El chapetour de Lali – Fuerte crítica

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La «cantante» y actriz argentina Lali Espósito ampliamente promocionada por el aparato mediático progresita, ha comenzado una gira llamada «Disciplina tour» renombrado informalmente «El ChapeTour» por las características del mismo. En éste, Lali pasa su tiempo en el escenario entre canciones y besos hot en la boca a bailarines, famosos, fans, ya sean hombres o mujeres.

Lali, hace rato es la elegida por los ideólogos de género globalistas para promover conductas e ideologías de subordinación progresistas.

Comenzó su carrera con la productora globalista Cris Morena, en novelas como Chiquititas, Floricienta y Casi Ángeles. Un veneno potente dirigido a moldear las mentes de niños ingenuos.

La actriz creció y el target de su público también.

Hoy es una amplia promotora de aborto, el asesinato prenatal, el odio contra el hombre, el liberalismo sexual LGBT, la normalización de la homosexualidad son sus banderas predilectas. Es evidentemente parte de la nueva izquierda.

Es decir ella es funcional al Sistema hegemónico que viene destruyendo nuestra sociedad y la juventud desde hace ya un tiempo. Agita ideologías extranjeras que vienen de las usinas contraculturales de Estados Unidos.

Como influencer y famosa constituye un ejemplo lamentable para millones de jóvenes que imitan irreflexivamente a su ídolo mediático.

La misma noche que besó en la boca al autodeclarado gay Santiago Maratea  (como parte de una promesa para juntar un dinero para reconstruir el Hotel Gondolín para mujeres Trans), Lali besó en la boca también a la cantante «Cazzu» que se hizo presente en el show para cantar “Ladrón”, como también lo habían hecho la actriz China Suárez  en Uruguay y Nati Jota en Santa Fe. En el ChapeTour Lali besa eroticamente a sus bailarines hombres y mujeres por igual, e incluye tocamientos corporales.

Es un espectáculo grotesco de prostitución visual, donde a cambio de promover conductas LGBT-bisexuales la prensa aplaude, aumentando su fama y dinero. Eso es prostitución. En pocas palabras, si vendes los ideales que el sistema quiere, el aparato mediático del Sistema te aplaude te da fama y dinero. Si vas contra sus antivalores te cancelan, te denuncian, te persiguen y censuran.

Las masas -en su mayoría- siempre volubles, consumen e imitan irreflexivamente lo que se vende, son un sujeto pasivo. El espíritu crítico fue abolido hace mucho tiempo ya.

Las discográficas, y los que financian a esta actriz son los mismos que en Estados Unidos utilizaron las mismas técnicas para corromper las juventudes allí en el primer mundo.

Lali, para no ser una fracasada debió vender su alma a la moda impuesta, a los fines de tener un momento de fama artificial, cumple el papel que le mandan sus controladores, como una marioneta.

El ChapeTour no es nada original. Ya en el 2003 las cantantes Pop estadounidenses Britney Spears y Madonna se besaron fogosamente frente a millones de televidentes. Britney vestida de novia de blanco y Madonna vestida de hombre, luego vino el beso a Cristina Aguilera y se hizo tendencia en los shows. La novedad de los besos lésbicos en pantalla fueron los primeros pasos para «normalizar» y promover masivamente el lesbofeminismo.

En ese entonces era una novedad polémica, se «rompía el tabu». Lejos de criticar, la prensa liberal aplaudía y llamaba a la tolerancia. Desde entonces, el contenido LGBT en las pantallas que era dirigido a esas minorías, fue impuesto a las mayorías. No se critica aquí la elección sexual, que cada quien en su intimidad practique sino el adoctrinamiento, la propaganda visiblemente intencionada e ideologizada.

La generación unicornio multicolor no sale de la nada, fue creada por los ingenieros sociales neosocialistas.

Hoy en día Netflix y Hollywood (y hasta Disney) se han convertido en propagandistas y adoctrinadores LGBT-Queer. Esa influencia se suma a los nuevos movimientos políticos ya nombrados, impulsados por la Fundación Rockefeller y la ultraliberal Fundación Open Society.

El resultado: juventudes confundidas, masivamente autopercibidas bisexuales, imitando sus ídolos e influencers en su vida doméstica, un clima donde la heterosexualidad «es opresiva» y criticada virulentamente, al igual que la paternidad, la maternidad y la fidelidad.

Los globalistas que monopolizan el aparato cultural, promueven estas ideas antinatalistas para reducir la población y debilitar las juventudes para poderlas así «resetear» mejor, quitándoles toda idea de trascendencia y vínculos sanos de respeto y autorespeto.

El Estado no solo que no protege el tejido social, la familia y las juventudes como debería, sino que hoy por hoy, es uno más promoviendo esta batería de ideologías progre-globalistas pero de manera coercitiva. Las escuelas públicas y privadas se han vuelto centros de adoctrinamiento de la izquierda radical.

Los partidos políticos, por izquierda y derecha venden el mismo libreto ideológico. Es una dictadura progresista socialdemócrata.

Ya pasó el tiempo de quedarse callados en silencio. Hay jóvenes que también de una manera crítica condenan estos espectáculos bizarros, obteniendo respaldo popular. Como fue el caso de una usuaria de Twitter que fue apoyada por el actor Esteban Lamothe, al darle me gusta a su mensaje. “Me van a cancelar, pero me da mucho cringe que Lali se chuponee a todo lo que camina en sus shows”. El mensaje crítico tuvo más de tres mil retweets y casi 50 mil likes-. Demostrando que hay mucha gente inconforme con lo que vende el sistema.

Salir de este caos, depende de que las criticas de condena se puedan oir cada vez más fuerte. Como así también que se puedan generar alternativas políticas y legales que resguarden la familia y los valores como núcleo de una sociedad fuerte.

Por Theo Belok escritor de «Trump contra el Globalismo».