Según Vance, la intervención no solo tendría fines estratégicos sino concretos beneficios materiales para EEUU. Al ser consultado sobre cómo “beneficia al estadounidense promedio eliminar a un dictador en Venezuela”, Vance respondió que permitiría:
“En primer lugar, significa que podremos controlar los increíbles recursos naturales de Venezuela, lo cual beneficia a EEUU en varios sentidos. En primer lugar, nos permite ejercer presión sobre nuestros enemigos. En segundo lugar, garantiza que, si los estadounidenses necesitan energía de alta calidad y bajo costo, siempre tendremos acceso a ella. Y en tercer lugar, demuestra la excelencia militar estadounidense, lo que hace que la gente tema contradecirnos en el futuro. Una de las mejores maneras de mantener la paz es dejar claro que se lleva una espada muy poderosa si alguna vez se necesita usarla”.
Más explícitamente, Vance sostuvo que Venezuela solo podrá vender su petróleo si sirve a los intereses nacionales de EEUU. “Controlamos los recursos energéticos y le decimos al régimen: ‘Tienen derecho a vender el petróleo siempre que sirvan al interés nacional de EEUU’”, dijo el vicepresidente, dejando clara cuál sería la prioridad de Washington.
Estas declaraciones fueron publicadas antes de la emisión completa de la entrevista, generando ya una fuerte reacción en medios y gobiernos extranjeros.
Crítica y contexto geopolítico
Aunque la administración Trump y Vance describen la operación como una acción táctica y quirúrgica, diversas fuentes indican que EEUU ahora controla el comercio petrolero venezolano y supervisa las ventas de crudo en el mercado internacional, imponiendo condiciones alineadas a sus propios intereses.
Esta narrativa choca frontalmente con el concepto internacional de soberanía de los Estados y ha sido objetada por potencias como China y Rusia, así como por gobiernos de Europa y América Latina que ven la medida como una violación del derecho internacional y una forma de neo-intervencionismo.
La defensa de Vance —que mostrar poder militar es una forma de mantener la paz— remite a doctrinas históricas de realpolitik: la idea de que la seguridad y estabilidad vienen del dominio, no de la cooperación.
Sin embargo, analistas legales y de relaciones internacionales sostienen que tal enfoque choca con normas fundamentales del sistema internacional, entre ellas la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de otros Estados, salvo en casos muy específicos como defensa propia.
Contrario a las afirmaciones oficiales de que el acceso al petróleo beneficiará a los consumidores estadounidenses con energía más barata, expertos subrayan que la industria petrolera venezolana está en ruinas tras décadas de mala gestión y sanciones. Restaurar la producción requeriría inversiones masivas y años de reconstrucción, lo que cuestiona la narrativa de beneficios inmediatos para el estadounidense promedio.




