El consejo de «simplemente no lo hagas» de parte del jefe de la CIA se basaría en información de inteligencia estadounidense que indicaba que Rusia estaba supuestamente preparada para actuar.
El medio Wall Street Journal sostiene que Ratcliffe fue a Moscú para transmitir a Rusia una advertencia contra atacar a cualquier miembro de la OTAN, especialmente en el contexto de los países bálticos. La información estadounidense indicaría que Putin podría intentar poner a prueba la determinación de la OTAN mediante una acción limitada, desde una operación cibernética hasta una incursión terrestre pequeña.
La inteligencia estadounidense ya había advertido anteriormente sobre la posibilidad de que Rusia intentara probar la respuesta aliada, particularmente en los Estados bálticos.
Ratcliffe no se reunió personalmente con Putin, según el Kremlin, sino con funcionarios de los servicios de inteligencia rusos. Putin fue informado inmediatamente de los resultados.
Washington colocó al director de la CIA en Riga antes de enviarlo a Moscú en un avión de transporte militar C-17 Globemaster III, en medio de advertencias precisamente sobre una eventual presión rusa sobre el flanco báltico, algo que difícilmente puede considerarse un dato completamente irrelevante.
Algunos analistas han sugerido que una nación báltica más débil, como Estonia, que desde hace tiempo emite declaraciones provocadoras contra Moscú, podría ser objeto de algún tipo de ataque limitado.
Tras la visita, el Kremlin dio a entender que no buscaba la paz con Occidente, advirtiendo que «es demasiado pronto para decir si se puede superar la profunda crisis en las relaciones entre EEUU y Rusia».
Días antes, el 22 de agosto, durante un evento del partido oficialista Rusia Unida, el Ministro de Relaciones Exteriores Serguéi Lavrov afirmó: «No hay con quien negociar en la Europa actual». Lavrov se reunió en Moscú con el secretario vaticano Paul Gallagher, donde Rusia valoró el diálogo humanitario con la Santa Sede, pero confirmó que las negociaciones políticas generales siguen en un punto muerto.
Semanas antes ya el mismo Lavrov reiteró que Moscú rechazaba los altos el fuego temporales o soluciones superficiales que no aborden las causas profundas del conflicto. Además, exigió el cese del envío de armas occidentales a Ucrania.
Ahora, los recientes acontecimientos se producen en un momento especialmente delicado a nivel militar para la OTAN, ya que los drones rusos estarían poniendo a prueba repetidamente las defensas de los países situados en la frontera oriental de la alianza.
Este mismo mes, Alemania se enfrentó a una serie de extraños incidentes con drones sin explicación aparente. El aeropuerto de Leipzig-Halle, un importante centro logístico militar de la OTAN y base europea de la aerolínea ucraniana Antonov, suspendió temporalmente los vuelos tras el descubrimiento de un dron armado junto a un avión ucraniano.
Posteriormente, un avión de carga colisionó con un pequeño objeto no identificado, mientras que al día siguiente se avistaron drones sobre una importante base militar en el oeste de Alemania.
Las evaluaciones de los servicios de inteligencia occidentales se han vuelto cada vez más alarmantes, y a los funcionarios estadounidenses les preocupa que Moscú pueda intentar apoderarse de territorio de la OTAN en cuestión de semanas.
Los posibles escenarios de crisis abarcan desde un ciberataque de gran envergadura hasta la ocupación de territorio por grupos armados, pasando por una incursión a lo largo del flanco oriental de la OTAN.
La preocupación estadounidense no necesariamente es una invasión rusa convencional a gran escala. Se habla de algo mucho más parecido a una “prueba” de la OTAN: una acción suficientemente limitada como para que Moscú pueda calcular que Washington y los europeos no querrán escalar hasta una guerra general, incluyendo una idea de que Rusia podría apoderarse de una pequeña isla en el Mar Báltico.
El informe sugiere además que Putin podría estar dispuesto a aprovechar la debilidad de la OTAN en el suministro de municiones, dada la escasez surgida en medio de la guerra con Irán y tras más de cuatro años de suministro constante a Ucrania.
El anterior precedente de un viaje del jefe de la CIA ocurrió en noviembre de 2021, pocos meses antes que la crisis se desatara entre Ucrania y Rusia, lo que hace que todo esto resulte todavía más llamativo. William Burns, entonces director de la CIA, viajó secretamente a Moscú en para advertir al Kremlin sobre las consecuencias de una invasión de Ucrania. Pocos meses después, Rusia lanzó la operación militar a gran escala.
