El Gobierno anunció que cada niño ciudadano de Singapur podrá recibir alrededor de S$70.000 —unos US$55.150— en ayudas directas desde el nacimiento hasta los 17 años, mientras el país intenta hacer frente a una crisis demográfica que las autoridades ya califican de desafío existencial.
La medida fue anunciada por el primer ministro Lawrence Wong durante el National Day Rally de agosto de 2026. El nuevo sistema busca sustituir y simplificar programas anteriores, principalmente el Baby Bonus Scheme y el Large Families Scheme. Una de las principales novedades es que todos los niños recibirán esencialmente el mismo nivel básico de apoyo, independientemente de si son el primer, segundo o tercer hijo de una familia.
El componente central será un «Baby Gift» de S$10.000 al nacimiento, entregado en dos pagos durante los primeros 12 meses de vida. A esto se sumará un Child Development Account (CDA) con S$5.000 iniciales y hasta otros S$5.000 mediante un sistema de aportes equivalentes del Gobierno. Es decir, el Estado puede igualar dólar por dólar determinadas cantidades que los padres depositen en la cuenta destinada a gastos relacionados con el desarrollo del niño.
La ayuda no terminará cuando el niño abandone la etapa de recién nacido. Entre los 1 y los 16 años, cada niño recibirá S$2.000 anuales en Child Credits, lo que representa S$32.000 adicionales a lo largo de 16 años. El objetivo es modificar el modelo anterior, que concentraba buena parte de los incentivos alrededor del nacimiento, y proporcionar a las familias una ayuda económica más prolongada mientras aumentan los gastos de crianza, educación y cuidado.
A los 17 años llegará otro pago de S$10.000, destinado al Post-Secondary Education Account (PSEA). Este dinero está pensado para ayudar a financiar la educación posterior a la secundaria. Además, el sistema educativo aporta aproximadamente S$2.500 adicionales mediante Edusave durante los años de educación primaria y secundaria. Por eso, cuando se incorporan las ayudas existentes, el Gobierno estima que el apoyo financiero total puede acercarse a S$70.000 por niño.
El cambio llega en un momento particularmente delicado para Singapur. La tasa global de fecundidad cayó hasta apenas 0,87 hijos por mujer en 2025, frente a 0,97 en 2024 y 1,24 una década antes. Se trata del nivel más bajo registrado por el país. En términos demográficos, está muy lejos de la tasa aproximada de 2,1 hijos por mujer necesaria para mantener una población estable a largo plazo sin inmigración.
La dimensión del problema es todavía más evidente al observar el número de nacimientos. Singapur registró unos 27.500 nacimientos residentes en 2025, el nivel más bajo de su historia registrada. Al mismo tiempo, aproximadamente uno de cada cinco ciudadanos ya tenía 65 años o más, frente a uno de cada ocho apenas una década antes. Las autoridades advierten que, si la tendencia continúa, la población ciudadana podría comenzar a reducirse hacia comienzos de la década de 2040.
Pero el dinero es solamente una parte de la estrategia. Singapur también está intentando reducir algunos de los obstáculos prácticos que enfrentan las parejas jóvenes. Se ampliará la licencia para el cuidado de hijos, se reducirán progresivamente los costos de determinados servicios preescolares y se ampliará el acceso a subsidios. Para 2030, el Gobierno pretende que las tarifas de jornada completa en centros de cuidado infantil subvencionados puedan bajar hasta S$150 mensuales para childcare y S$300 para infant care, cifras muy inferiores a las que afrontan actualmente algunas familias.
La vivienda constituye otro elemento importante. A partir de las próximas medidas, las familias primerizas que tengan o estén esperando hijos recibirán una oportunidad adicional en los sorteos de viviendas públicas por cada hijo ciudadano de Singapur menor de 18 años. También se elevarán los límites de ingresos para acceder a determinadas viviendas subvencionadas: de S$14.000 a S$16.000 mensuales para los programas BTO y de S$16.000 a S$18.000 para los Executive Condominiums.
Para las familias numerosas habrá medidas adicionales. Singapur pretende proporcionar más asistencia sanitaria, de transporte y eventualmente de vivienda a las familias con tres o más hijos, reconociendo que determinados costos aumentan de manera considerable cuando una familia pasa de uno o dos hijos a tres o más. El Gobierno también está estudiando nuevas ayudas específicas para este grupo.
El nuevo paquete comenzará a aplicarse progresivamente a partir de abril de 2027. Los niños ciudadanos de Singapur que ya están incluidos en los programas anteriores serán trasladados automáticamente al nuevo sistema, mientras que los nacidos a partir del 1 de abril de 2027 recibirán el nuevo Baby Gift completo de S$10.000. El Gobierno pretende así pasar de un sistema relativamente fragmentado a otro más sencillo y previsible.
La gran incógnita es si los incentivos económicos serán suficientes para modificar las decisiones reproductivas. Singapur lleva décadas ofreciendo distintos beneficios para estimular la natalidad y, sin embargo, su fecundidad ha continuado descendiendo. El propio Lawrence Wong reconoció que las políticas públicas por sí solas no pueden hacer que las personas tengan hijos y que la decisión depende también de factores culturales, laborales, económicos y personales.
El problema tiene además una dimensión económica y estratégica. Una población cada vez más envejecida significa menos trabajadores jóvenes para sostener una economía altamente desarrollada y más personas que requieren pensiones, asistencia sanitaria y cuidados. Las autoridades singapurenses consideran que, si la tendencia no cambia, el país tendrá que afrontar una combinación cada vez más difícil de envejecimiento, menor fuerza laboral y mayor gasto social.
Por ello, la política demográfica de Singapur tiene dos vertientes: intentar que los ciudadanos tengan más hijos y, al mismo tiempo, gestionar cuidadosamente la inmigración. El Gobierno ha señalado que continuará utilizando la inmigración de manera «medida y sostenible» para complementar a la población y la fuerza laboral nacionales, procurando al mismo tiempo que los singapurenses sigan siendo la mayoría de la población.




