La mayor investigación sobre ovnis en la historia del mundo no fue un programa del gobierno estadounidense. Fue iniciada por la antigua URSS a finales de la década de 1970 y generó una gran cantidad de informes altamente confidenciales.
Los archivos revelan incidentes escalofriantes que fueron investigados durante un programa secreto masivo de una década de duración dirigido por el Ministerio de Defensa de Rusia, incluido uno que estuvo cerca de iniciar la Tercera Guerra Mundial.
¿Podrían los ovnis desencadenar una guerra mundial apocalíptica? Casi ocurrió en octubre de 1982 en una base de misiles nucleares rusa en lo que hoy es Ucrania. Un documento contiene algunas declaraciones de testigos oculares recopiladas por un programa secreto del Ministerio de Defensa creado cuando Rusia aún era la URSS. El documento original contiene sellos oficiales de la unidad militar y los nombres de los testigos, todos ellos oficiales de alto rango. Los testigos estaban destinados en una base de misiles cerca de la aldea de Usovo.
Observaron con asombro cómo múltiples objetos desconocidos inundaban el cielo, cambiaban de forma y color, aparecían y desaparecían, viajaban a gran velocidad y se detenían en el aire. Algunos oficiales dibujaron las diferentes formaciones de OVNIS que se observaban en una amplia zona alrededor y sobre la base.
La declaración más dramática provino de un alto oficial de comunicaciones que observó horrorizado cómo el sistema de control de lanzamiento de los misiles se activó repentinamente y alguien, de alguna manera, introdujo los códigos correctos que desatarían el infierno. Misiles nucleares capaces de alcanzar y arrasar la ciudad de New York en tan solo 25 minutos estaban listos para ser lanzados. Y los rusos eran incapaces de detenerlos.
Tan pronto como los objetos desconocidos sobre la base desaparecieron, la secuencia de lanzamiento terminó.
El archivo aquí traducido al inglés.
La primera mención de este incidente catastrófico se produjo en una entrevista en Moscú en 1993 con el coronel Boris Sokolov, quien supervisó la que probablemente fue la mayor investigación sobre OVNIS de la historia mundial. Sokolov envió un equipo a la base de misiles, desmanteló el sistema de control de lanzamiento y concluyó que los OVNIS eran responsables de tomar el control de las armas atómicas rusas, y que se trataba de algún tipo de mensaje.
El legendario periodista George Knapp, de 73 años, publicó silenciosamente el 16 de enero documentos que sacó de contrabando de Rusia en 1993 bajo las narices de la KGB después de la caída de la URSS en 1991.
Los documentos traducidos revelan el impactante grado en que la URSS y la Federación Rusa postsoviética investigaron el persistente fenómeno, a pesar de que el gobierno comunista consideró oficialmente a los OVNIS una invención de los “imperialistas estadounidenses” belicistas en 1953.
La URSS encargó varios estudios sobre OVNIS, empezando con el programa “Network-AN” en 1978/79–1990, siguiendo con “Galaxy-MD” entre 1981 y 1985, “Pluton 7” en 1989 y 1990, y el programa “Thread 3”.
El “Newtwork-AN” en ruso se llamaba Сетка-АН (Setka-AN), que suele traducirse como “Red-AN” o “Network-AN” y era un programa científico-civil coordinado por la Academia de Ciencias de la URSS, lanzado tras el famoso incidente de Petrozavodsk (1977), cuando miles de personas vieron un objeto luminoso sobre Carelia.
Objetivo: Recolectar informes sistemáticos de fenómenos aéreos y espaciales anómalos. Determinar si tenían origen atmosférico, astronómico, tecnológico (cohetes, misiles, satélites), o desconocido.
No partía de la hipótesis extraterrestre, pero no la descartaba a priori.
Funcionaba con una red de observatorios, universidades y estaciones meteorológicas, informes estandarizados y cruce con lanzamientos espaciales y pruebas militares.
El “Network-MO” (Setka-MO / Сетка-МО) – 1978/79–1990, ungemelo del anterior, pero militar. Mientras Setka-AN era civil, Setka-MO dependía del Ministerio de Defensa.
Evaluaba riesgos para la aviación militar, misiles, sistemas de radar y casos donde pilotos reportaban interferencias, persecuciones o maniobras imposibles.
Muchos archivos desclasificados en los 90 muestran que un porcentaje no menor quedó “sin explicación”. Se usaba el término “Fenómenos Aéreos Anómalos”, no “OVNI”.