Pero también sigue siendo cierto que, durante años, los funcionarios occidentales han emitido declaraciones exageradas afirmando que Rusia quiere invadir o apoderarse de alguna manera de partes de Europa más allá del territorio ucraniano, pero hasta el momento no se ha producido tal acción, ni existe ninguna prueba de tal intención.
El reciente viaje de Ratcliffe, esta vez viene acompañado de movimientos militares en países como Polonia, donde al día siguiente el 26 de agosto cinco F-35A Lightning II, con los indicativos de llamada: RETRO61/62/63/64/65, partieron de EEUU temprano el miércoles con destino a Polonia, donde se espera que pronto se unan al 2.º Ala Táctica Aérea de la Fuerza Aérea Polaca en la Base Aérea Táctica 32 en Łask. Tres KC-46A Pegasus (aviones cisterna) de la Fuerza Aérea de EEUU apoyaron a los F-35 en su cruce del Atlántico, con una escala en el Campo Lajes antes de continuar hacia Europa.
Además de los jets de combate estadounidenses, Polonia anunció el día anterior la llegada de 28 carros de combate surcoreanos K2 Black Panther, que serán destinados a la 16.ª División Mecanizada, precisamente una de las grandes formaciones responsables de la defensa del noreste polaco, frente al eje Kaliningrado–Bielorrusia.

La adquisición de los tanques estaba planificada desde 2025. El segundo contrato polaco-surcoreano contempla 180 K2, por lo que estos 28 forman parte de un programa de rearme mucho mayor. Varsovia lleva años construyendo una de las fuerzas terrestres más grandes y pesadas de Europa, adquiriendo K2, Abrams, K9, HIMARS y otros sistemas.
Polonia está construyendo una fuerza capaz de enfrentar simultáneamente las dos direcciones desde las que podría recibir presión: Kaliningrado al norte y Bielorrusia al este.
En un escenario hipotético de crisis OTAN-Rusia, Kaliningrado sería particularmente delicado porque está situado entre Polonia y Lituania y muy próximo al corredor de Suwałki. Una crisis allí podría adquirir rápidamente una dimensión OTAN-Rusia.

Desde el lado de Rusia, el medio Bloomberg informa, tras la visita de Ratcliffe, que se está considerando intensificar los ataques con misiles contra Kiev y la infraestructura ucraniana, ya que el Kremlin insiste en concluir que las negociaciones de paz han llegado a un callejón sin salida, según personas cercanas a Moscú. Ambas partes han intensificado los ataques, incluidos bombardeos contra la energía, los puertos y el transporte marítimo. Aunque la retórica nuclear está aumentando entre los halcones rusos, actualmente no hay señales de que Rusia se esté preparando para usar armas nucleares.
Si bien el reportaje original de Bloomberg TV parece ser solo una especulación basada en lo que ya parecía ser la tendencia actual sobre el terreno, el petróleo había vuelto a subir tras la noticia.
Moscú también ya ha sido acusado de librar actualmente una guerra encubierta en todo el resto del continente a través de sabotaje, ciberataques, drones, desinformación e intimidación, tácticas diseñadas para perturbar el orden público sin llegar al umbral que requiere una respuesta militar.
La jefa de los servicios de inteligencia británicos, Anne Keast-Butler, ha advertido que el Reino Unido y sus aliados ocupan ahora «un espacio entre la paz y la guerra», con una actividad rusa que se extiende «desde el lecho marino hasta el ciberespacio».
Expertos en seguridad han advertido al Primer Ministro Andy Burnham que se prepare para una «respuesta directa» de Putin tras su declaración de apoyo «inquebrantable» de Gran Bretaña a las fuerzas de Volodymyr Zelensky.
El ex viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Andrei Fedorov, afirmó que no podía «descartar por completo» la posibilidad de una acción «semimilitar» contra Gran Bretaña tras la visita del Sr. Burnham a Kiev el lunes.
El Primer Ministro de Ucrania acordó entregar los planos de los componentes de fabricación británica para el misil SCALP, una versión francesa del misil de crucero Storm Shadow del Reino Unido, lo que permitirá a Ucrania producir el arma de largo alcance en su territorio.
A cambio, recibió lo que los funcionarios describieron como una «mina de oro» de datos del campo de batalla para ayudar a reforzar la seguridad británica.
