El 20 de marzo, el Ejército anunció, mediante una revisión del Reglamento del Ejército 601-210, que la edad máxima para alistarse es de 42 años, con vigencia a partir del 20 de abril. Anteriormente, la edad máxima para alistarse en el Ejército Regular, la Guardia Nacional del Ejército y la Reserva del Ejército era de 35 años. La edad mínima se mantiene en 18 años, o 17 con permiso de los padres.
La normativa revisada también permite que los reclutas se alisten si tienen una sola condena por posesión de marihuana o posesión de parafernalia de drogas, sin necesidad de una exención.
Según Stars and Stripes, un portavoz del Ejército afirmó que la política pretende alinear el servicio con los estándares del Departamento de Defensa.
La edad mínima de alistamiento en el Ejército ahora coincide con la de otras fuerzas armadas, incluyendo la Fuerza Aérea, la Fuerza Espacial y la Guardia Costera. Tanto la Fuerza Aérea como la Fuerza Espacial aumentaron su límite de edad en 2023, según Air Force Times. La Armada lo modificó a 41 años en 2022, mientras que el Cuerpo de Marines se mantiene en 28, según Navy Times. Cada rama tiene el mismo límite mínimo de edad.
Esta es la segunda vez en 20 años que el Ejército eleva la edad mínima de alistamiento a 42 años. En 2006, esta rama militar aumentó la edad a 40 y luego a 42, según The New York Times. En aquel entonces, EEUU participaba en la guerra de Irak y la guerra de Afganistán. El límite de edad volvió a ser de 35 años en 2016, según Stars and Stripes.
Desde hace años, el Ejército de los EEUU viene teniendo dificultades para alcanzar sus metas de reclutamiento por diversos factores:
-Menor cantidad de jóvenes aptos físicamente
-Caída del interés en carreras militares
-Competencia con el sector privado
Subir la edad amplía el “pool” de candidatos sin tocar otros estándares más sensibles.
Con esta medida EEUU se está adaptando a un escenario de guerra más exigente y evita medidas más drásticas (como reinstaurar el servicio militar obligatorio), manteniendo la narrativa de “fuerza voluntaria”, pero ampliando márgenes y pensando en múltiples escenarios (Irán, China, Rusia, etc.).
EEUU parece estar en preparación para un tipo de guerra más prolongada, distribuida y demandante en recursos humanos.




