Fue ratificado por el gabinete de seguridad, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, y promovido por ministros como Bezalel Smotrich, Ministro de Finanzas e Israel Katz, Ministro de Defensa, quienes han defendido públicamente estas medidas como pasos para consolidar la presencia israelí y debilitar la perspectiva de un Estado palestino independiente.
El paquete aprobado no fue una “anexión formal” vía ley en la Knéset (parlamento), pero cambia profundamente la realidad legal y administrativa sobre el terreno. Los elementos más importantes son:
1. Eliminación de barreras legales a la compra de tierras
Se derogó una ley de la época de 1953 que impedía a ciudadanos no árabes (principalmente judíos israelíes) comprar tierras en Cisjordania.
También se eliminó la confidencialidad de los registros de propiedad, lo que facilita identificar suelo para adquirirlo o reclasificarlo.
2. Control de planificación y construcción
La autoridad sobre permisos de construcción en zonas que antes estaban bajo administración civil palestina (por ejemplo en Hebrón) pasa a depender de la Administración Civil israelí.
Esto reduce la capacidad de la Autoridad Palestina para dictar normativas y decisiones urbanísticas.
3. Reactivación de la compra y confiscación de tierras
Se reestableció para Israel un comité de adquisición de tierras, inactivo por décadas, con el objetivo de comprar, reservar o reclasificar territorios para asentamientos y para su expansión futura.
4. Ejercicio de autoridad civil incluso en áreas bajo control palestino (A y B)
Bajo los Acuerdos de Oslo, las Áreas A y B tenían control civil por parte de la Autoridad Palestina.
Las nuevas medidas permiten a Israel intervenir en aspectos administrativos, demolición de viviendas o aplicación de normas, algo que contraviene ese esquema.
5. Mayor control sobre sitios religiosos y territorios sensibles
La administración de lugares como la Tumba de los Patriarcas (Ibrahimi) en Hebrón o la Tumba de Raquel en Belén podría pasar más firmemente a control israelí.
Reacciones y contexto internacional
Palestinos: La Autoridad Palestina lo calificó de violación de acuerdos y un intento de eliminar la viabilidad del futuro Estado palestino.
Estados árabes y musulmanes: Arabia Saudita, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y otros criticaron duramente las medidas como violatorias del derecho internacional y un obstáculo para la paz.
Unión Europea: La UE dijo que estas decisiones iban “en la dirección equivocada” y alejan la posibilidad de una solución de dos Estados.
EEUU: Aunque el actual gobierno estadounidense expresó oposición a una anexión formal, ha sido menos claro en cuanto a estas medidas administrativas —y se mantiene presión diplomática.
Un alto funcionario de la Casa Blanca reiteró el rechazo del presidente Trump a que Israel anexe formalmente la Cisjordania ocupada, llamándolo una “línea roja” y señalando que una Cisjordania estable es clave para la seguridad de Israel y para los objetivos de paz de su administración.
En una entrevista con Axios (10 de febrero de 2026), Trump dijo que “está en contra de la anexión” y minimizó la discusión, afirmando que “tenemos suficientes cosas en las que pensar ahora; no necesitamos lidiar con Cisjordania”.
Antes también había sido muy claro en 2025 cuando afirmó que no permitirá que Israel anexe Cisjordania, incluso diciendo: “No lo permitiré. No va a suceder”. Advirtió que Israel podría perder apoyo de EEUU si procede con la anexión.
La postura de Trump no necesariamente equivale a un rechazo total de políticas que amplíen el control israelí sin anexión formal, sino específicamente a bloquear una anexión legal explícita. Su administración ha dicho que el Gobierno busca estabilidad y paz y considera que una anexión podría socavar esos objetivos.
Rusia: Las nuevas decisiones de Israel respecto a Cisjordania merecen condena, dice el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zakharova, señaló que el texto oficial de esta decisión aún no se ha publicado, pero ya ha provocado duras críticas de los palestinos y de todo el mundo árabe-musulmán en general.
«Las nuevas decisiones de Israel respecto a Cisjordania merecen la condena de la comunidad internacional y son motivo de profunda preocupación», declaró. «Esto constituye un intento de apartarse del espíritu y las disposiciones del Acuerdo de Oslo II, firmado en 1995 entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina».
Zakharova señaló que el texto oficial de esta decisión aún no se ha publicado, pero ya ha suscitado fuertes críticas por parte de los palestinos y del mundo árabe-musulmán en general. La Autoridad Nacional Palestina la considera un intento manifiesto de «legalizar la expansión de los asentamientos, la confiscación de tierras y la destrucción de propiedades palestinas en zonas bajo soberanía palestina», indicó.
Los intentos de Israel de ajustar unilateralmente las reglas para la adquisición de propiedades en Cisjordania, el levantamiento de una prohibición de larga data sobre la adquisición de tierras por parte de no musulmanes en esta área y la transferencia del control sobre sitios venerados por los seguidores de todas las religiones abrahámicas a Israel suponen «otro golpe a las perspectivas de normalización en la zona del conflicto israelí-palestino y de un acuerdo final sobre Palestina basado en el derecho internacional con la fórmula central de dos Estados», añadió Zakharova.
«Hacemos un llamamiento a las autoridades israelíes para que reconsideren las medidas previstas encaminadas a cambiar el statu quo en Cisjordania, evitando así una mayor escalada de la peligrosa situación en la zona del conflicto israelí-palestino y en toda la región [de Oriente Medio]», enfatizó Zakharova.




