El precio de la gasolina ha aumentado más del 20% en el último mes, promediando U$S 3.60 por galón, impulsado por las tensiones globales y el conflicto con Irán.
Si bien la administración califica el aumento como «de corto plazo», la frustración pública aumenta a medida que el precio de la gasolina acumula 11 días de alzas. Solo el 16% culpa a las compañías petroleras, el 13% a los mercados globales y el 11% cita al expresidente Biden.
GasBuddy informa que 8 estados de EEUU tienen precios promedio del diésel superiores a U$S 5 por galón, y California se ha disparado a U$S 6.16. Otros estados afectados son Washington, Wisconsin, Oregon, Pensilvania, Florida, Vermont y Maine.
El precio del combustible para calefacción en EEUU supera los 5 dólares, un nivel no visto desde finales de 2022, (desde que noviembre de ese año superó los U$S 5,80) debido a que el conflicto en curso con Irán interrumpe los flujos globales de crudo y diésel a través de rutas clave como el estrecho de Ormuz. Esta restricción de la oferta ha impulsado al alza los mercados energéticos y ha repercutido en los costos del combustible para calefacción.
El precio por barril del petróleo BRENT alcanzó el 12 de marzo los U$S 101, con subidas del 10% después de que Irán confirmó que mantendrá el Estrecho de Ormuz cerrado, mientras que el petróleo WTI estadounidense llegó a los U$S 96.
EEUU LIBERARÁ 172 MILLONES DE BARRILES DE PETRÓLEO DE SU RESERVA ESTRATÉGICA (SPR)
Las reservas estratégicas son el último obstáculo entre el orden y el caos. Con un consumo global de 106,5 millones de barriles diarios, la enorme liberación de 400 millones de barriles de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) cubre aproximadamente 32 a 45 días de suministro si se entrega rápidamente.
La AIE declaró que las reservas estarán disponibles «en un plazo adecuado a las circunstancias nacionales de cada país miembro».
El petróleo de emergencia de la Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU y otras reservas podrían tardar semanas en llegar a los mercados, especialmente en Asia. Incluso después de su liberación, los retrasos en los envíos implican que el petróleo podría no llegar hasta mediados de mayo, y el flujo máximo diario cubre menos del 10% de la actual interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz.
El analista Homayoun Falakshahi advierte que el impacto depende del tiempo y la logística, y que las existencias incluyen tanto productos crudos como refinados, no todos inmediatamente listos para ser refinados.
La liberación de SPR es un puente psicológico, no una solución física. Si la Armada de EEUU no puede reabrir el Estrecho de Ormuz dentro de ese plazo, el titular «Semanas para aliviar la escasez» se convertirá en «Meses de recesión global».
El Secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, en el contexto de la guerra con Irán y la crisis energética vinculada al cierre del Estrecho de Ormuz, declaró que no espera que el petróleo alcance los 200 dólares por barril, a pesar del conflicto. Dijo a CNN: “Diría que es improbable”.
Respecto a la cantidad de barriles de reservas afirmó que EEUU tiene 415 millones de barriles de petróleo en este momento en total y que el país planea tener más barriles dentro de un año a pesar de la liberación próxima.
Aun así, reconoció que el riesgo existe si el conflicto escala y el flujo energético continúa interrumpido.
También indicó que, ante la pregunta sobre los precios del petróleo, la prioridad del gobierno no es el mercado sino la operación militar: Wright dijo que el foco está en “resolver el problema” del conflicto más que en especular sobre los precios futuros del crudo.
Wright afirmó que el ejército estadounidense “no está listo” para escoltar petroleros que atraviesen el Estrecho de Ormuz. Explicó que los recursos militares están concentrados en las operaciones contra Irán.
Esto implica que el tráfico marítimo en esa ruta —por donde pasa cerca de un quinto del petróleo mundial— sigue siendo altamente riesgoso.
LA ADMIN TRUMP SE DISPONE A SUSPENDER LA LEY JONES PARA CONTROLAR EL PRECIO DEL PETRÓLEO
El motivo es contrarrestar los aumentos repentinos del precio del petróleo a causa del conflicto con Irán (las perturbaciones en el Estrecho de Ormuz aumentaron un 20% desde finales de febrero).
La Ley Jones (1920) (principalmente por razones estratégicas, económicas y militares después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial) obliga a los buques construidos, de propiedad y tripulados por EEUU a transportar carga puerto a puerto, lo que crea una flota de petroleros pequeña y costosa. Las refinerías del Golfo no pueden abastecer a bajo costo la escasez en la Costa Noreste y Oeste.
