte de la historia, subrayando el valor de la representación y la sensibilidad con la que se abordó la situación.
La discusión también se volvió un espejo de debates más amplios sobre cómo las grandes franquicias de entretenimiento manejan temas de identidad y diversidad hoy en día. Parte de la audiencia ve la historia de Will como una oportunidad de visibilizar experiencias reales, mientras otros argumentan que la ejecución en el contexto de un clímax narrativo podría haberse trabajado de otra forma.
La escena en la que Will Byers se declara gay en Stranger Things no solo ha generado críticas técnicas o narrativas, sino que se ha convertido en un punto de choque cultural entre distintos sectores de la audiencia. Al acercarse el final de la serie con el episodio conclusivo programado para el 31 de diciembre de 2025, el debate en torno a esta revelación sigue vivo y ha influido en cómo se percibe el legado de una de las series más seguidas de Netflix.