El señor Fedorov dijo: «Tarde o temprano, podría haber no solo una reacción verbal, sino quizás también alguna reacción visible por parte de Rusia hacia el Reino Unido».
Cuando se le pidió que explicara con más detalle cómo podría ser esto, dijo: «Podría tratarse de una reacción técnica, tal vez un ataque de piratas informáticos desde una fuente desconocida y no puedo descartar al 100% que pueda haber alguna acción semi militar».
Los drones rusos ya están poniendo a prueba el espacio aéreo y las defensas europeas, lo que supone una grave amenaza para la seguridad del continente.
En las últimas semanas, los cazas occidentales han despegado en numerosas ocasiones para derribar drones. Además, los incidentes en los que se han desplegado cazas en respuesta a incursiones rusas se han duplicado con creces en comparación con el año anterior.
El político opositor ruso Garry Kasparov ha advertido que Vladimir Putin podría poner a prueba primero la determinación de la OTAN en la región del Báltico: «Creo que las posibilidades [son] que cruce las fronteras de la OTAN – Estonia, Letonia, Lituania, Polonia: solo una pequeña incursión con drones», dijo. «Creo que las probabilidades están aumentando porque Putin necesita una narrativa ganadora y Ucrania no se la ofrece», agregó.
En las últimas semanas, Rusia también ha lanzado una nueva oleada de ataques contra fabricantes de defensa europeos, utilizando a delincuentes locales para llevar a cabo actos de sabotaje, según fuentes de inteligencia occidentales.
Las autoridades creen que los ataques han sido cuidadosamente planificados para evitar activar el Artículo 5, la cláusula de defensa mutua de la OTAN.
Esta semana, Letonia detuvo a tres de sus propios ciudadanos por un presunto ataque incendiario contra un fabricante de drones en Estonia, mientras que este mes se han producido explosiones en importantes fábricas de armas en Italia y Bulgaria.
A principios de este año, cuatro personas fueron detenidas después de que un incendio casi destruyera una planta checa que fabricaba drones y sistemas ópticos térmicos para Ucrania.
Los servicios de inteligencia afirman que la amenaza más inmediata probablemente provenga de explosiones, actos de vandalismo, incendios y operaciones encubiertas llevadas a cabo desde Europa.
Las amenazas de los drones también afectan a la infraestructura crítica de Gran Bretaña. En un artículo para el Daily Mail, el historiador Mark Galeotti afirmó: «Rusia está actuando en nuestra contra en múltiples niveles, y la necesidad de que el público esté alerta nunca ha sido más urgente».
Mientras tanto, fuentes de inteligencia también dicen que existe la posibilidad de que Rusia pase de operaciones encubiertas a una confrontación militar directa con la OTAN… Lo que se consideraba improbable mientras Rusia luchaba en Ucrania, ya no se puede descartar.
Una teoría es que Rusia podría intentar apoderarse de una ciudad o región de Polonia o de alguno de los tres estados bálticos. Los tres países formaron parte del Imperio ruso, se encuentran entre Rusia y el exclave ruso de Kaliningrado, sede de la Flota Báltica rusa, y cuentan con minorías étnicas rusas que Moscú ha utilizado en su propaganda.
El Atlantic Council describe a los estados bálticos como una prioridad alta para la desinformación y la subversión rusas, así como para una posible agresión directa.
Expertos en seguridad polacos han advertido sobre pequeñas incursiones de tropas dirigidas a centrales eléctricas, que luego podrían explicarse como resultado de un error de navegación GPS.
Desde que Rusia inició su invasión a gran escala de Ucrania en 2022, funcionarios occidentales han vinculado a Moscú con 191 actos de sabotaje, incendios provocados y disturbios en toda Europa, según el Atlantic Council.
Un reportaje del Financial Times citado por The Atlantic descubrió que adolescentes de toda Europa estaban siendo reclutados a través de aplicaciones de mensajería como Telegram para llevar a cabo actos de sabotaje, a veces a cambio de pagos relativamente pequeños.
Tan solo en el último año, adolescentes de Polonia, los Países Bajos y el Reino Unido han sido arrestados tras ser reclutados por hackers rusos para espiar y vandalizar.
Alemania está investigando un presunto depósito de armas de la inteligencia rusa descubierto en un bosque cerca de Berlín.
En toda Europa, los presuntos ataques incendiarios vinculados a Rusia también han tenido como objetivo instalaciones comerciales y estratégicas, incluyendo una tienda Ikea en Vilna y un centro comercial en Varsovia.