La Ley Jones es la Sección 27 de la Ley de Marina Mercante de 1920 entonces requiere que toda la carga transportada por agua entre puertos estadounidenses (como el petróleo desde las refinerías del Golfo hasta la Costa Este) debe realizarse en barcos construidos, de propiedad estadounidense y con bandera estadounidense, tripulados por ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes.
Objetivo: apoyar la industria marítima estadounidense y la seguridad nacional. Los críticos afirman que infla los costos del transporte marítimo nacional. En este contexto, suspenderlo podría permitir que los petroleros extranjeros más económicos contribuyan a controlar los precios del petróleo.
La suspensión permite que los buques extranjeros se encarguen de los traslados nacionales, reduce los costos de transporte, impulsa el flujo de suministro y presiona los precios a la baja a corto plazo, junto con las restricciones de la SPR y las pausas fiscales. También se habla de una derogación a largo plazo.
Durante la guerra (1914-1918), EEUU descubrió que dependía demasiado de barcos extranjeros para transportar mercancías, tropas y suministros. Cuando entró en la guerra en 1917, el país necesitó rápidamente una flota mercante propia.
El gobierno concluyó que en caso de guerra futura, el país debía tener barcos y marineros estadounidenses disponibles. La marina mercante debía servir como reserva logística para la Marina militar.
Más de un siglo después, la ley sigue vigente y genera mucho debate. Las críticas principales son que aumenta los costos del transporte marítimo interno, encarece productos en territorios como Puerto Rico, Hawái o Alaska, y reduce la competencia.
SI EL DEPARTAMENTO DEL TESORO INTERVINIERA EN LOS MERCADOS DE FUTUROS DEL PETRÓLEO SERÍA «DESASTRE BÍBLICO»
Se habría comentado que el Tesoro de EEUU estaba considerando medidas para bajar los precios del petróleo, incluida la intervención en los mercados de futuros.
Los mercados de futuros son contratos donde se compra o vende petróleo a un precio fijado hoy para entrega en el futuro. Gran parte del precio internacional del crudo se forma en estos mercados, especialmente en referencias como el West Texas Intermediate y el Brent Crude.
Los mercados de futuros funcionan con expectativas reales de oferta y demanda. Si un gobierno grande interviene, el precio dejaría de reflejar esas condiciones.
Si EEUU interviene, otros países podrían considerar que el precio está manipulado políticamente. Se debilitaría la confianza en los mercados financieros energéticos y podría generar volatilidad aún mayor.
Además, los futuros son instrumentos altamente apalancados. Si el gobierno se equivoca en la dirección del mercado, podría haber pérdidas enormes, el Estado estaría apostando dinero público en mercados especulativos.
Por eso históricamente EEUU ha usado más bien la Reserva Estratégica de Petróleo, la Strategic Petroleum Reserve, liberando barriles para bajar precios.
Intervenir en futuros sería un paso mucho más agresivo.
El director ejecutivo de CME Group advirtió a la administración Trump contra la intervención en los mercados de derivados para bajar los precios del petróleo durante la guerra con Irán, diciendo que tal acción podría desencadenar un «desastre bíblico», según el informe del Financial Times.
Terry Duffy, quien dirige CME Group , la bolsa donde se negocian los futuros del petróleo estadounidense, dijo en una conferencia en Boca Raton, Florida, esta semana que la intervención del gobierno en el mercado de futuros erosionaría la confianza del mercado si se utiliza para frenar el aumento de los precios del crudo.
«A los mercados no les gusta que los gobiernos intervengan en la fijación de precios», declaró Duffy en la conferencia. Advirtió que si los inversores pierden la confianza en que los mercados fijan el precio de materias primas cruciales, se arriesgan a un desastre catastrófico.
LOS MERCADOS ESTÁN DEMASIADO ALTOS ANTE LOS RIESGOS GEOPOLÍTICOS
El multimillonario inversor y gestor de fondos de cobertura estadounidens, presidente y director ejecutivo de Omega Advisors, Leon Cooperman advierte que las acciones están sobrevaloradas y son vulnerables a una corrección, citando las tensiones geopolíticas y el débil liderazgo estadounidense. Señala los riesgos de Irán, la creciente volatilidad y la posible estanflación o recesión, señalando que el S&P 500 cotiza a su múltiplo de ganancias más alto desde 2020.
“Las buenas noticias se tratan con un bostezo; las malas noticias pueden hacer caer las acciones entre un 15% y un 20%”, dijo, enfatizando que los mercados no están valorando adecuadamente la incertidumbre global.




