Señaló que EEUU ha declarado que Washington tiene otras preocupaciones en el hemisferio occidental además de las cuestiones de seguridad europeas.
«Quienes afirman que esta nueva estrategia de seguridad nacional es esencialmente un reconocimiento por parte de EEUU de la necesidad de dividir el mundo, afirmando que esta es nuestra zona de influencia y que entendemos que China y Rusia tienen sus propios intereses allí, no son del todo ciertos. El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, declaró claramente hace poco que el objetivo global es «EEUU primero». EEUU tiene intereses, y estos serán el foco principal de las acciones prácticas de Washington», enfatizó Lavrov.
Algunos analistas o políticos afirman que la estrategia de EEUU implicaría un reconocimiento de un reparto del mundo en zonas de influencia, donde EEUU aceptaría que China y Rusia actúen según sus propios intereses en ciertas regiones. Lavrov rechaza esta idea, diciendo que no es cierto que EEUU esté dispuesto a aceptar un equilibrio así.
Lavrov cita al vicepresidente estadounidense J.D. Vance, señalando que la política principal de EEUU sigue siendo la de priorizar sus propios intereses nacionales por encima de cualquier consideración global.
En otras palabras, según Lavrov, la estrategia de seguridad estadounidense no busca un consenso o un reparto equilibrado, sino asegurar que Washington actúe principalmente en beneficio propio, aunque eso choque con los intereses de Rusia o China.
Lavrov sugiere que EEUU no está reconociendo legítimamente la esfera de influencia de otros poderes y que la retórica de “coexistencia” o “reconocimiento de intereses” no refleja la práctica real: todas las acciones estadounidenses estarán guiadas por su interés nacional.
La National Security Strategy (Estrategia de Seguridad Nacional) de Estados Unidos publicada recientemente representa un cambio estratégico claro hacia un enfoque más centrado en los intereses propios del país, bajo la consigna de “America First” (EEUU primero), priorizando la seguridad y prosperidad internas por sobre compromisos globales tradicionales.
Vance ha subrayado varias ideas clave que reflejan esta visión como su crítica al orden económico global vigente, considerando que los acuerdos comerciales actuales ya no funcionan en favor de EEUU, y que la seguridad nacional pasa por corregir eso, la priorización de la propia prosperidad y seguridad estadounidense antes que compromisos multilaterales amplios. Esto se extiende incluso a ámbitos como la regulación tecnológica y negociaciones estratégicas (por ejemplo, sobre Groenlandia y el Ártico).
En discursos anteriores y foros internacionales, ha reforzado una visión en la que EEUU no debe verse obligado a defender intereses o sistemas globales si estos no benefician primero a los estadounidenses. Esto encaja con el núcleo del “America First”.
Lavrov utiliza esta postura para argumentar que la “aceptación de zonas de influencia” es un mito: EEUU no está diciendo “entendemos y respetamos sus intereses allí”, sino más bien “vamos a perseguir nuestros intereses donde lo consideremos necesario”, incluso si eso entra en conflicto con los de Rusia o China.
EEUU no es confiable
Lavrov afirmó que el comportamiento reciente de EEUU, en particular su abandono de principios que antes promovía (como la globalización y normas multilaterales), demuestra que Washington actúa de forma poco confiable, ignorando incluso sus propias reglas e imponiendo tácticas de sanciones discriminatorias. Según Lavrov, ese tipo de acciones indican que EEUU no puede considerarse un socio confiable en la arena internacional.
Además, el canciller ruso no vislumbra una mejora significativa en la relación económica con EEUU, justamente por la falta de confianza y el impacto de sanciones y tensiones geopolíticas.
Lavrov también mencionó su reunión con el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Riad en febrero de 2025. Recordó que Rubio había dicho entonces: «Los intereses nacionales de grandes potencias como Rusia y EEUU no coincidirían en absoluto en todos los temas».
Rubio enfatizó además que sería un error no impulsar iniciativas económicas, comerciales y de inversión mutuamente beneficiosas.
«Cuando no se alinean, permitir que esa divergencia se convierta en confrontación no sólo sería un error, sino un crimen», afirmó Lavrov, diciendo así que Rusia reconoce las diferencias inevitables, pero también que la confrontación no es inevitable ni aceptable.




